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jueves, 5 de julio de 2012

TODAS EN ETIOPIA

No he olvidado mi blog, por supuesto, y muchísimo menos a vosotros.

Tenía ganas de escribir porque es una de mis principales aficiones, porque me sirve de terapia, por respeto a quienes me leen, porque hay noticias... pero no encontraba el momento de hacerlo, pues he estado tremendamente ocupada y los sentimientos contradictorios me hacían dudar de la manera de enfocar una nueva entrada.

Pero ese "conflicto interno" se ha resuelto. He decidido que lo más justo y honrado es abrir mi corazón sin tapujos, contar los hechos de manera objetiva y expresar mis sentimientos con total sinceridad.

En las últimas semanas han sido señalados los juicios a varias personas que conozco de una u otra manera (redes sociales como un foro, facebook..., e incluso personalmente).

Todos, sin excepción, han resultado positivos.

Ya me referí, en una entrada anterior, a dos personas que marcharían en breve a Etiopía.

También hice referencia a otras que esperaban.

Pues bien, B., hastiada de tanto esperar, está ya en Addis.

La sanluqueña a la que mencioné, cuyos juicios llevaban meses de retraso por los problemas que acontecieron en el Sur, de donde son los niños que hace más de nueve meses le asignaron, también se encuentra en la capital etíope.

La asturiana viaja dentro de una semana.

Y mi amiga F., la cordobesa, que voló a Etiopía el pasado domingo, ha oído esta mañana a la jueza dar el veredicto y decir que el pequeño que le fue asignado el 16 de febrero pasado es ya su hijo...

Bien sabe Dios que me he alegrado por todas y especialmente por aquellas que, por el largo tiempo transcurrido desde la asignación, trataron de manera sigilosa su primer juicio puesto que, como es más que comprensible, acumulaban una importante dosis de ansiedad, de desconfianza y puede que hasta de incredulidad.

Sin embargo, con F. he vivido de primera mano el proceso. Como hablábamos cada pocos días por teléfono y a diario nos enviámos mensajes dándonos ánimos y consolándonos mutuamente, como nuestras respectivas asignaciones distaban sólo una semana entre sí, como supe que tenía fechas de juicios pocos minutos después de que se lo comunicasen, he compartido y vivido sus emociones con una gran intensidad. Y me he sentido muy feliz de la noticia, de su viaje, de saber que tiene a su hijo entre sus brazos. Pero, al mismo tiempo, esa proximidad afectiva y las anteriores coincidencias temporales, me han provocado una gran desesperación y una enorme impotencia.

¿La envidia sana existe? Yo pienso que no. La envidia es envidia, sin más. Sólo que en unos casos va acompañada de sentimientos negativos, por pensar que una persona no merece su suerte y, en otros, de sensaciones positivas, de satisfacción porque al prójimo le sucede algo bueno, aunque lo desees para ti. Pues sí, debo reconocerlo y lo hago públicamente porque ella misma lo sabe, porque se lo he dicho y como es mi amiga y me quiere lo comprende. He sentido y siento envidia. Y quisiera estar en su lugar.

Cierto es que, desnudando mi alma y siendo honesta conmigo misma, si nos pusiesen en la disyuntiva de que sólo una de las dos pudiese ir por su bebé y la adopción de la otra se truncase no lo dudaría y le cedería mi puesto. Aunque me doliese hasta la extenuación y la herida no se cerrase jamás, me retiraría a su favor. Yo ya tengo un hijo y ella no. Yo aún podría tener otro y ella no. Y sería muy egoísta y muy ruin por mi parte tanta codicia e ingratitud con la vida. A pesar de que el vacío que mi pequeña iba a dejar en mi existencia no lo llenaría jamás.

Son ya cuatro meses y medio de espera. En la ECAI de mi Comunidad -Andalucía- no queda ya sin viajar nadie de la fecha en que llegó la asignación salvo yo.
Según tengo entendido, en las distintas delegaciones con que la entidad cuenta en toda España sólo hay dos expedientes de fechas aproximadas pendientes, el de una valenciana que fue asignada treinta y tantos días después y el mío.

No puedo adivinar cuál es la causa ni si esta existe siquiera o tan sólo ha sido cuestión de más o menos suerte y esto es como un juego de azar.
No quiero ni voy a hacer conjeturas porque es muy grande el riesgo de equivocarme y no debo crearme el guión de mi propia película salvo que hubiese datos fidedignos que me permitiesen basarlo en hechos reales.
Sólo ansío que llegue el momento de leer estas líneas y recordar cuándo las escribía como si de un mal sueño se tratase.

8 comentarios:

  1. Cómo te entiendo Estefanía!!! Sin duda nuestros procesos de adopción nos hacen vivir y "enfrentarnos" a situaciones que nos hacen descubrir lo mejor de nosotras y nosotros mismo y, por lo tanto madurar y crecer como personas ... en fin, mucha fuerza para este último "empujoncito"
    Un fuerte abrazo.

    Paloma

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    1. Gracias, Paloma. Necesito esa inyección de ánimos. Este último tramo del camino se hace muy, muy duro.
      Abrazos para ti también.

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  2. Me han encantado tus palabras sobre todo cuando hablas de que cederías tu puesto, muy poca gente lo haría, te lo aseguro. No desesperes, todo llega, no le des vueltas a los motivos ya que no te va a ayudar, sólo piensa que el momento llegará y mientras tanto disfruta de tu pequeño. Bicos.

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    1. Sí, Lidia, tienes razón. Es mejor no dar vueltas al porqué sino pensar en positivo y convencerse de que todo ocurre por algo y que cada día falta uno menos.
      Gracias.
      Muchos besos.

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  3. Estefanía ¡cómo te entiendo!ya sabes que llevamos los mismos dias esperando buenas noticias y estas se hacen de rogar,es verdad que ahora mismo lo vemos todo de color hormiga,pero pienso que algún día nos tocará.Un saludo

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    1. Claro que sí, Marina, nos llegará el momento que tanto ansiamos y este no puede demorarse demasiado ya. Porque nos toca, porque ya es hora... ¡Qué embarazo más largo, hija mía! Y qué parto más doloroso...
      Besitos.

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  4. No queda nada Estefanía!!! Ya verás!! Me ha encantado leer tu entrada, pues me siento muy identificada con tus palabras y sentimientos sobre "la envidia". Siempre que me invade ese sentimiento pienso lo mismo que tú: ¿sana?, no, simplemente envidia acompañada de sentimientos...
    Ánimo y mucha fuerza para el final del camino!!!
    Sofía.

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  5. Gracias, Abiti. Los últimos acontencimientos no han ayudado en absoluto a que mis ánimos crezcan pero no se pueden perder las esperanzas.
    Un abrazo.

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