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martes, 29 de mayo de 2012

FECHAS DE JUICIOS

Disculpen esta demora, pero... las avanzadas tecnologías, a veces, fallan...

Escribí una entrada hace poco más de una semana que los "duendes internautas" han robado. No está. No se publicó. Ya me parecía a mí.

Mi entrada de hoy se titula "fechas de juicios" pero, al contrario de lo que algunos habrán pensado al leerla, no es que ya me las hayan dado, no. Es que hoy se cumple una semana de la noticia de que dos compañeras de camino, en el viaje hacia la adopción en Etiopía, tienen fechas. Una de ellas, alicantina, a la que conocí a través de un foro; la otra, cordobesa, con la que coincidí en el taller de preparación en Sevilla hace poco más de un año. Ambas van con PIAO y las dos recibieron asignación en el mes de febrero, la primera el día 21 y la segunda el día 23. Y, posiblemente, en poco menos de dos semanas estén con su bebecito y con su niña, respectivamente.


Estas estupendas noticias me hacen pensar que nuestra fecha está al caer. Debe ser así. Y cuando digo "nuestra" no me refiero sólo a la mía, sino también a las fechas de que quienes fueron asignados en los mismos días -e incluso antes- y que están ansiosos por  saber cuándo, presumiblemente y si todo marcha bien, podrán viajar y tener a sus hijos consigo. Una amiga cordobesa, que recibió su asignación el 16 de febrero, una asturiana y una alicantina, compañeras foreras, una sanluqueña que espera desde hace meses...

Ya falta menos. Muy poco, seguramente.

Menos mal que la paciencia es una de mis principales virtudes. Porque en este proceso hace falta una gran dosis de esta y aún es insuficiente.

Como se suele decir en términos taurinos: "Que Dios reparta suerte...".

martes, 15 de mayo de 2012

VIAJE VIRTUAL AL AMANAYA, ADDIS ABEBA

Ha sido como si estuviese allí.
Esta mañana lo conseguí.
Tengo una amiga, otra mamá adoptante de una pequeña etíope, que en estos momentos se encuentra en Addis, adonde ha ido por su niña. ¡Más bonita que es...! Otra inquieta, vivaracha. Si va a ser verdad... A este paso, no voy a tener uno que me de tregua. Después del torbellino de mi hijo, que a sus cuatro años y medio sigue siendo un diablillo, confiaba en que el/la siguiente compensara, pero no, me temo que no va a ser así. En fin, será como tenga que ser. Ya está.
Como decía, esta mañana, gracias a los avances tecnológicos, en concreto a la magia del Skype (buen invento), coincidimos. Estuvimos un ratito hablando y conocí a su hija que, por cierto, no paraba. ¡Qué gracia me hizo cuando empezó a dar cucharadas del yogur que se estaba comiendo a su mamá...! ¡No vamos a ser siempre nosotras las que nos preocupemos por la alimentación de nuestros hijos! Jajaja.
Y mi amiga tuvo la brillante idea de coger su portátil y pasearlo por las habitaciones del hotel que ocupan para que lo viese en directo. ¡Qué extraña y agradable sensación!
En realidad, no me pareció un hotel. Es como si se tratara de una casa. Estancias sencillas pero acogedoras. Un dormitorio con cama de matrimonio y cunita al lado, un cuarto de baño con lavabo, baño y wc, un pequeño salón y una cocina, pequeñita pero con lo necesario.
La conexión funcionaba perfectamente. Las oía y las veía con total claridad. Sin problemas, sin interferencias ni nada por el estilo.
Por supuesto, la información y sus consejos me van a venir de maravilla. ¡Es como si ya hubiese estado allí!
Y, lo mejor de todo, sus caritas de paz y felicidad. Enhorabuena, cariño, estoy deseando tomarte el relevo.

domingo, 13 de mayo de 2012

UNA MUÑECA ETIOPE

Esta semana he conocido a una muñequita etíope de dos añitos y a su mamá.
Después de varios meses escribiéndonos (la mamá y yo), a pesar de vivir en localidades muy cercanas, nos vimos. ¡Al fin! Y compartimos unas horas que se me hicieron cortísimas. Además, tuve la oportunidad de conocer también al mayor de sus hijos, un estupendo muchachote, y a su marido, tan simpático y agradable como el resto de la familia.
¡Qué alegría verles juntos, tan felices todos...!
La niña es tan vivaz, tan espontánea, tan inquieta, tan ágil como, según dicen, la mayoría de los pequeños etíopes. Y, lo más importante, se nota que es una niña querida y feliz. Una renacuaja que cautiva a todos con su magnetismo y su desparpajo. Nadie puede permanecer indiferente ante ese torbellino. No hay quien pueda evitar regalarle una sonrisa, un piropo...
A su mamá, como es de suponer, la acribillé a preguntas. Calculo -y espero que mis cálculos no fallen- que en semanas, meses a lo sumo, viajaré a Etiopía y las ansias, la incertidumbre, me hacen querer saber más y más. No tengo miedo, de ninguna manera. Pienso que, en esencia, todos somos iguales, independientemente de nuestra raza, cultura, costumbres, ideología. Todos los seres humanos coincidimos con los demás en muchos aspectos. Todos, al mismo tiempo, somos diferentes. Y todos, unos en mayor medida que otros, si nos lo proponemos somos capacer de adaptarnos al medio, aunque este sea distinto a aquel en el que se haya desarrollado nuestra vida hasta ese momento. ¿Cómo, si no, se explica que la especie -es decir, el ser humano- haya sobrevivido a lo largo de los siglos? Pero hablando con alguien que ha vivido lo que yo espero vivir en breve espacio de tiempo es como si sintiese el momento más cercano. Y eso ayuda. Y mucho.
Ahora sé que hay alimentos que no es fácil conseguir, que prácticamente ninguna calle está asfaltada, que haya apagones... Pero también que la gente es entrañable, que si necesitas algo todos se esfuerzan en ayudarte, que todos los papás vuelven anamorados de la tierra que vio nacer a sus hijos... Y eso es lo realmente importante.
Los alimentos son sustituibles, podemos proveernos y usar durante unas semanas un calzado adecuado a las circunstancias -incluso las que vivimos subidas a un par de taconazos-, es posible apañarse unas horas sin fluido eléctrico. Sin embargo, es mucho peor permanecer en un ambiente de hostilidad y falta de colaboración. Y esto último no ocurre. La hospitalidad y la colaboración, incluso el cariño, brillan por su presencia en el país de nuestros hijos. Y esa es la mayor riqueza de ese rincón africano, el lujo más grande al que puede aspirar el ser humano.
Los verdaderos tesoros no tienen nada que ver con la superficialidad de lo material.
Los verdaderos tesoros no se ven ni se tocan, se sienten.

domingo, 6 de mayo de 2012

UN EMAIL DESDE ETIOPIA

¡Qué emoción...!
Mi amiga T., de la que ya os hablé en otra entrada, partió ayer hacia Etiopía y hoy he recibido dos correos suyos desde Addis.
El primero, unas líneas, dirigida a familiares y amigos, muy tempranito, diciendo que ya se habían instalado en el hotel y que, tras la pertinente ducha y el desayuno, les entregarían a su pequeña.
El segundo, ya por la noche, disfrutando de la compañía, tan esperada, de su niña. Sus palabras estaban cargadas de ilusión, de alegría, de felicidad... Y no es para menos. La chiquitina aún andaba -supongo que revolucionada con las novedades- por allí.
Estoy deseando verlas.
Y, leyéndola, me estoy imaginando en el hotel, con mi pequeñita en brazos, escribiendo una entrada cargada de emociones en este blog. Lo haré, sin duda.
No puedo evitar mirar el calendario cada día, hacer mis cálculos. Si estos se cumpliesen, si todo fuese tan sencillo como una regla de tres, si el tiempo de espera que me queda fuera directamente proporcional al de T., en un período de entre dos y tres semanas tendríamos fechas de juicio y sabría cuando, si todo va bien, estaría camino de la tierra que vio nacer a mi bebita.
Gracias, amiga, por compartir este importantísimo momento conmigo.
Gracias, a tod@s, por acompañarme mientras llega el momento y hacerme sentir arropada.
¡Tengo tantas ganas de publicar mis entradas desde tierras africanas y describiros esas asombrosas viviencias!, ¡tantas de estar de vuelta y continuar contando anécdotas y dando ánimos a quienes recorran esta senda!


jueves, 3 de mayo de 2012

DIMISION DE LA JUEZA

Después de una entrada tan intesa como la que publiqué hace unos días, he tenido que tomarme un respiro. Hoy vuelvo con el tema de más candente actualidad en relación con las adopciones en Etiopía, la dimisión de la jueza de la que, hasta ahora, dependían los veredictos de nuestros juicios, esos que con tantas ansias unos esperaban y otros esperamos.
Si he de ser sincera, la noticia no me apesadumbró. Estoy acostumbrada a los cambios constantes y no entiendo que estos tengan que ser siempre perjudiciales.
Es posible que existan algunas o muchas diferencias entre los sistemas judiciales español y etíope pero, a fin de cuentas, se trata de personas, de profesionales, que se encuentran con una serie de dificultades en su camino pero que intentan llevar a cabor su labor de la mejor manera posible atendiendo a los medios con que cuentan que, generalmente, ni en uno ni en otro caso, son los deseables.
Por otro lado, tal vez por mi profesión de abogada, he conocido muchos traslados de jueces y los cambios, en este sentido, me resultan familiares.
Queda confirmado. La jueza ha dimitido pero, este mismo miércoles, otra persona ha ocupado su puesto. Por lo tanto, el trabajo no queda desatendido.
En la vida, todo fluye. Los procesos tienen que seguir su curso. Debe ser así.
¿Por qué no ser optimistas?. ¿Qué ganamos derrumbándonos y pensando que esta sustitución va a perjudicar nuestros procesos?. Nada, tan sólo atraer energías negativas.
Confiemos en que un prometedor futuro junto a nuestros pequeños etíopes nos espera.
Pensemos que nuestra meta cada día está más cerca.
Carguémosnos de buenas vibraciones. Estamos en el buen camino y nada podrá detenernos.