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domingo, 20 de octubre de 2013

FIN DE LA ODISEA

Estoy aquí. No, no he dejado morir mi blog pero era presa de un profundo sopor. Y he vuelto. Otra vez. Lo seguiré haciendo una y mil veces, a pesar de mis ya habituales largas ausencias. 
Quizás no sea excusa pero me he visto atrapada en una espiral de la que me resulta complicado salir. O puede que me resista a ello.
El caso es que cuando, en 2007 y debido a las circunstancias, me vi empujada a abandonar la que había sido mi profesión desde hacía casi veinte años -era casi una niña- no imaginaba qué dirección tomaría. Deambulé durante cierto tiempo y, cuando parecía que había encontrado mi nuevo camino, mi brújula se volvió loca a raíz de un acontecimiento de máxima importancia y ansiado ferozmente, la asignación de mi hija, que me hizo aparcar la carrera que recientemente había emprendido o, cuando menos, dejarla bajo mínimos. Ese aparcamiento -como consecuencia de la prolongada espera, el tardío viaje a Etiopía, la vuelta a casa- se convertiría es un estacionamiento de larga duración. Porque luego llegaría el período de adaptación, y no solamente el de la niña a su nuevo mundo sino también el mío a las nuevas obligaciones. No es fácil reflotar un despacho con "horario restringido", dos niños a cargo y dependiendo de mí, sólo de mí, durante buena parte de la mañana y, a menudo, también de la tarde y de la noche.
Levantarme a diario a las siete, asearme, vestirme, empolvarme la nariz, preparar mochilas, despertar a los peques, vestirles, darles el desayuno, dejar a uno en el colegio y a otra en la guardería (a muchos kilómetros de distancia entre uno y otro centro)... Y, como muy tarde, a la una y media, recoger mi oficina, cerrar, coger el coche, esperar al mayor a la salida del cole, recoger a la pequeña en la guarde, volver a casa, darles comida... He calculado que, a lo largo de la mañana y sólo en estos menesteres, recorro alrededor de veinte kilómetros dando vueltas de un sitio a otro y sin salir de la ciudad.
A todo esto se une el hecho de que, desde que logré -a duras penas- adaptarme a esta situación que puede parecer, porque lo es, estresante, ha habido suerte laboralmente hablando y el trabajo se ha multiplicado por diez. Y no es mi estilo desatender las obligaciones ni incumplir los compromisos adquiridos con mis clientes. Ellos contratan un servicio y es mi deber ofrecérselo.
Y así podría relatar mil detalles que hace complicado el desempeño de mis funciones, como el hecho de que hay tardes o incluso días enteros en los que los niños no tienen colegio o guardería y soy la única persona que puede quedarse con ellos. Al menos, hasta hace poco.
Pero no era mi intención describir mi febril cuadrante horario, aunque no voy a negar que me ha servido, en cierta manera, de justificación y de desahogo. Sin embargo, vayamos a los "acontecimientos", porque realmente lo han sido. O lo son.
Al fin disponemos de un libro de familia en condiciones, donde figuramos todos, donde también está inscrita Lourditas. ¡Vaya odisea! Los que me habéis seguido lo sabéis, ¿verdad? En mi última entrada comentaba que ya había sido autorizada su inscripción, tras el largo periplo en su momento relatado, y que sólo habría que esperar los quince días de marras. Pues -sé que a estas alturas ya no se asombran- al final no fue así y hasta el 27 de agosto (casi nueve meses después de que mi hija llegase a España) no tuve el librito de las narices (y, ¿qué culpa tendrá el pobre libro?) en mis manos. Al volver al Registro a recogerlo, la funcionaria, la que me había asegurado que lo tendría sin demora pasados los quince días de rigor, se encontraba de vacaciones. Dudo mucho de que dos semanas atrás no tuviese prevista sus "merecidas" vacaciones. Pero bueno... Me armé de paciencia y, como según quien me atendió volvería a la semana siguiente, esperé al que se suponía -yo ya tenía mis dudas- que sería el día "D". Y allí me planté de nuevo para oír que aún no se había reincorporado al trabajo, que lo haría "al día siguiente". Otro paseo al edificio de los Juzgados, donde me conocen más por mis visitas al Registro Civil que por mi propio trabajo, para escuchar de labios de quien me había prometido que la inscripción estaría hecha nada más transcurrir los quince famosos días que no era ella la encargada de realizar dichas anotaciones sino que se trataba de su nueva compañera y que esta estaba aprendiendo... La otra, con una cara de mala leche que su imaginación no va a ser capaz de pintar, confirmó -cambiando de la mesa de la primera a la suya el expediente- que así era, añadiendo que le daría prioridad y que, una vez que supiese cómo tenía que hacerlo, "el mío sería el primero". 
¿Se pueden hacer una idea de cómo me marché esa vez? No, esto escapa ya al entendimiento humano y a la razón.
Pasaron los días. Uno, dos, tres, cuatro, cinco... Más de diez días después, desesperada, me encaminé otra vez al innombrable lugar donde tuvo lugar una "escenita" de los más rocambolesca y en la que puede decirse que fui la diana de sus dardos envenenados. Ya se habían presentado alegaciones, escritos y hasta reclamaciones y, cual dos alimañas, se ensañaron con mi persona (o a lo mejor es que están enfadadas con el mundo o con sí mismas y me usaron de válvula de escape o que..., bueno, diría algo más vulgar pero me lo voy a callar por respeto a vosotros), escupiendo una sarta de reproches y quejas mezclados con una serie de "enaltecimientos de sus personas" que me reservaré porque no me apetece en absoluto revivir aquellos momentos en los que hubo una enorme tensión y que concluyeron con mis lágrimas y casi, casi súplicas de que solucionasen un tema que ya estaba en sus manos. Cinco días naturales -tres días hábiles- después de aquella desafortunada fecha salía de esas malditas oficinas con el libro de familia en mis manos. Fin de la historia. 
Ya mi hija lo es también a efectos legales en España, lleva mi apellido y tiene los mismos derechos que cualquier otro niño español. Les aseguro que cualquiera de mis clientes de extranjería, pese a las trabas con que se encuentran actualmente y aunque las leyes se hayan endurecido en ese sentido, obtienen su NIE si cumplen los requisitos antes que mi hija su inscripción en el Registro Civil. 
Y ahora, para dejarles con buen sabor de boca, lo realmente importante y lo bonito de la historia.
Lourdes Rocío ya tiene dos añitos. Celebramos su cumpleaños el pasado 19 de septiembre. Está preciosa, sana y feliz. Y muy alta, ¡cuánto ha crecido!, y gordita... La próxima semana tenemos seguimiento en Sevilla. Me hace ilusión que Nati, la psicóloga que se encarga del mismo en la ECAI, la vuelva a ver y compruebe con sus propios ojos lo que he venido contándole y los grandes avances que mi pequeña ha experimentado en todos los sentidos.
No sé si me he extendido demasiado ni si llegarán al final de mi relato de hoy pero había que compensar la larga ausencia.
Quiero finalizar, como es costumbre, con mis sinceros deseos de que el ritmo se acelere y lleguen las tan ansiadas asignaciones, los juicios positivos y los viajes en pro de los sueños de tantas y tantas personas. Tengo ganas de emocionarme con un aluvión de buenas noticias y de que las lágrimas de alegría compartida empañen mis ojos. Un abrazo.

lunes, 22 de julio de 2013

RETRASOS Y NOVEDADES

Se acumulan retrasos de todo tipo y en todas partes.
Lamentablemente, sufren retrasos las asignaciones. El tiempo que transcurre desde estas hasta la celebración de los juicios se prolonga en muchos casos. Las listas de espera para acceder a los servicios sanitarios, ídem. Del sistema judicial mejor ya ni hablar... A estas alturas, cuando faltan días para que se cumplan ocho meses de nuestra llegada a España, aún no tenemos libro de familia. Y hasta yo he sido "engullida" por el sistema y hace casi dos meses y medio que tengo abandonado, que no olvidado, mi blog. Para acelerar el resto de asuntos no puedo hacer nada, ¡qué más quisiera!, pero a esto último sí que puedo poner remedio y, de hecho, lo estoy haciendo en estos momentos cumpliendo, de esta manera, con mi promesa de no dejarlo morir. Porque, por supuesto, siempre hay algo que contar, cómo no, lo complicado es encontrar el momento idóneo. No es fácil pero tampoco imposible. Y el verano no es la época más propicia para dar fluidez a estas páginas.
Con respecto a la odisea del libro de familia, hay buenas nuevas. Afortunadamente, y tras un largo periplo que ya referiré más adelante, la inscripción de mi hija ya está autorizada. Sólo falta que transcurran los quince días pertinentes desde la notificación para que el auto adquiera firmeza. A partir de ese momento, se podrá llevar a cabo el trámite y la pesadilla con el registro como protagonista habrá acabado. ¡Cuántas vueltas, conversaciones, escritos, gestiones, reclamaciones...! El temita merece una entrada dedicada en exclusiva. Y la tendrá. A su debido tiempo. Está visto que todo tenía que enmarañarse sobremanera pero, a fin de cuentas, lo realmente importante es que Lourdes Rocío está con nosotros. Y eso ya nada ni nadie puede cambiarlo. ¿Qué importa el resto..?
Mi pequeña está irreconocible. Tengo delante el informe médico emitido por su pediatra a los cuatro días de llegar a España (tres días después de llegar a casa porque tuvimos que hacer noche en Madrid). En él figuran su peso (9 kilos/percentil 15) y su talla (75 centímetros/percentil 42) de aquel momento. Era el 5 de diciembre de 2012. Según su pediatra, no estaba nada mal teniendo en cuenta su procedencia (condiciones sanitarias, alimentación, etc.). Y él sabía de lo que hablaba, ya que trata desde su llegada -hace unos años- a otros pequeños etíopes adoptados.
Hace unos días, volví a llevarla a la consulta porque le aparecieron eccemas en la piel provocados por un importante brote de dermatitis atópica. Aprovechando la visita, el pediatra la pesó y midió nuevamente. Es costumbre suya hacerlo cada vez que se le lleva a un niño. El nuevo informe registra un peso de 11,9 kilos (percentil 58) y una medida de 87 centímetros (percentil 92).
En 7 meses, la niña ha aumentado su peso casi 3 kilos y ha crecido nada más y nada menos que 12 centímetros. Hasta el pediatra se asombró de su crecimiento. "Esta va para modelo", nos dijo. "Lo que no sé -añadió- es quién está más morena, si la madre o la hija. Si parece hija biológica tuya". Y es que no todos los de raza blanca somos "blancos".
Mientras hablo de mi niña, no se me van del pensamiento las personas que esperan con las mismas ansias que yo lo hacía, sus asignaciones. Especialmente, por la comunicación que mantenemos, aunque menos de la que sería deseable por la maldita falta de tiempo, dos de ellas. Desde lo más profundo de mi corazón, les expreso mi más ferviente deseo de que llegue muy pronto esa gran noticia que les cambiará por completo sus vidas y las hará tan inmensamente felices como yo lo soy ahora. Ánimo. Vuestro irrepetible y añorado momento llegará.

miércoles, 15 de mayo de 2013

BELLOS MOMENTOS

No es que no encuentre temas. Al contrario... Tendría mucho de lo que hablar. Del día a día con Lourdes, de sentimientos, de vivencias, de... ¡tantas cosas! Pero, lo que no encuentro es tiempo.
Sin embargo, escribir es para mí una adicción, una terapia, una medicina. Y, lo más importante, os lo debo. Y no puedo ni quiero abandonar. Ni lo haré.
Hoy podría referirme al segundo seguimiento o al encuentro de ayer. Ambas cosas merecen una entrada y no sé por cuál de ellas decidirme. Y, lo que es más, de ambas tengo "documentos gráficos" pero no estoy en disposición de publicarlos. Por una parte, no están en la memoria de este aparatejo; por otra, no dispongo de autorización de los "protagonistas" y, por supuesto, sin su permiso no puedo hacer uso de dichas fotografías que, como podéis imaginar, son realmente entrañables.
Me he decidido por hacer una breve reseña de cada una de estas "quedadas", una prevista y la otra causal.
Hace poco más de una semana tuvo lugar en Sevilla el segundo seguimiento.
Como en la primera ocasión, fue sencillo y fluido. Lourdes Rocío, incluso, se despidió de Nati, la psicóloga de la ECAI encargada de hacernos las entrevistas periódicas -que, como siempre, se mostró paciente y cariñosa con la niña-, lanzándole un beso con la mano.
Mi amiga Diana, de Nerja (Málaga), de la que ya he hablado en alguna ocasión, tuvo la genial idea de pedir que, si era posible, programasen nuestros seguimientos para el mismo día. Así, aprovechábamos y nos veíamos. No hubo impedimentos y tuvimos la oportunidad de pasar unas horas juntos y de compartir comida y sobremesa. Disfrutamos mucho. Su pequeña etiopita -a la que tuve la suerte de conocer al mismo tiempo que ella, por lo cual, es como si hubiese asistido a su parto- está preciosa, tiene unos lindos ojos negros y ¡es tan simpática, graciosa, despierta! Una muñequita.
Tenemos muchas cosas en común. Ella es mamá de un varón biológico, al igual que yo, y ambos se llevan sólo unos meses. Nuestras pequeñas etíopes sólo se diferencian unos meses. Coincidimos en un foro, conectamos, su marido y ella fueron al aeropuerto a despedirnos cuando viajamos a Etiopía y, dos días antes de nuestra vuelta llegaron allí. Además, tienen familiares y amigos en la ciudad lindera, que dista sólo unos kilómetros de donde vivimos.
Por otro lado, ayer se celebró el cumpleaños de la menor de mis sobrinas. Cuando entré en el local donde tenía lugar la fiesta, me llevé una grata e inesperada sorpresa. Allí estaba María J., del blog "Etiopía: Fuerza, Corazón y mucho más...", o lo que es lo mismo "Caminamos lentamente hacia vosotros".
Aunque ambas vivimos en la misma ciudad, nos conocimos a través de nuestros respectivos blogs. Sin embargo, nuestro primer encuentro en persona tuvo lugar mucho tiempo después, en un centro de salud, cuando ella ya tenía a sus dos hijos (de adopción nacional) y yo había vuelto de Etiopía con mi pequeña.
Ahora resulta que el hijo menor de María J. es compañero de clase de mi sobrina y había sido invitado a su cumpleaños.
Por cierto, a su hijo, que es guapísimo y un verdadero torbellino, se le ve ¡¡¡tan feliz!!! Y a ella, pletórica. Y no es para menos...
Del encuentro con Diana tengo varias fotos tomadas en una pastelería donde estuvimos tras la comida.
Del cumpleaños, además de alguna foto de su hijo con los demás niños -entre ellos mi sobrina y mi hijo-, hay una bonita instantánea en la que sostiene en brazos a mi pequeña.
Han sido unos días muy hermosos y muy intensos, repleto de emociones.

martes, 30 de abril de 2013

LA ODISEA CONTINUA

¿Alguna vez pensé que los berrinches habrían acabado cuando pisara suelo español con mi hija? La respuesta es NO. De hecho, en la entrada del 14 marzo pasado, que titulé "Acreditación de PIAO en Etiopía y paciencia. Aquí y allí", ya hablé de los retrasos que se estaban produciendo con la inscripción de mi hija en el Registro Civil de mi ciudad. Pues bien, hoy, mes y medio después, cumpliéndose mañana cinco meses de nuestra llegada a España, mi pequeña y los demás, seguimos sin Libro de Familia, ya que este se encuentra aún en el Registro y ella no ha sido inscrita.

Hace unos minutos volví del Juzgado y me encuentro totalmente exasperada, hasta el punto que he pospuesto la redacción de un documento que debo presentar allí para evitar incluir comentarios en el mismo que pudieran perjudicarnos. No estoy en condiciones de mantener las formas en este momento.
Una vez aportado todo lo exigido, el expediente fue remitido por la funcionaria del Registro Civil de Chiclana a Fiscalía, en Cádiz, donde tenía que ser visado para, posteriormente, proceder a su inscripción.
Ayer, viendo que la demora era excesiva, telefoneé a Fiscalía donde me informaron de que el expediente ya había sido devuelto al Registro, en Chiclana. Concretamente, fue el 12 de marzo cuando cuando se remitió a su lugar de origen. Con esta información y sin más noticias hasta el momento, esta mañana me dirijo al Registro donde la funcionaria me informa de que, efectivamente, se encuentra allí -aunque aún no me lo ha comunicado por falta de tiempo y tenía previsto hacerlo inmediatamente (casualidades de la vida)- pero que no pueden inscribirla porque el fiscal ha decidido que en la sentencia emitida por el tribunal etíope no se concreta que la adopción sea firme.
Me quedo estupefacta, se me ponen los vellos como escarpias y siento como la sangre me hierve. Parece que, en cualquier momento, me van a estallar las venas y va a empezar a salir a borbotones.
No me contengo. Lógicamente, la decisión no es atribuible o reprochable a la funcionaria -que sí el retraso, ya que por mucho que le hayan indicado que debe dar prioridad a otras tareas, el esfuerzo en levantar un teléfono es mínimo, máxime teniendo en cuenta de que se trata de la situación de una menor lo que está en juego-.
Y en esas estamos. En el informe del fiscal se expresa textualmente que "...Con respecto a otros efectos aparece en la sentencia los referidos a la irrevocabilidad o firmeza de la resolución. No se concreta que quedó firme".
Que me lo expliquen. Si se refieren en la sentencia a que la adopción es irrevocable o firme, ¿qué significa que no se concreta? Está claro que mi idioma nativo no es el español sino el andaluz pero creí haber adquirido un nivel alto del primero. Sin embargo, ya ven, ni mis estudios de Derecho ni mi conocimiento del español son suficientes para entender tales conclusiones. O quizás no asimilé bien los conceptos del Dicurso del Método cartesiano relativos a la afirmación de la razón como criterio fundamental de la verdad.
A todo esto me indican que me dirija a las autoridades etíopes, es decir, a la Corte de Addis Abeba, y solicite un documento en el que se concrete la firmeza de la resolución adoptada por la jueza. 
Me remito a la primera mitad del siglo XX, cuando Apollinaire escribió: "Cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna. (...) Después de todo, el escenario no se parece a la vida que representa más que una rueda a una pierna". 

Con todos mis respetos, al Fiscal, a la funcionaria y a unos cuantos más, les enviaría -siquiera para cubrir una sustitución de manera temporal- a la Corte de Addis o al Juzgado de Lalibela, por ejemplo. Quizás de ese modo comprendieran muchas cosas que, en su pequeño mundo, no caben porque les quedan grandes como consecuencia de un evidente desconocimiento, de un hueco en su saber que la preparación de unas oposiciones y el estudio no han conseguido llenar.
Ahora estoy dudando. No sé si presentar un escrito en el Juzgado, como teóricamente debería hacer, o facilitarle a quien corresponda el enlace a mi blog y que lean esta entrada.
CONTINUARÁ.


lunes, 1 de abril de 2013

ABRIL, TU ESPERANZA

Como comenté en mi última entrada, aunque ya no me toca esperar para mí sí que lo hago junto con vosotros y voy "reviviendo" mi experiencia.

Hoy he reparado en que comenzamos nuevo mes y he sentido lo mismo que antes, cuando aún no tenía a mi niña. He pensado que, pasada la Semana Santa, con sus fiestas, sus días inhábiles, etc., renace la esperanza. Todo vuelve a su curso normal y no hay excusa ya para demorar que los procesos vuelvan a echar a andar.
El mes de abril, además, es un mes de "transición". Acaban de cambiar la hora, el tiempo meteorológico está "progresando" poquito a poco (este año se retrasa el ambiente primaveral en la mayor parte del país pero llegará, como todo) y la astenia que sufren algun@s en estas fechas tiene que tornarse en celebración para much@s que esperan la llamada de asignación o el encuentro con sus hij@s.

Pensad en ello, en el comienzo de un nueva etapa, en el renacer y en la felicidad que, en su momento, que ojalá sea muy pronto, llegará a vuestras vidas. Yo lo hacía a menudo y el mío fue un "embarazo" de elefante y un "parto" largo y doloroso pero la recompensa llegó. 
Y mi caso no es único ni especial -aunque para mí signifique lo máximo- sino uno más que, como tantos otros, culminó felizmente. Much@s pudisteis hacer realidad vuestro sueño antes (en algunos casos con más y en otros con menos dificultad), otr@s aún no lo habéis conseguido pero, como repetía constantemente cuando aún no había podido abrazar a mi nena, todo llegará.

Estrenamos mes y con él os envío una tonelada de buenas vibraciones. 
Que suenen pronto los teléfonos y las risas nerviosas y los llantos emocionados...

Mucha suerte, compañer@s. Quiero seguir compartiendo y "reviviendo" con tod@s vosotr@s. Estoy ansiosa.

sábado, 30 de marzo de 2013

REVIVIENDO CON VOSOTROS

Continuar comunicándome por diferentes vías con personas que aún están en proceso de adopción me hace revivir contínuamente mi experiencia, aunque los meses vayan pasando...
Cada vez que alguien anuncia que tiene asignación, recuerdo cada detalle del 23 de febrero del pasado año.
Cuando hablan de fechas de juicios, ídem. Y así sucesivamente.
Quizás por eso, por primera y única vez desde que tuve intención de escribir una novela, hace ya muchos años, van sumándose algunas páginas a ese libro "en construcción". Pero debo organizar mis ideas con cierto criterio porque son tantas las cosas que quisiera expresar que podría concluir en una marabunta y no es lo que pretendo. Quiero forjar algo con sentido y lógica no un montón de viviencias aislasdas e inconexas.
Hoy pensaba en los viajes a Etiopía que varios compañeros del foro están a punto de realizar. No es que quisiera dar marcha atrás pero sí volver al país de mi pequeña con la experiencia que hoy tengo.
Cierto es que me informé, pregunté y me sirvió de mucho el testimonio de varias personas que habían estado antes pero siempre queremos más aunque, seguramente, volvería a ocurrirme lo mismo una y otra vez.
Lo que sí mantendría sería la disposición con la que viajé y aconsejaría a quienes lo hagan en el futuro ir con la mente y el corazón abiertos, emprender el camino con positivismo y sin miedo, sabiendo que lo peor ya ha pasado y que hay que acudir con una gran dosis de tolerancia y respeto, a sabiendas de que es necesario obviar las ideas preconcebidas, dejar atrás la particular organización de nuestras respectivas vidas y entender que lo que se vea es lo que hay que asimilar como lo normal en un mundo muy distante pero con el que, al fin y a la postre, tenemos muchas cosas en común si analizamos el fondo y no nos dejamos obnubilar por la forma.
Si volviera... probablemente haría lo mismo, por mucho que diga.
Lo importante no es lo que lleves en la maleta o lo que olvides en casa.
Lo importante es que vuelves con esa parte de ti que está tan lejos y tan cerca al mismo tiempo, que te hace sentir completa y llena, con tu hijo o hija.
Lo importante es regresar cargada de amor, de amistad y de lazos indestructibles.

BUSCANDO ENTRADA PERDIDA

Eso sí que da coraje... que escribas una entrada y que desaparezca como por arte de magia...
Y eso que la primera foto que colgué en la misma sí que se ve en el enlace.
Misterios de las tecnologías, que a veces fallan y nos desesperan.
Volveré a intentar recuperarla. A ver si es posible.
Un abrazo a todos.

jueves, 14 de marzo de 2013

REACREDITACION DE PIAO EN ETIOPIA Y PACIENCIA. AQUI Y ALLI.

Aunque ahora mis entradas sean más distantes entre sí por razones obvias (trabajo, niños, casa...), ni que decir tiene que cumplo mi promesa de no abandonar y, por supuesto, estoy pendiente a todo lo que acontece en relación a las adopciones en general y a las adopciones en Etiopía en particular.
A pesar de que han pasado ya unos días, viví con alegría e ilusión la reacreditación de PIAO (la ECAI con la que llevamos a cabo nuestro proceso) en Etiopía. Incluso he descargado el documento, que aparece en inglés y amárico, porque la continuación del trabajo de dicha entidad tendrá un papel decisivo en la consecución del objetivo de muchas personas, ser papás o mamás de un menor de ese país.
Mis más sinceras felicitaciones a todos los que respirásteis tranquilos cuando supísteis que vuestro proceso continuaría sin problemas en ese sentido.
El ritmo de asignaciones es lento, mucho más de lo que sería deseable, pero llegará vuestro momento y, entonces, la incertidumbre y las ansias se convertirán en nervios e impaciencia que culminarán con una explosión de dicha y amor a raudales.
Es normal que nos quejemos de la parsimonia con que se desarrolla el proceso, de los plazos que se alargan y que, muchas veces, pensemos que se debe a la escasez de medios en Etiopía a la forma de trabajar en dicho país pero, siendo objetivos, el nuestro no es la panacea ni aquí los trámites son mucho más presurosos. Sirvan como muestra dos ejemplos que os cuento, el primero relativo a mi trabajo, el segundo a la inscripción en el registro civil de mi hija.
En septiembre del pasado año acudí con un cliente a un juzgado de un pueblo de la provincia de Cádiz y nos quedamos perplejos cuando nos comunicaron que la vista se había celebrado el día anterior. Inmediatamente, presenté un escrito reclamando puesto que, dado que nos habían citado erróneamente, no podíamos permitir que se le diese por no comparecido. Aun así, si bien estaba claro quiénes habían cometido la equivocación, no hemos obtenido respuesta -que, por supuesto, nos ha sido favorable, como no podía ser de otra manera- hasta hace unos días, seis meses después. Y aún no hay nueva fecha...
Con respecto a la inscripción en el registro civil de mi niña, como sabéis, llegamos a España con ella el 1 de diciembre pasado. A los pocos días, en cuanto tuvimos preparada toda la documentación, mi marido y yo nos dirigimos al Juzgado para realizarla. Faltaba un documento. Lo adjuntamos a los pocos días. La funcionaria cogió vacaciones hasta el 9 de enero. El día 10 me personé en el Juzgado para comprobar que todo estaba en orden. La empleada me comunicó que así era y que enviaba a fiscalía el expediente. A la semana me avisa de que sólo he firmado yo la comparecencia y, si bien he ido juntos e incluso hay un certificado actualizado de matrimonio, tenemos que firmarla los dos. Lo hacemos enseguida y se tramita la inscripción. A fecha de hoy, aún no tenemos libro de familia. Y estamos en España, donde parece que todo marcha sobre ruedas, no en Etiopía...
Así que, aquí, allí y en todas partes, no nos queda otra que armarnos de paciencia y esperar. Siempre esperar. Todo llegará.

lunes, 18 de febrero de 2013

PRIMER SEGUIMIENTO

Han pasado dos meses y medio desde que volvimos de Etiopía, aunque parece que Lourdes Rocío llevase conmigo toda su aún corta vida (mañana cumplirá 17 meses) y el pasado día 7 de febrero tuvimos el primer seguimiento, para el cual nos desplazamos a Sevilla, donde se encuentra la delegación de la ECAI, PIAO, con la que tramitamos su adopción. El primer seguimiento se lleva a cabo, generalmente, días antes de que se cumplan tres meses desde que esta es efectiva, es decir, desde el día del juicio al que asistimos los padres y que se celebra en Addis Abeba.
Si bien nos citaron a las doce del mediodía, no fuimos muy puntuales, más bien todo lo contrario. Hay que tener que en cuenta que, en primer lugar, dejamos a Ernesto en el colegio (afortunadamente, el centro se encuentra muy cerca de donde reside su abuela y ella se encargó de recogerlo a la salida) y luego tuvimos que acudir a la guardería a la que asiste la pequeña para recoger un informe que, muy amablemente, nos hizo la directora para aportar en el seguimiento. Además, nos separan unos 120 kilómetros de la capital hispalense, lo que supone entre hora y media y dos horas de camino, dependiendo de las circunstancias del tráfico y de la dificultad para encontrar aparcamiento.
El trayecto se desarrolló sin problemas. Lourdes está acostumbrada a viajar en coche y lo hace muy a gusto y tranquila.
Cuando llegamos, Nati, la psicóloga de la ECAI, una chica a la que, a pesar de su juventud, se le nota su profesionalidad y experiencia con los niños, nos recibió sin, en ningún momento, reprocharnos nuestro retraso y haciéndose cargo de la situación.
Hubo un primer momento de tensión y llanto, por parte de la niña, que aún rehúsa el contacto con los adultos -salvo sus padres, las cuidadoras de la guardería y poco más-, pero se relajó en pocos minutos y estuvo el resto del tiempo entretenida con los juguetes que Nati tenía en su despacho y, como es habitual en ella, sin perderse un detalle ni dejar de inspeccionar todo lo que veía a su alrededor.
La entrevista, como nos habían anunciado, giró en torno a la adaptación de Lourdes Rocío a su nuevo entorno, sueño, comidas..., aspectos en los cuales -a excepción del recelo hacía los mayores- no ha habido ningún problema. La niña duerme una pequeña siesta a media mañana en la guarde (sobre media hora), una más larga después de comer (entre hora y media y dos horas) y se va a dormir, tras el baño y la cena, aproximadamente a las siete y media. Y hasta el día siguiente... En cuanto a las comidas, no hace ascos a casi nada. Come de todo y, si se la deja, lo hace sola con bastante destreza para su edad. Bueno, salvo los guisantes, que no son santo de su devoción, se los saca de la boca y me los da. Pensará: -"Mamá, cómetelos tú; que a ti sí que te gustan y pasas más hambre que yo, siempre con tus interminables dietas...". Y su mamá piensa: -"Lo injusta que es la vida. Unos pasan hambre por necesidad y otras por estética". En la guardería tampoco ha habido problema alguno. Como era de esperar, lloró un poco los primeros días (cada vez menos) y a las pocas semanas pude dejarla toda la mañana. Va tan entusiasmada que, ahora, cuando sólo lleva un mes yendo, aparco en coche en la puerta y hace esfuerzos por bajarse en cuanto ve la puerta. Es más, da una carrerita por el pasillo hasta su clase -reconoce perfectamente cuál es, nunca se equivoca- y entra sola, sonriendo y sin despedirse... Hasta he observado que hay un niño de su misma edad que, a diario, al verla llegar, se le acerca y le da un juguete.
Aportamos la documentación que nos habían solicitado. Fotocopia de la cartilla de vacunaciones, certificado médico, informe de la guardería y varias fotografías.
Hablando de fotos, ese día, al salir de la ECAI, entramos en un restaurante cercano a comer, donde nos hicimos estas. Mi nena es tan coqueta que quita el sombrero a su mamá para ponérselo ella. Apunta maneras.
En mayo será el segundo seguimiento. Me encantará volver y contar a Nati que todo sigue bien. Será motivo de dicha. Significará que Lourdes Rocío lleva seis meses con nosotros. ¿Qué más se puede pedir?

viernes, 8 de febrero de 2013

DESTINO: MALI

En mi anterior entrada, tras la comunicación de la nueva fecha de corte, hice alusión a las familias en proceso de adopción en China y ello me ha hecho pensar en otro país en el que las adopciones se han visto interrumpidas, Mali, e investigar acerca de lo que está ocurriendo, más allá de la información -a menudo filtrada y manipulada- que llega a nuestro país.
Según he podido saber, en diciembre de 2011 fue aprobado en Mali el Código de las Familias y las Personas, cuyo Artículo 540 prohibía la adopción internacional y permitiéndola, sólo, a personas de nacionalidad maliense. Sin embargo, como -a pesar de su aprobación- la ley no había sido publicada, se continuó la tramitación de expedientes de adopción en dicho país.
Un año después, en diciembre de 2012, las autoridades de Mali confirmaron que se suspendían las adopciones hasta que el artículo citado antes no fuese derogado o el Tribunal Constitucional se pronunciase al respecto, anunciando que, mientras tanto, no se producirían nuevas asignaciones, si bien, los expedientes de quienes tuviesen ya un menor asignado seguirían tramitándose hasta que la adopción se constituyese.
Se ha hecho referencia también a la inseguridad jurídica y física que podrían sufrir quienes visitasen ese país.
Incluso, durante el pasado mes de enero de 2013 y según la Junta de Andalucía (imagino que otras Administraciones se han pronunciado en el mismo sentido) desaconsejaron a las familias viajar a Mali en tanto en cuanto durase la intervención militar y, según parece, alertados por los viajes a los que se habían precipitado algunas familias sin que les fuese comunicado por la Embajada Española que su expediente estaba completo.
Según cuentan los medios de comunicación, el origen de la guerra se remonta a las reivindicaciones de los independentistas de un Estado que llaman Azawad (territorio que ocupa la mitad Norte de Mali) que, junto con los yihadistas, derrotaron al ejército y comenzaron el avance hacia el Sur.
La guerra, con intervención extranjera, comenzó el 11 de enero de 2012 pero cuentan los extendidos que pudiera alargarse e incluso extenderse más allá de Mali.
Sin embargo, parece ser que el conflicto nace mucho tiempo atrás, remontándose al año 1884, cuando se llevó a cabo la delimitación de Mali como país y, en la Conferencia de Berlín, países europeos trazaron una estrategia en la expansión colonial en África, repartiéndose el territorio en base a criterios económicos y sin tener consideración alguna por las poblaciones locales, centrándose, tan sólo, en sus ya referidos intereses.
Una vez más, no todo es lo que parece. Mejor dicho, casi nada es lo que parece.
Y a todo esto, ¿quién piensa en el interés del menor? ¿Quién se hace cargo de las necesidades de millones de personas que sufren las consecuencias de un enfrentamiento con tintes bélicos en sus propias carnes? ¿Qué hay de los derechos, del hambre, de las enfermedades, de las vidas humanas que se quedan por el camino? 
Y centrándonos en el proceso de adopción, si este ya es duro de por sí, para aquellos que albergaban la esperanza de ver crecer su familia con un niño o una maliense, para quienes esperaban pronta asignación o incluso ya la tenían, el sentimiento debe ser desgarrador. Incluso para los que ya estuvieron por sus hijos en Mali. Porque siempre dejamos un trocito de nuestros corazones en los países de nuestros pequeños y llevamos con nosotros el recuerdo y el cariño de aquellos nacionales que conocimos durante nuestra estancia y que dejamos atrás. Pensar en ellos debe ser tormentoso. No hay frase de consuelo. Sólo mostrarles nuestro apoyo y confiar en que la pesadilla acabe pronto.

jueves, 31 de enero de 2013

ASIGNACIONES EN CHINA

Hace unos minutos me dio un vuelco el corazón.
Vi en mi smartphone que tenía nuevo correo electrónico. Era una alerta que tengo activada en Google+. Remitía Adecop y el asunto decía: "Nuevas asignaciones..." Se quedaba ahí.
Cuando lo abrí, rápidamente, comprobé que se trataba de asignaciones en China. El mensaje informaba  tal como sigue "...a 31 de enero de 2013 la fecha de corte de las asignaciones en China es el 17 de octubre de 2006".
No voy a negar que, por razones obvias y, especialmente, pensando en una amiga en la distancia (aunque aún sólo le haya puesto cara por foto) me ilusioné imaginando que una de esas asignaciones era la suya (también será mamá en Etiopía), aunque me extrañaba que no me lo hubiera comunicado inmediatamente porque, a pesar de los kilómetros que no separan y del nulo contacto físico, hemos vivido muchos momentos juntas y sabe que estoy casi tan expectante como ella.
Y sentí una momentánea decepción. Pero enseguida me recompuse y me embargó una gran alegría por todas aquellas personas que están en proceso de adopción en China. Ellas también esperan con ansias su maternidad/paternidad y, desgraciadamente, los tiempos hasta que llega se han alargado enormemente. Ellas están sufriendo la misma intranquilidad, incertidumbre, nervios e impaciencia. Ellas también van a ser papás o mamás adoptivos/as, el lugar de origen de sus retoños es lo de menos. Ellas se merecen que, de una vez por todas, les llegue su momento. Se lo han ganado a pulso.
Al menos, aunque los pasos se vayan dando despacio, la fecha de corte va avanzando y el día de tener a su hija/o entre sus brazos se acerca. El ritmo es mucho más lento que hace unos años pero siguen su camino y la puerta continúa abierta. Eso es lo que realmente importa.
Un abrazo cómplice, desde aquí, colmado de apoyo y de cariño, para todos los papás y las mamás que aguardan con esperanza e ilusión la mágica llamada que les anunciará que les espera su hijo o su hija en China, en Etiopía, en Rusia, en España... en cualquier lugar del mundo.

viernes, 25 de enero de 2013

EN LA GUARDERIA

No sé si hablaros de sentimientos o ser más práctica e ir a los hechos, a lo que acontece cada día, a la inserción de mi pequeña en el nuevo entorno en el que se va a desarrollar el resto de su vida. O tal vez recordar el pasado reciente y contar más sobre el gran viaje de mi vida.
Decididamente, habrá tiempo y espacio para todo. ¿Por qué no? ¡Tengo tantas ganas de transmitir, de compartir con todos vosotros y de ser portadora de ilusiones y de esperanzas a los que estáis en el camino!
He pensado que lo más adecuado es la espontaneidad y abordar en cada momento lo que surja, aquello que me inspire cuando comience a teclear. El comentario extenso, más profundo, si cabe, y concienzudo lo trasladaré a mi obra literaria ya en proceso, que iré gestando, revisando y corrigiendo poco a poco hasta que adopte la forma que deseo.
Dentro de unos días tenemos el primer seguimiento tras la adopción. No es algo que me moleste en absoluto, más bien todo lo contrario. Etiopía, el país del que procede mi hija, establece una serie de seguimientos e informes, el primero de los cuales se lleva a cabo a los tres meses de constituirse la adopción, el segundo a los seis, el tercero al año y, a partir de ahí, un seguimiento/informe anual hasta que el/la menor alcance los 15 años de edad. Si vamos a acudiral primero de ellos es porque mi hija está aquí, porque ya se cumplirán tres meses desde que la jueza etíope, como corresponde, dictó sentencia. ¡Qué maravilla...! Además, antes de firmar con la ECAI leí detenidamente los documentos en los que se explican las condiciones, requisitos, legislación del país en la materia, etc. ¿Por qué iba a quejarme o a negarme ahora si conocía los pormenores y consentí tomando una decisión con todas las consecuencias? Será un placer, en un par de semanas, viajar a Sevilla y atravesar la puerta de sus oficinas con mi nenita y que las personas que trabajaron en el proceso comprueben lo bien y lo feliz que se encuentra, que nos encontramos.
Esta mañana, cuando hablé con la psicóloga que nos atenderá ese día -aún por confirmar por cuestiones laborales- aproveché para adelantarle algunos particulares.
Lourdes Rocío empezó, el día 8 de este mes de enero, a asistir a la guardería. Por supuesto, período de adaptación. Normalmente lo hacen todos los niños cuando van por primera vez, máxime en su caso, ya que desconocíamos cuál sería su reacción puesto que no permite que nadie la coja en brazos, menos aún quedarse con alguien que no seamos su padre, su hermano o yo.
El primer día estuve con ella y no se separó de mí. El segundo, ya sola por indicación de las responsables del centro, estuvo una hora y se la pasó llorando. El tercero, su llanto duró como veinte minutos. El siguiente diez... Y así fue mejorando hasta llegar a la situación actual.
Ya echa su sueñecito a media mañana -está yendo cuatro horas- e incluso ha llegado a dormirse en los brazos de una de las cuidadoras.
Hace un par de días estuvieron hablando conmigo, haciendo balance de su evolución y me han relatado asombradas cómo interactúa con los demás niños, juega con todos, recoge los juguetes, participa activamente en las actividades que realizan. Le encanta la música, baila y ¡¡¡tiene un ritmo!!!
Por si fuera poco, si una monitora está cambiando a otro bebé y se le caen las toallitas o el pañal al suelo, los coge rápidamente y se los da con una sonrisa.
Cuando indican que es la hora del desayuno, es la primera en acercarse a la mesa y se sienta inmediatamente en su sillita.
Es muy obediente, inteligente, aprende a una velocidad increíble y tiene un comportamiento excelente.
Ni que decir tiene que están encantadas con ella.
Como habréis podido deducir, entiende perfectamente el idioma, no tardó en hacerlo, aunque aún apenas acierta a pronunciar más que dos o tres palabras. Ya llegará el momento. No hay prisas.
A todo esto, el domingo pasado cumplió 16 meses y me sigo quedando boquiabierta con sus actitudes que, por cierto, no son nuevas sino que observé desde que la tengo conmigo, cuando aún le faltaba una semana para los 14 meses. Por citar algunas, come sola y de todo, colabora para vestirse, se frota en el baño e intenta lavarse el pelo, lleva su plato a la cocina cuando acaba de comer, mete la ropa en la lavadora si estoy poniendo la colada y luego la cierra y pretende ponerla en marcha, se limpia la boca con la servilleta después de cada bocado, jamás anda descalza y si ve a alguien hacerlo le lleva enseguida un par de zapatos (por supuesto, sabe cuáles pertenecen a cada uno de los miembros de la familia)...
Y, para acabar con una pequeña anécdota, -una más de tantas-, esta tarde, estando en la cocina, en casa de la abuela, dije que ya nos íbamos y se dirigió al salón, cogió su abriguito, me lo dio para que se lo pusiera y, cuando lo hice, se fue hacia la puerta de la calle y se quedó allí, esperándome. Como una "niña mayor".
¿Es pasión de madre o, desde un punto de vista objetivo, mi hija es una "cosita linda"?



viernes, 11 de enero de 2013

UNAS POCAS LINEAS

La entrada de hoy va a ser muy cortita. Es tarde y sigo teniendo que escribir en casa en un netbook que sirve para un apaño pero que no hace precisamente mis delicias. No me siento cómoda con tan minúsculo aparato.
Espero, en pocas semanas, poder disponer de más tiempo y medios para continuar mi andadura bloguera pero hoy quería aprovechar para llevar a cabo mi primera reseña del recién estrenado año y desearos la mejor de las suertes en este jovencísimo 2013.
Durante los próximos meses irán produciéndose noticias. Tengo ahora mismo varios nombres en la mente y cada día espero que, especialmente dos personas, me sorprendan anunciándome lo que -no sólo ellas sino yo también- esperamos ansiosas.
Y, por encima de todo, deseo ser testigo de la total recuperación de una persona joven, vital, alegre y bondadosa a la que el pasado año dejó vivencias tan opuestas entre sí como su esperada segunda maternidad y el diagnóstico de una enfermedad contra la que ya ha empuñado las armas y a la que ganará la contienda. Ya sabes que no estás sola. Y cuenta conmigo como refuerzo en la batalla.
Volveré pronto. Os contaré más cosas. Me extenderé más. Ahora voy a poner cada cosa en su sitio y a "coger carrerilla". 
Vivid cada momento e intenten enfocar sus pasos en dirección a aquello que les hace sentirse realizados. 
Yo, cada día, al salir y entrar en casa, leo una frase de Voltaire inscrita en un azulejo con la que mi hogar me despide y me recibe y que es de Voltaire: 

HE DECIDIDO HACER LO QUE ME GUSTA PORQUE ES BUENO PARA LA SALUD