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miércoles, 1 de agosto de 2012

CAMBIO DE MES

Paso la página que, hasta hace unas horas, mostraba el calendario que hay colgado en el corcho del despacho de mi casa.
Creo que hasta hoy no había reparado en lo feo que es...
Sí, ya sé que la función del almanaque no es otra que la de mostrar los meses del año y los días de cada mes, pero... si me alegra la vista, si se acerca a mis preferencias estéticas, tanto mejor.
Este que tengo y que ahora estoy mirando no me gusta en absoluto.
Seguramente fue el primero que cayó en mis manos. O tal vez el único. No lo sé. Es de un laboratorio farmacéutico.
En la hoja se muestran tres figuras "plastilinosas", cuyas cabezas son bolas redondas sólo con boca, de sexo indefinido. Al fondo, una casa celeste que parece un juguete de bebé de la marca Chicco.
Recuerdo que, hasta hace dos, tres años, durante el mes de diciembre e incluso antes regalaban por doquier tal cantidad de calendarios que no sabía dónde ponerlos. Aun colgando uno en cada habitación de la casa, sobraban. Y hasta después de haber elegido los que más me gustaban, quedaba alguno sobrante con ilustraciones, fotografías o dibujos nada desdeñables. Tanto es así que sé de quiénes han llegado a conservarlos o incluso a enmarcar sus imágenes. No es mi caso. Con todos mis respetos hacia quienes lo hacen, no está entre mis aficiones coleccionar o guardar. Salvo rarísimas excepciones, destierro los lastres del pasado y siempre miro hacia delante. Cuestión de preferencias o de caracteres. Yo me siento mejor así, limpiando, renovando y renaciendo constantemente. Cada cual tiene sus prioridades y todas son respetables.
Pero, volviendo al tema de los almanaques, hoy la economía está tan malograda que apenas regalan alguno medio decente.
Decidido, para el próximo año me hago, como sea, con uno que me agrade más o lo confecciono yo misma. Por lo menos, le habré puesto ganas y cariño.
Vuelvo a levantar la vista de la pantalla y me encuentro otra vez con el dichoso calendario. Es incómodo de ver, gris, taciturno, pero, a estas alturas del año, no hay solución. Sólo podría iluminarlo un círculo fluorescente en uno de sus recuadros marcando el día del ansiado encuentro con mi pequeña en Etiopía. Es lo único que podría, milagrosamente, darle vida a esas hojas que ahora cuelgan mustias.


4 comentarios:

  1. Pero Estefania, mujer!!!!

    Que me haces con un calendario tan gris, con lo gris que se nos pasan ya a nosotras los días?
    No,no,no.

    El que debemos tener es el de Abay, es muy chulo y tiene unas fotos grandes de peques etiopitos.

    pásate por el blog, verás cual te digo...

    http://nuestraadopcionunembarazodiferente.blogspot.com.es/2011/10/calendario-abay-2012-etiopitos.html

    Ya en agosto, no sé yo si te vale la pena, pero es muy chulo. Y con cuadraditos espaciosos para apuntar cosas, como a mi me gusta.

    un besote

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    1. ¡Ay, ni yo misma lo sé...! En fin...
      No había visto ese calendario, ¡lástima!
      Para el próximo año me hago con uno así de bonito. Y eso es importante, lo de los cuadraditos para apuntar...
      Bss.

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  2. Estefanía, espero que no tengas que pasar más páginas de ese calendario sin tu pequeña, debe ser agotador esta espera!Tan cerca y que no termina de llegar, mucho ánimo.
    Hemos estado en tu tierra unos días, estuve tentada a llamarte para conocernos y darte muchos ánimos, espero la próxima vez qu pare por allí poder saludarte y felicitarte en persna por tu niña ;)
    un beso enorme

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    Respuestas
    1. Campanilla... ¿que has estado aquí y no me has avisado...? Eso no se hace. ¡Ea!, regañada estás...
      La próxima vez no te salvas, ¿eh?
      En cuanto a lo de mi niña, sí que pasaré otra página más sin ella y quizás -por desgracia- otra, incluso.
      Lo cuento ahora en una nueva entrada.
      Un beso y no olvides llamarme si vuelves por aquí.

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