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lunes, 18 de febrero de 2013

PRIMER SEGUIMIENTO

Han pasado dos meses y medio desde que volvimos de Etiopía, aunque parece que Lourdes Rocío llevase conmigo toda su aún corta vida (mañana cumplirá 17 meses) y el pasado día 7 de febrero tuvimos el primer seguimiento, para el cual nos desplazamos a Sevilla, donde se encuentra la delegación de la ECAI, PIAO, con la que tramitamos su adopción. El primer seguimiento se lleva a cabo, generalmente, días antes de que se cumplan tres meses desde que esta es efectiva, es decir, desde el día del juicio al que asistimos los padres y que se celebra en Addis Abeba.
Si bien nos citaron a las doce del mediodía, no fuimos muy puntuales, más bien todo lo contrario. Hay que tener que en cuenta que, en primer lugar, dejamos a Ernesto en el colegio (afortunadamente, el centro se encuentra muy cerca de donde reside su abuela y ella se encargó de recogerlo a la salida) y luego tuvimos que acudir a la guardería a la que asiste la pequeña para recoger un informe que, muy amablemente, nos hizo la directora para aportar en el seguimiento. Además, nos separan unos 120 kilómetros de la capital hispalense, lo que supone entre hora y media y dos horas de camino, dependiendo de las circunstancias del tráfico y de la dificultad para encontrar aparcamiento.
El trayecto se desarrolló sin problemas. Lourdes está acostumbrada a viajar en coche y lo hace muy a gusto y tranquila.
Cuando llegamos, Nati, la psicóloga de la ECAI, una chica a la que, a pesar de su juventud, se le nota su profesionalidad y experiencia con los niños, nos recibió sin, en ningún momento, reprocharnos nuestro retraso y haciéndose cargo de la situación.
Hubo un primer momento de tensión y llanto, por parte de la niña, que aún rehúsa el contacto con los adultos -salvo sus padres, las cuidadoras de la guardería y poco más-, pero se relajó en pocos minutos y estuvo el resto del tiempo entretenida con los juguetes que Nati tenía en su despacho y, como es habitual en ella, sin perderse un detalle ni dejar de inspeccionar todo lo que veía a su alrededor.
La entrevista, como nos habían anunciado, giró en torno a la adaptación de Lourdes Rocío a su nuevo entorno, sueño, comidas..., aspectos en los cuales -a excepción del recelo hacía los mayores- no ha habido ningún problema. La niña duerme una pequeña siesta a media mañana en la guarde (sobre media hora), una más larga después de comer (entre hora y media y dos horas) y se va a dormir, tras el baño y la cena, aproximadamente a las siete y media. Y hasta el día siguiente... En cuanto a las comidas, no hace ascos a casi nada. Come de todo y, si se la deja, lo hace sola con bastante destreza para su edad. Bueno, salvo los guisantes, que no son santo de su devoción, se los saca de la boca y me los da. Pensará: -"Mamá, cómetelos tú; que a ti sí que te gustan y pasas más hambre que yo, siempre con tus interminables dietas...". Y su mamá piensa: -"Lo injusta que es la vida. Unos pasan hambre por necesidad y otras por estética". En la guardería tampoco ha habido problema alguno. Como era de esperar, lloró un poco los primeros días (cada vez menos) y a las pocas semanas pude dejarla toda la mañana. Va tan entusiasmada que, ahora, cuando sólo lleva un mes yendo, aparco en coche en la puerta y hace esfuerzos por bajarse en cuanto ve la puerta. Es más, da una carrerita por el pasillo hasta su clase -reconoce perfectamente cuál es, nunca se equivoca- y entra sola, sonriendo y sin despedirse... Hasta he observado que hay un niño de su misma edad que, a diario, al verla llegar, se le acerca y le da un juguete.
Aportamos la documentación que nos habían solicitado. Fotocopia de la cartilla de vacunaciones, certificado médico, informe de la guardería y varias fotografías.
Hablando de fotos, ese día, al salir de la ECAI, entramos en un restaurante cercano a comer, donde nos hicimos estas. Mi nena es tan coqueta que quita el sombrero a su mamá para ponérselo ella. Apunta maneras.
En mayo será el segundo seguimiento. Me encantará volver y contar a Nati que todo sigue bien. Será motivo de dicha. Significará que Lourdes Rocío lleva seis meses con nosotros. ¿Qué más se puede pedir?

viernes, 8 de febrero de 2013

DESTINO: MALI

En mi anterior entrada, tras la comunicación de la nueva fecha de corte, hice alusión a las familias en proceso de adopción en China y ello me ha hecho pensar en otro país en el que las adopciones se han visto interrumpidas, Mali, e investigar acerca de lo que está ocurriendo, más allá de la información -a menudo filtrada y manipulada- que llega a nuestro país.
Según he podido saber, en diciembre de 2011 fue aprobado en Mali el Código de las Familias y las Personas, cuyo Artículo 540 prohibía la adopción internacional y permitiéndola, sólo, a personas de nacionalidad maliense. Sin embargo, como -a pesar de su aprobación- la ley no había sido publicada, se continuó la tramitación de expedientes de adopción en dicho país.
Un año después, en diciembre de 2012, las autoridades de Mali confirmaron que se suspendían las adopciones hasta que el artículo citado antes no fuese derogado o el Tribunal Constitucional se pronunciase al respecto, anunciando que, mientras tanto, no se producirían nuevas asignaciones, si bien, los expedientes de quienes tuviesen ya un menor asignado seguirían tramitándose hasta que la adopción se constituyese.
Se ha hecho referencia también a la inseguridad jurídica y física que podrían sufrir quienes visitasen ese país.
Incluso, durante el pasado mes de enero de 2013 y según la Junta de Andalucía (imagino que otras Administraciones se han pronunciado en el mismo sentido) desaconsejaron a las familias viajar a Mali en tanto en cuanto durase la intervención militar y, según parece, alertados por los viajes a los que se habían precipitado algunas familias sin que les fuese comunicado por la Embajada Española que su expediente estaba completo.
Según cuentan los medios de comunicación, el origen de la guerra se remonta a las reivindicaciones de los independentistas de un Estado que llaman Azawad (territorio que ocupa la mitad Norte de Mali) que, junto con los yihadistas, derrotaron al ejército y comenzaron el avance hacia el Sur.
La guerra, con intervención extranjera, comenzó el 11 de enero de 2012 pero cuentan los extendidos que pudiera alargarse e incluso extenderse más allá de Mali.
Sin embargo, parece ser que el conflicto nace mucho tiempo atrás, remontándose al año 1884, cuando se llevó a cabo la delimitación de Mali como país y, en la Conferencia de Berlín, países europeos trazaron una estrategia en la expansión colonial en África, repartiéndose el territorio en base a criterios económicos y sin tener consideración alguna por las poblaciones locales, centrándose, tan sólo, en sus ya referidos intereses.
Una vez más, no todo es lo que parece. Mejor dicho, casi nada es lo que parece.
Y a todo esto, ¿quién piensa en el interés del menor? ¿Quién se hace cargo de las necesidades de millones de personas que sufren las consecuencias de un enfrentamiento con tintes bélicos en sus propias carnes? ¿Qué hay de los derechos, del hambre, de las enfermedades, de las vidas humanas que se quedan por el camino? 
Y centrándonos en el proceso de adopción, si este ya es duro de por sí, para aquellos que albergaban la esperanza de ver crecer su familia con un niño o una maliense, para quienes esperaban pronta asignación o incluso ya la tenían, el sentimiento debe ser desgarrador. Incluso para los que ya estuvieron por sus hijos en Mali. Porque siempre dejamos un trocito de nuestros corazones en los países de nuestros pequeños y llevamos con nosotros el recuerdo y el cariño de aquellos nacionales que conocimos durante nuestra estancia y que dejamos atrás. Pensar en ellos debe ser tormentoso. No hay frase de consuelo. Sólo mostrarles nuestro apoyo y confiar en que la pesadilla acabe pronto.