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domingo, 13 de mayo de 2012

UNA MUÑECA ETIOPE

Esta semana he conocido a una muñequita etíope de dos añitos y a su mamá.
Después de varios meses escribiéndonos (la mamá y yo), a pesar de vivir en localidades muy cercanas, nos vimos. ¡Al fin! Y compartimos unas horas que se me hicieron cortísimas. Además, tuve la oportunidad de conocer también al mayor de sus hijos, un estupendo muchachote, y a su marido, tan simpático y agradable como el resto de la familia.
¡Qué alegría verles juntos, tan felices todos...!
La niña es tan vivaz, tan espontánea, tan inquieta, tan ágil como, según dicen, la mayoría de los pequeños etíopes. Y, lo más importante, se nota que es una niña querida y feliz. Una renacuaja que cautiva a todos con su magnetismo y su desparpajo. Nadie puede permanecer indiferente ante ese torbellino. No hay quien pueda evitar regalarle una sonrisa, un piropo...
A su mamá, como es de suponer, la acribillé a preguntas. Calculo -y espero que mis cálculos no fallen- que en semanas, meses a lo sumo, viajaré a Etiopía y las ansias, la incertidumbre, me hacen querer saber más y más. No tengo miedo, de ninguna manera. Pienso que, en esencia, todos somos iguales, independientemente de nuestra raza, cultura, costumbres, ideología. Todos los seres humanos coincidimos con los demás en muchos aspectos. Todos, al mismo tiempo, somos diferentes. Y todos, unos en mayor medida que otros, si nos lo proponemos somos capacer de adaptarnos al medio, aunque este sea distinto a aquel en el que se haya desarrollado nuestra vida hasta ese momento. ¿Cómo, si no, se explica que la especie -es decir, el ser humano- haya sobrevivido a lo largo de los siglos? Pero hablando con alguien que ha vivido lo que yo espero vivir en breve espacio de tiempo es como si sintiese el momento más cercano. Y eso ayuda. Y mucho.
Ahora sé que hay alimentos que no es fácil conseguir, que prácticamente ninguna calle está asfaltada, que haya apagones... Pero también que la gente es entrañable, que si necesitas algo todos se esfuerzan en ayudarte, que todos los papás vuelven anamorados de la tierra que vio nacer a sus hijos... Y eso es lo realmente importante.
Los alimentos son sustituibles, podemos proveernos y usar durante unas semanas un calzado adecuado a las circunstancias -incluso las que vivimos subidas a un par de taconazos-, es posible apañarse unas horas sin fluido eléctrico. Sin embargo, es mucho peor permanecer en un ambiente de hostilidad y falta de colaboración. Y esto último no ocurre. La hospitalidad y la colaboración, incluso el cariño, brillan por su presencia en el país de nuestros hijos. Y esa es la mayor riqueza de ese rincón africano, el lujo más grande al que puede aspirar el ser humano.
Los verdaderos tesoros no tienen nada que ver con la superficialidad de lo material.
Los verdaderos tesoros no se ven ni se tocan, se sienten.

10 comentarios:

  1. Aissss estefania que poquito te queda!!!!! Y la verdad es lo que tu dices, todos podemos prescindir de cosas mas materiales, pero de cariño, comprensión, ayuda, hospitalidad....de eso no, eso es lo que hace de un viaje y de una tierra que sea especialmente única!!! A mi me paso con Vietnam!

    Un besito muy gordo y espera que tu regla de tres se cumpla y en nada estés volando a Adiis!

    Besitos!
    Ester

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    1. Efectivamente, Ester. Hay cosas que son más prescindibles que otras y, salvo cubrir nuestras necesidades primarias, sin la mayoría de lo que en las sociedades consumistas tenemos, se puede vivir. Pero, ¿qué sería de nuestras vidas sin "esas otras cosas"?
      Gracias por tus deseos. Os tendré informadas.
      Besos.

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  2. Que verdades dices, por desgracia en este nuestro mundo el dinero sigue siendo un poderosos compañero al que se le da demasiada importancia. Ojalá fuesemos capaces de valorar lo que realmente importa, si fuesemos capaz de hacerlo seríamos todos más felices y estariamos menos estresados. Un saludo.

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    1. Lo paradójico de todo esto, Lidia, es que todos -o, al menos, la mayoría- sabemos qué es lo realmente importante. Sin embargo, poco o nada hacemos por cambiar la sociedad en la que vivimos. Deberíamos crear un "frente" para movilizarnos en ese sentido. ¿No crees? Jejeje.
      Un abrazo.

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  3. Estefanía, ya estás tan cerquita!!!Me ha encantado la frase de que los verdaderos tesoros no se ven ni se tocan, se sienten. Es preciooooso..
    Biquiñossss

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    1. Es verdad, Vero. Estoy cerquita. A un pasito, quiero pensar. Y, ¡qué lento es ese paso...! A ver si cuando haga los tres meses (la semana que viene) llega la esperada noticia.
      Esa frase, pues, la he escrito sin pensar, tal como me ha salido de lo más profundo. Pero yo creo que expresa lo que muchas personas sentimos.

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  4. A ver si en breve os dan la fecha para juicio y podeis ir a por vuestra pequeña, así nos cuentas de primera mano eso que ya conocemos a traves de otros.

    Un besazo,
    María J.

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    1. Gracias, María J., con lo aficionada que soy a escribir, me voy a convertir en la corresponsal en Addis, jajaja. Hasta he pensado grabar al estilo de "21 días"... Una especie de diario gráfico. Ya veremos. Un fuerte beso.

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  5. Me ha encantado..escribes de maravilla y llegas al corazón...Ya veras que rapidito estas ahi y te parecerá mentira ¡¡
    Bss guapa

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    1. No me lo voy a creer, Gema.
      Muchas gracias y un fuerte beso.

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