Translate

miércoles, 15 de mayo de 2013

BELLOS MOMENTOS

No es que no encuentre temas. Al contrario... Tendría mucho de lo que hablar. Del día a día con Lourdes, de sentimientos, de vivencias, de... ¡tantas cosas! Pero, lo que no encuentro es tiempo.
Sin embargo, escribir es para mí una adicción, una terapia, una medicina. Y, lo más importante, os lo debo. Y no puedo ni quiero abandonar. Ni lo haré.
Hoy podría referirme al segundo seguimiento o al encuentro de ayer. Ambas cosas merecen una entrada y no sé por cuál de ellas decidirme. Y, lo que es más, de ambas tengo "documentos gráficos" pero no estoy en disposición de publicarlos. Por una parte, no están en la memoria de este aparatejo; por otra, no dispongo de autorización de los "protagonistas" y, por supuesto, sin su permiso no puedo hacer uso de dichas fotografías que, como podéis imaginar, son realmente entrañables.
Me he decidido por hacer una breve reseña de cada una de estas "quedadas", una prevista y la otra causal.
Hace poco más de una semana tuvo lugar en Sevilla el segundo seguimiento.
Como en la primera ocasión, fue sencillo y fluido. Lourdes Rocío, incluso, se despidió de Nati, la psicóloga de la ECAI encargada de hacernos las entrevistas periódicas -que, como siempre, se mostró paciente y cariñosa con la niña-, lanzándole un beso con la mano.
Mi amiga Diana, de Nerja (Málaga), de la que ya he hablado en alguna ocasión, tuvo la genial idea de pedir que, si era posible, programasen nuestros seguimientos para el mismo día. Así, aprovechábamos y nos veíamos. No hubo impedimentos y tuvimos la oportunidad de pasar unas horas juntos y de compartir comida y sobremesa. Disfrutamos mucho. Su pequeña etiopita -a la que tuve la suerte de conocer al mismo tiempo que ella, por lo cual, es como si hubiese asistido a su parto- está preciosa, tiene unos lindos ojos negros y ¡es tan simpática, graciosa, despierta! Una muñequita.
Tenemos muchas cosas en común. Ella es mamá de un varón biológico, al igual que yo, y ambos se llevan sólo unos meses. Nuestras pequeñas etíopes sólo se diferencian unos meses. Coincidimos en un foro, conectamos, su marido y ella fueron al aeropuerto a despedirnos cuando viajamos a Etiopía y, dos días antes de nuestra vuelta llegaron allí. Además, tienen familiares y amigos en la ciudad lindera, que dista sólo unos kilómetros de donde vivimos.
Por otro lado, ayer se celebró el cumpleaños de la menor de mis sobrinas. Cuando entré en el local donde tenía lugar la fiesta, me llevé una grata e inesperada sorpresa. Allí estaba María J., del blog "Etiopía: Fuerza, Corazón y mucho más...", o lo que es lo mismo "Caminamos lentamente hacia vosotros".
Aunque ambas vivimos en la misma ciudad, nos conocimos a través de nuestros respectivos blogs. Sin embargo, nuestro primer encuentro en persona tuvo lugar mucho tiempo después, en un centro de salud, cuando ella ya tenía a sus dos hijos (de adopción nacional) y yo había vuelto de Etiopía con mi pequeña.
Ahora resulta que el hijo menor de María J. es compañero de clase de mi sobrina y había sido invitado a su cumpleaños.
Por cierto, a su hijo, que es guapísimo y un verdadero torbellino, se le ve ¡¡¡tan feliz!!! Y a ella, pletórica. Y no es para menos...
Del encuentro con Diana tengo varias fotos tomadas en una pastelería donde estuvimos tras la comida.
Del cumpleaños, además de alguna foto de su hijo con los demás niños -entre ellos mi sobrina y mi hijo-, hay una bonita instantánea en la que sostiene en brazos a mi pequeña.
Han sido unos días muy hermosos y muy intensos, repleto de emociones.