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martes, 24 de julio de 2012

PARA SEIS MESES DE ESPERA

Ya es martes 24 de julio. Ya se cumplieron los 5 meses de la asignación (ayer) y comienza el camino hacia los 6. De nuevo, espero que estos no se cumplan, pues llegaríamos a sobrepasar el límite del plazo que nos dijeron. No lo voy a olvidar. "De dos a seis meses, aunque lo normal es entre dos y cuatro". Pues no, señoras y señores, ni dos ni tres ni cuatro ni cinco. Ya vamos camino de los seis...

Y, como dije en mi última entrada, hay muchos rumores sobre el posible e inminente cierre de la Corte. En unos sitios anuncian que será el próximo 6 de agosto -como ha dicho Lidia- pero conozco a una persona que viaja el día 5 y tiene fecha de juicio para el día 7. En otros se habla del 13 de agosto. Incluso hay quienes dicen que no se ha anunciado ninguna fecha y que todo eso son hipótesis. La ECAI con la que vamos, PIAO, de momento, no se ha pronunciado al respecto. Yo prefiero pensar que no hay prevista ninguna fecha pero me temo que la jueza, como todo el mundo, se tomará sus días de descanso.

Como la vida sigue su curso, aunque había programado mis asuntos laborales y personales para viajar antes de la fecha en que nos hemos plantado, vamos a ir a Isla Mágica. Mi pequeño no tiene la culpa de que las cosas no hayan salido como previmos y, ya que no iremos a ningún sitio de vacaciones, al menos intentaremos que disfrute de alguna actividad diferente a las que lleva a cabo el resto del año.

Para quienes no lo conozcan, se trata de un parque temático que se encuentra en Sevilla, en la zona de la Isla de la Cartuja, la misma ubicación en donde se celebró la Expo 92. Hace ya 20 años de aquello... ¡Cómo pasa el tiempo!
Sevilla nos queda a hora y media de camino, así que iremos y volveremos en el mismo día.
Como Marina, yo había imaginado escapadas como esta ya con mi niña en brazos, pero no va a ser así. Esperemos que el próximo verano pueda estar la familia al completo. Tiene que ser así.
Haré fotos para, cuando tenga uso de razón, ilustrar con imágenes mis explicaciones sobre la espera y cómo y dónde estaban su abuela, su hermanito y sus papás semanas o meses antes de su llegada.

Por cierto, aunque su nombre aparecía en distintos documentos con grafías diferentes, he podido saber que es Mestir (se pronuncia Místir) y que significa "misterio, enigma". Le viene como anillo al dedo. El porqué de este largo retraso, el que tanto ansiamos, se han convertido en todo un enigma que, ojalá, se desvele muy pronto.

domingo, 22 de julio de 2012

JUICIOS EN AGOSTO


 

Disculpen, con vuestro permiso, voy a prepararme algo para tomar mientras escribo.

Ya está. Mucho mejor así. No es que sea característica común a todos pero sé de algunos "que escriben" y que tienen sus manías. Digo "que escriben" porque a cada uno correspondería una denominación distinta según mi criterio (articulistas, escritores, columnistas, periodistas, etc.). En mi caso, aunque he trabajado muchos años -casi dos décadas- realizando labores propias del periodismo en diferentes medios, soy licenciada en Derecho pero no en Ciencias de la Información y me parecería injusto decir que soy o que fui periodista. ¡Hasta ahí podría llegar el intrusismo profesional! Sí fui -y sigo siendo- articulista, en un diario digital, bloguera -ni que decir tiene- y escritora aficionada, con decenas de poemas en mi haber, aunque se trata de un género cuasi abandonado por mí, varios relatos y unas cuantas novelas inconclusas.

Al hilo de este comentario, que ha ido fluyendo sin ser el objeto que ha motivado esta entrada y se ha adueñado de ella, no saben cuántas veces he deseado poder vivir de las letras, de la comunicación, de las artes escénicas. En realidad, todo ello está directamente relacionado.

Pero, no pensaba escribir hoy sobre nada de lo que han leído hasta el momento y, seguramente, ni siquiera es del interés de quienes hayan llegado hasta esta línea, si es que alguien lo ha hecho. Porque, sin duda alguna, las personas que accedieron a este blog lo hicieron con la intención de saber algo más sobre el proceso de adopción en Etiopía, ya sea del mío propio o, imagino que, en la mayoría de los casos, de las noticias que corren acerca de este.

Pues bien, lo único de nuevo que puedo aportar, que para unos será mucho y para otros carecerá de importancia, es que, hasta ahora, la Corte sigue sin cerrar. La jueza aún no se ha tomado vacaciones. Recientemente se han dado fechas de juicios para los primeros días de agosto, lo cual significa que aún hay actividad. Sin embargo, alguien también ha comentado que ha leído -no recuerdo dónde- que la Corte cerrará de mediados de agosto a principios de septiembre.

Sea como sea, quienes estamos -o eso creemos- a las puertas, aún estamos en condiciones de albergar esperanzas puesto que, aunque apurando mucho el tiempo, cabría la posibilidad de que nos señalasen las pertinentes vistas y viajásemos a Addis, sobre todo, teniendo en cuenta que, últimamente, el período de tiempo que transcurre entre el primer juicio y el viaje a Etiopía es mínimo y este se ha de preparar apresuradamente, incluso en uno o dos días. Pero eso es lo de menos. Lo importante es hacer las maletas y tomar rumbo al ansiado encuentro con nuestros hijos.

De todas maneras, me pregunto si aún queda alguien -salvo aquellos con dificultades para que sus niños salgan de los orfanatos porque estos están ubicados en el Sur- sin fechas de juicios con asignaciones de hace tanto. El próximo lunes, es decir, mañana, se cumplen cinco meses de nuestra asignación. Y aún no sabemos cuándo podremos abrazar a nuestra niña...

Al principio, llegué a pensar que, quizás, pudiese celebrar mi cumpleaños -fue en mayo- habiendo recibido el mejor de los regalos, pero no fue así; más tarde que mi pequeña luciría un bonito traje de gitana en la feria de mi pueblo -mes de junio-, pero tampoco; pasada la fiesta, empecé a hacerme ilusiones y la imaginaba jugando en la playa. Voy desterrando la idea porque ya ha pasado medio verano. Ahora, llego a preguntarme si, siquiera, podré disfrutar de unas navidades con la familia al completo.

Mantengo la esperanza. Dicen que es lo último que se pierde. Y así debe ser. No sé cuándo pero el momento llegará y la incertidumbre y el desasosiego quedarán en el olvido. La dicha nos compensará y mi pequeña podrá ser colmada de amor.

jueves, 12 de julio de 2012

SABOR AGRIDULCE

Mi hijo, a sus cuatro años de edad, no pierde baza. Se entera de todo. Cuando los mayores hablamos, aunque lo hagamos bajito, se queda serio, callado -él, que es un revoltoso sin remedio- y, más tarde, incluso días después, se refiere a la conversación que mantuvimos y de la que pensamos que no había cogido nada por el volumen que utilizamos, porque andaba distraído, porque usamos palabras un tanto rebuscadas para despistar.
Ayer me sorprendió nuevamente.
Yo estaba sentada en la cocina, en la sobremesa, intercambiando mensajes con mi amiga F., que está en estos momentos en Addis, y no paraba de interrumpirme. Le dije que esperase un poco, que hablaba con mi amiga. Y me preguntó: -"¿Ella ya tiene a su niño?". Me quedé de piedra. En su momento, cuando le asignaron al su hijo, sólo le enseñé su imagen en el móvil y le dije que era el niño de mi amiga, nada más. No le hablé de adopción ni nada por el estilo. En otras ocasiones le he mostrado fotos de hijos de familiares o amigos, la mayoría de ellos biológicos, y jamás me ha hecho una pregunta similar.
Le respondí que sí y, tras permanecer unos instantes pensativo, me dijo en un tono triste y apesadumbrado: -"¡Y nosotros no tenemos todavía a la hermanita!. Nunca va a venir..."
No sabía qué añadir porque no encuentro explicación lógica a tan largo retraso, sólo se me ocurrió añadir que sí, que vendría, que todos teníamos muchas ganas pero que teníamos que esperar un poquito más.
No volvió a preguntar. Se marchó. El tampoco sabe qué ocurre ni por qué, sólo que el tiempo pasa y "la hermanita", como él la llama, no está en casa con nosotros y que, a veces, su mamá está apenada. Estoy segura de que conoce el motivo, no me cabe duda, es demasiado avispado para que esa se le haya ido.
A veces, coge entre sus manos la foto enmarcada de la niña que tiene en su dormitorio y que me quitó del salón y él mismo puso sobre una estantería de su habitación ("para mirarla", me dijo cuando lo hizo) y exclama: -"¡Qué preciosísima es la hermana!".
¿Cómo le cuento que somos los más antigüos de la ECAI sin fechas?
Ni yo logro asimilarlo ni entenderlo.
Anteayer dieron fechas a la única pareja que quedaba sin ellas.
Una vez más, sentí alegría por los otros pero quise estar en su lugar y me embargó una tremenda desesperación y un desasosiego inmenso.
He llegado a un punto en el que, en relación con el proceso, dudo de todo lo que me dicen. Quizás no debería pero las circunstancias no me dan otra alternativa.
Nunca pensé que seríamos los primeros o que el período de espera fuese corto pero tampoco que se prolongase tanto y fuésemos los últimos de los últimos. Es como si tratase de alcanzar una quimera.
Ayer sentía un profundo dolor. Luego se convirtió en rabia.
Pensé llamar a la ECAI pero, por un lado, hace muy poco tiempo de la última vez y no me pareció procedente, por otro, desconfiaba de mí misma. Seguramente, de haberlo hecho, no habría podido controlarme y hubiese dicho cosas que, más sosegada, jamás habrían salido de mi boca. Reconozco que soy muy temperamental y sé que debo contar hasta diez -en este caso hasta un millón por lo menos- antes de hablar.
Así que resistí la tentación.
Hoy he pensado en utilizar mis armas, los medios a mi alcance, para investigar qué es lo que sucede realmente e intentar solucionarlo.
A lo mejor soy demasiado ilusa o tal vez más arriesgada de lo que debería, pero... ¿qué puedo perder?
Estoy confundida. Voy a esperar unos días para aclarar mis ideas en ese sentido. Debo templar los ánimos previamente. Aunque me pregunto si eso será posible sabiendo que mi pequeña está en un lejano orfanato prácticamente desde que vino al mundo, lleva casi cinco meses asignada y, si el proceso no se acelera, cumplirá su primer año sin que hayan podido abrazarla su mamá ni su papá ni colmarla de besos y mimos su hermanito.


jueves, 5 de julio de 2012

TODAS EN ETIOPIA

No he olvidado mi blog, por supuesto, y muchísimo menos a vosotros.

Tenía ganas de escribir porque es una de mis principales aficiones, porque me sirve de terapia, por respeto a quienes me leen, porque hay noticias... pero no encontraba el momento de hacerlo, pues he estado tremendamente ocupada y los sentimientos contradictorios me hacían dudar de la manera de enfocar una nueva entrada.

Pero ese "conflicto interno" se ha resuelto. He decidido que lo más justo y honrado es abrir mi corazón sin tapujos, contar los hechos de manera objetiva y expresar mis sentimientos con total sinceridad.

En las últimas semanas han sido señalados los juicios a varias personas que conozco de una u otra manera (redes sociales como un foro, facebook..., e incluso personalmente).

Todos, sin excepción, han resultado positivos.

Ya me referí, en una entrada anterior, a dos personas que marcharían en breve a Etiopía.

También hice referencia a otras que esperaban.

Pues bien, B., hastiada de tanto esperar, está ya en Addis.

La sanluqueña a la que mencioné, cuyos juicios llevaban meses de retraso por los problemas que acontecieron en el Sur, de donde son los niños que hace más de nueve meses le asignaron, también se encuentra en la capital etíope.

La asturiana viaja dentro de una semana.

Y mi amiga F., la cordobesa, que voló a Etiopía el pasado domingo, ha oído esta mañana a la jueza dar el veredicto y decir que el pequeño que le fue asignado el 16 de febrero pasado es ya su hijo...

Bien sabe Dios que me he alegrado por todas y especialmente por aquellas que, por el largo tiempo transcurrido desde la asignación, trataron de manera sigilosa su primer juicio puesto que, como es más que comprensible, acumulaban una importante dosis de ansiedad, de desconfianza y puede que hasta de incredulidad.

Sin embargo, con F. he vivido de primera mano el proceso. Como hablábamos cada pocos días por teléfono y a diario nos enviámos mensajes dándonos ánimos y consolándonos mutuamente, como nuestras respectivas asignaciones distaban sólo una semana entre sí, como supe que tenía fechas de juicios pocos minutos después de que se lo comunicasen, he compartido y vivido sus emociones con una gran intensidad. Y me he sentido muy feliz de la noticia, de su viaje, de saber que tiene a su hijo entre sus brazos. Pero, al mismo tiempo, esa proximidad afectiva y las anteriores coincidencias temporales, me han provocado una gran desesperación y una enorme impotencia.

¿La envidia sana existe? Yo pienso que no. La envidia es envidia, sin más. Sólo que en unos casos va acompañada de sentimientos negativos, por pensar que una persona no merece su suerte y, en otros, de sensaciones positivas, de satisfacción porque al prójimo le sucede algo bueno, aunque lo desees para ti. Pues sí, debo reconocerlo y lo hago públicamente porque ella misma lo sabe, porque se lo he dicho y como es mi amiga y me quiere lo comprende. He sentido y siento envidia. Y quisiera estar en su lugar.

Cierto es que, desnudando mi alma y siendo honesta conmigo misma, si nos pusiesen en la disyuntiva de que sólo una de las dos pudiese ir por su bebé y la adopción de la otra se truncase no lo dudaría y le cedería mi puesto. Aunque me doliese hasta la extenuación y la herida no se cerrase jamás, me retiraría a su favor. Yo ya tengo un hijo y ella no. Yo aún podría tener otro y ella no. Y sería muy egoísta y muy ruin por mi parte tanta codicia e ingratitud con la vida. A pesar de que el vacío que mi pequeña iba a dejar en mi existencia no lo llenaría jamás.

Son ya cuatro meses y medio de espera. En la ECAI de mi Comunidad -Andalucía- no queda ya sin viajar nadie de la fecha en que llegó la asignación salvo yo.
Según tengo entendido, en las distintas delegaciones con que la entidad cuenta en toda España sólo hay dos expedientes de fechas aproximadas pendientes, el de una valenciana que fue asignada treinta y tantos días después y el mío.

No puedo adivinar cuál es la causa ni si esta existe siquiera o tan sólo ha sido cuestión de más o menos suerte y esto es como un juego de azar.
No quiero ni voy a hacer conjeturas porque es muy grande el riesgo de equivocarme y no debo crearme el guión de mi propia película salvo que hubiese datos fidedignos que me permitiesen basarlo en hechos reales.
Sólo ansío que llegue el momento de leer estas líneas y recordar cuándo las escribía como si de un mal sueño se tratase.