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lunes, 22 de julio de 2013

RETRASOS Y NOVEDADES

Se acumulan retrasos de todo tipo y en todas partes.
Lamentablemente, sufren retrasos las asignaciones. El tiempo que transcurre desde estas hasta la celebración de los juicios se prolonga en muchos casos. Las listas de espera para acceder a los servicios sanitarios, ídem. Del sistema judicial mejor ya ni hablar... A estas alturas, cuando faltan días para que se cumplan ocho meses de nuestra llegada a España, aún no tenemos libro de familia. Y hasta yo he sido "engullida" por el sistema y hace casi dos meses y medio que tengo abandonado, que no olvidado, mi blog. Para acelerar el resto de asuntos no puedo hacer nada, ¡qué más quisiera!, pero a esto último sí que puedo poner remedio y, de hecho, lo estoy haciendo en estos momentos cumpliendo, de esta manera, con mi promesa de no dejarlo morir. Porque, por supuesto, siempre hay algo que contar, cómo no, lo complicado es encontrar el momento idóneo. No es fácil pero tampoco imposible. Y el verano no es la época más propicia para dar fluidez a estas páginas.
Con respecto a la odisea del libro de familia, hay buenas nuevas. Afortunadamente, y tras un largo periplo que ya referiré más adelante, la inscripción de mi hija ya está autorizada. Sólo falta que transcurran los quince días pertinentes desde la notificación para que el auto adquiera firmeza. A partir de ese momento, se podrá llevar a cabo el trámite y la pesadilla con el registro como protagonista habrá acabado. ¡Cuántas vueltas, conversaciones, escritos, gestiones, reclamaciones...! El temita merece una entrada dedicada en exclusiva. Y la tendrá. A su debido tiempo. Está visto que todo tenía que enmarañarse sobremanera pero, a fin de cuentas, lo realmente importante es que Lourdes Rocío está con nosotros. Y eso ya nada ni nadie puede cambiarlo. ¿Qué importa el resto..?
Mi pequeña está irreconocible. Tengo delante el informe médico emitido por su pediatra a los cuatro días de llegar a España (tres días después de llegar a casa porque tuvimos que hacer noche en Madrid). En él figuran su peso (9 kilos/percentil 15) y su talla (75 centímetros/percentil 42) de aquel momento. Era el 5 de diciembre de 2012. Según su pediatra, no estaba nada mal teniendo en cuenta su procedencia (condiciones sanitarias, alimentación, etc.). Y él sabía de lo que hablaba, ya que trata desde su llegada -hace unos años- a otros pequeños etíopes adoptados.
Hace unos días, volví a llevarla a la consulta porque le aparecieron eccemas en la piel provocados por un importante brote de dermatitis atópica. Aprovechando la visita, el pediatra la pesó y midió nuevamente. Es costumbre suya hacerlo cada vez que se le lleva a un niño. El nuevo informe registra un peso de 11,9 kilos (percentil 58) y una medida de 87 centímetros (percentil 92).
En 7 meses, la niña ha aumentado su peso casi 3 kilos y ha crecido nada más y nada menos que 12 centímetros. Hasta el pediatra se asombró de su crecimiento. "Esta va para modelo", nos dijo. "Lo que no sé -añadió- es quién está más morena, si la madre o la hija. Si parece hija biológica tuya". Y es que no todos los de raza blanca somos "blancos".
Mientras hablo de mi niña, no se me van del pensamiento las personas que esperan con las mismas ansias que yo lo hacía, sus asignaciones. Especialmente, por la comunicación que mantenemos, aunque menos de la que sería deseable por la maldita falta de tiempo, dos de ellas. Desde lo más profundo de mi corazón, les expreso mi más ferviente deseo de que llegue muy pronto esa gran noticia que les cambiará por completo sus vidas y las hará tan inmensamente felices como yo lo soy ahora. Ánimo. Vuestro irrepetible y añorado momento llegará.