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sábado, 28 de abril de 2012

UNA HISTORIA REAL

Les voy a contar una historia  tan verídica como cercana que, si bien no consistió en una adopción tal como nosotros la entendemos, es decir, en el plano legal, sí que lo fue a efectos prácticos y puede acercar un poco más tanto a la cuestión en sí como a las consecuencias en los adoptados e incluso en sus descendientes.

Nos remontamos a la segunda mitad de la década de los 50. En aquella época, aún de postguerra en nuestro país, abundaban las familias numerosas y, al mismo tiempo, carente de recursos. Nos centramos en una de ellas. La pareja -hoy ya fallecida- perdió a dos o tres de sus hijos cuando sólo contaban con meses de edad debido a la falta de medios, las enfermedades, etc. En total, sacaron adelante a ocho, de los cuales aún hoy viven siete, ya que una de ellos murió a los 18 años víctima de la tuberculosis por no poder adquirir los medicamentos que necesitaba para su curación, consciente de que iba a morir y conocedora de que podía salvarse, según había pronosticado el médico que la trató, si recibía las medicinas que nunca pudieron suministrarle.

Cuando el matrimonio tuvo a su cuarto hijo, una niña de escaso peso, frágil y delicada, el padre decidió dejarla al cuidado de su hermana, tía carnal de la pequeña, y del marido de esta, ya que la pareja no podía tener hijos y su situación económica era bastante desahogada.

La niña empezó a mejorar pues no padecía ninguna enfermedad, sólo que era un bebé menudo que necesitaba alimentos adecuados para su correcto desarrollo. Entonces, los padres volvieron a hacerse cargo de ella. Pero en ese hogar faltaba el sustento y la situación volvió a repetirse en varias ocasiones, en una de las cuales la tía de la niña puso un ultimatum a su hermano, o se la dejaba de forma permanente o no volvía a acogerla de forma temporal. Parece ser que los padres del bebé se resistían a dejarla pero, alentados por la abuela -madre del padre de la niña y de su tía- decidieron que lo mejor para ella era que permaneciera con su tía, ya que dudaban mucho de que podrían proporcionarle lo que necesitaba para vivir.

Se cuenta, incluso, que la madre de la niña, en una ocasión, anduvo kilómetros sola y bajo la lluvia para ir a por su hija, que vivía con sus tíos en un pueblo vecino, pero que, al volver a casa, llegó a ser agredida por su marido, quien la castigaba por lo que había hecho basándose en que el bebé estaría mejor con su otra familia y que su hermana y su madre se llevarían un disgusto y sufrirían mucho si les arrebatan a la niña.
Pasaron los años. La niña creció en el convencimiento de que los que, realmente, eran su tía carnal y su tío político, eran sus verdaderos padres. Estos, siempre le ocultaron su verdadera historia y, desde que comenzó a hablar, le enseñaron a llamarles "papá" y "mamá", mientras que sus padres biológicos eran "sus tíos" y sus hermanos "los primos". La niña no entendía muy bien por qué no llevaba los apellidos de sus padres y estos coincidían con los de sus primos pero su mamá-tía se lo explicaba diciéndole que fueron ellos los que la bautizaron y le pusieron sus apellidos. En aquellos tiempos, los niños no eran como los de hoy y creían a pies juntillas lo que sus mayores les decían, por muy descabellado que pueda parecernos.

La niña vivió como hija única, sin pasar ningún tipo de necesidad en un ambiente de lujo y caprichos y ocupando un status social muy por encima del de la mayoría de los niños en aquellos tiempos y, por supuesto, a años luz del de sus hermanos, quienes apenas recibieron educación y se vieron obligados a trabajar duro desde que eran muy pequeños.

Pero el tiempo pasa y la verdad florece. Y en los pueblos, tarde o temprano, todo se sabe. Y llegó un día en que los chicos y chicas con los que jugaba y se relacionaba, quienes, seguramente, habrían oído la historia en sus casas, le dijeron que aquellos no eran sus padres sino aquellos a los que ella llamaba "tíos". Como pueden imaginarse, la muchacha nerviosa, inquieta, apesadumbrada, preguntó a su "madre" quien lo negó reiteradamente diciendo que eran invenciones de esos niños envidiosos. Para todos, ella era la "señorita" y sus hermanos "los primos pobres".

Hasta que la protagonista de nuestra historia creció y su "madre" no pudo ocultarle durante más tiempo la verdad, reconociendo que sus padres no podían mantenerla y que, cuando tenía cinco meses, junto con su marido, se encargó de ella para siempre. Pero, repitiéndole una y otra vez, que ella era su madre "porque la había criado".

Desde aquel momento, la que era ya casi una mujer albergó un resentimiento que, con el tiempo, creo que, en vez de apaciguarse, fue creciendo, la marcó profundamente y aún hoy, ya con más de 60 años, no ha dejado de sentir.

Cuando ocurrieron estos hechos y, a pesar de todo, continuó llamando "padres" a sus tíos. Era lo que había aprendido y los quería como tales. Pero comenzó a relacionarse con su familia de origen de otra manera, si bien a sus padres biológicos nunca los llamó así sino por sus nombres de pila y tampoco llegó a amarles como a un padre y a una madre. Sin embargo, sí que hablaba con sus hermanos y de estos como lo que eran realmente y, cuando tuvo hijos, se los presentó como tíos y a sus descendientes como primos, y viceversa, manera de la que siguen tratándose, con unos más, con otros menos -como en la muchas familias- entre sí.

Esta mujer, ya sexagenaria, no abandonó nunca a sus padres-tíos, los que la criaron como hija. Es más, cuando su tío político-padre enfermó se llevó a ambos a vivir con ella a su casa y, cuando este murió, su tía carnal-madre siguió viviendo con ella y la cuidó hasta que falleció hace un par de años. Sin embargo, su forma de quererla, aunque no dejó de hacerlo ni de llamarla mamá, fue muy peculiar. Decía que nunca le perdonaría que la hubiese mantenido engañada.

Actualmente, muy frecuentemente, quizás demasiado, relata su historia porque es algo que jamás ha logrado superar ni asimilar y siempre recuerda que lo que echa en cara a su tía-madre (más a ella que a su marido, porque era la voz cantante y la principal artífice de este entramado) es que le ocultase quién era en realidad y que le impidiesen relacionarse con aquellos niños como hermanos. Y, aunque pueda parecer exagerado, arrastra ese problema de identidad y ese trauma que, achaca, al hecho de haber sido engañada durante tanto tiempo.

Los hijos de esa mujer crecieron sabiendo lo que había ocurrido a su madre, quiénes eran sus abuelos biológicos y quiénes sus tíos-abuelos. Pero, para todos ellos, sus abuelos fueron siempre estos últimos, porque para su madre eran, a pesar de todo lo enrevesado de la historia y de sus sentimientos encontrados, sus verdaderos padres.

Es más, la mayor de todos fue, desde su más tierna infancia, fue la niña de sus ojos para su tío-abuelo. La primogénita, la mimada, la colmada de caprichos y atenciones... Y para ella él fue siempre, su único, su verdadero, su adorado abuelo. Y la mayor y más dolorosa pérdida de su vida, casi más que la de su propio padre, fue la muerte de este, quien falleció con una foto de su nieta, ya toda una mujer, en la cabecera de su cama en el hospital...

Entre ellos no había ningún vínculo carnal, biológicamente no existía nada en común, se trataba del marido de la tía de su madre. Pero eso, a pesar de que ella nunca lo ignoró, no fue impedimento para que existiese ese amor, esa admiración y ese estrecho lazo entre ellos. Algo grande, irrepetible y recíproco.

Aún hoy, bastantes años después de su muerte, la nieta favorita no puede reprimir las lágrimas ni pensar, cada vez que hay un acontecimiento feliz en su vida, cuánto hubiese disfrutado su abuelo viéndola feliz ni cuánto hubiese querido a su bisnieto y a la que, dentro de poco, sería su bisnieta. No le cabe duda. ¡Qué más da el hecho biológico! Hay algo mucho más intenso que une a las almas.

La niña, cuyos padres dejaron en manos de sus tíos, es mi madre.

La nieta, que aún hoy adora al que para ella era su verdadero abuelo, soy yo.

lunes, 23 de abril de 2012

DE UN BLOG PERDIDO

Ya ni me acordaba... Y hoy he descubierto/recordado que, antes de este, hace aproximadamente un año, creé otro blog en el que escribí una sola entrada y dejé de hacerlo. No sabía muy bien cómo funcionaba el sistema y perdí el acceso al mismo, así que, a posteriori, decidí crear este otro.
Hoy, casualmente, he accedido a él y he decidido recuperar la única entrada que en este había.
Quizás se trate de un tema ya comentado anteriormente pero me hacía ilusión conservarla y publicarla aquí, para tener un recuerdo de mi estreno como bloguera y para compartirla con todos vosotros, a quienes os agradezco enormemente estos minutos de atención. Aquí está. Gracias por permitírmelo.

"Vamos a dejarlo así. No vamos a usar términos más bruscos aunque también, por qué no decirlo, más apropiados para esas decenas y decenas de preguntas que los futuros padres adoptivos tenemos que oír a lo largo de nuestro, ya de por sí, largo y lentísimo proceso.
¿Por qué no compartimos esas palabras o cuestiones indiscretas que tan a menudo nos plantean?
De todos modos, lo importante es, a mi juicio, no enervarse demasido y salir airosos de estas.
¿Alguien ha tenido que escuchar, como yo, la imbécil pregunta de por qué no lo adopto "más blanquito"?
O, sin ir más lejos, no teniendo problemas de fertilidad, por qué no tengo otro hijo-a "mío"
Pues, señoras y señores, porque voy a tener un hijo o hija tan mío-a como el que ya tengo biológico. Parido por otra madre, desde luego, pero -a todos los efectos- mi niño-a, por el que sentiré (o ya siento) tanto amor y al que me entregaré tanto como por/al que lleva conmigo desde que vino al mundo y llevé en mi vientre.
Y a la primera pregunta absurda, racista, discriminatoria, malitencionada, estúpida... casi mejor no responder puesto que sólo me cabría decir: -Y tú, ¿por qué no eres menos ignorante, menos poca cosa y tienes más luces?
Sí, amigos-as, quienes lo han preguntado (no ha sido una sola persona), son "más blanquitos", claro, pero por dentro y por fuera, porque hasta el cerebro tienen "en blanco", vamos, que poco o nada hay dentro. Encefalograma plano. Dios... hasta risa me dan. Patéticos...".

miércoles, 18 de abril de 2012

ILUSIONES COMPARTIDAS

Ayer no pude por menos que emocionarme con la felicidad de T. (por aquello de la Ley de Protección de Datos -quizás por deformación profesional- omito su nombre, dado que no le he pedido permiso para hablar sobre ella ni escribir su nombre real).

T. es una chica que vive en otra localidad de la provincia de Cádiz. Nos conocimos en un foro, ¿o fue en una página de facebook?, no lo recuerdo pero eso es lo de menos. El caso es que, a través de esas webs que conectan a personas con los mismos intereses, supe de T. y ella de mí y empezamos a escribirnos puesto que ambas navegamos en el mismo barco, camino de nuestras pequeñajas etíopes...

En este corto período de tiempo hemos cruzado muchos mensajes. Mi asignación se produjo aproxidamente un mes después de la suya. En principio, la noté un poco impaciente, aunque aún no habían transcurrido ni tres meses desde que supo que una niña preciosa, con unos enormes y expresivos ojos, esperaba el abrazo de su mamá.

Ayer tarde vi en mi móvil que tenía mensajes nuevos en mi correo y,  minutos antes de salir de casa para cumplir con mis obligaciones, supe que, mientras me escribía, había recibido la ansiada llamada de la ECAI anunciándole las fechas de juicio, esas que esperaba con tantas ansias y que hacía que los días le parecieran eternos. ¡Qué coincidencia! Es asombroso. Estar escribiendo un correo, hablando de las ganas de abrazar a tu hija y que te llamen para decirte que, con toda probabilidad, dentro de pocas semanas, estés volando camino a Etiopía para reunirte con ella... No sé ni cómo pudo concluir aquellas líneas y contarme, antes de dar a "enviar", la buena nueva.

Aún no habíamos tenido ocasión de encontrarnos en persona, a pesar de vivir relativamente cerca, ni habíamos hablado por teléfono. Pensé llamarla aquella misma noche o bien en los días siguientes pero no pude esperar. Nada más subir al coche, conecté el manos libres y marqué su número en mi móvil. ¡Qué ilusión oír su voz tan nerviosa y emocionada! Tuve que reprimir las ganas de echarme a llorar mientras hablábamos. Sí, soy una "llorica", lo reconozco. No lo puedo evitar. Pero, ¡no era para menos!

Tres días antes había estado hablando con uno de los miembros de la ECAI y me había dicho que quizás durante esta semana hubiese alguna novedad con respecto a las fechas pero, a pesar de nuestras asiduas comunicaciones, evité comentárselo, no fuese que se creara falsas esperanzas. No me pareció procedente, aunque tuve el presentimiento de que su momento estaba al llegar.

Si nos llamasen durante los próximos días, teniendo en cuenta el tiempo que se prolonga la estancia en Etiopía, es muy posible que coincidiésemos allí. Sería paradójico que, viviendo tan cerca, no nos hubiésemos visto antes y nos conociésemos en Etiopía pero también algo muy bonito y digno de recordar y de celebrar. ¿Tendremos fiestuqui en tierras africanas? El 18 de mayo es mi cumpleaños... Quién sabe si este año no lo celebraré en España. Cierto es que me faltarían familiares (especialmente mi hijo) y amigos a mi lado pero también es verdad que sería una ocasión muy especial, que los demás han tenido y tendrán muchas oportunidades de verme soplar las velas, y que disfrutaría enormemente viviendo esos momentos de una manera inolvidable con mi bebita y con esos nuevos e importantes personajes que ya forman parte de mi vida, esos amigos -unos a los que ya pongo cara y otros a los que aún no- que he hallado en este camino que, como dijo Machado, vamos haciendo al andar.

Una de esas personas importantes, que aparece en muchas páginas de esta apasionante historia es mi amiga T. Permíteme que ya te considere mi amiga y déjame que comparta contigo esta enorme ilusión.

lunes, 9 de abril de 2012

CHUTE DE VACUNAS

Como comenté hace unos días, voy a dedicar una entrada a hablar sobre las vacunas obligatorias y/o recomendadas para viajar a Etiopía.
Es posible que, dependiendo de la Comunidad -e incluso de la provincia- haya alguna diferencia en lo referente a recomendaciones sanitarias pero imagino que, en lo básico, deben coincidir. Así que, por si sirve de adelanto a alguien, aquí pongo la información de la que dispongo. Vamos, la que me han facilitado en Cádiz.


En esta provincia hay dos dependencias de Sanidad Exterior, una de ellas está en Algeciras y la otra -que fue a la que nos dirigimos por proximidad- en Cádiz capital, concretamente en la zona portuaria, justo al lado del muelle.

Voy a resaltar en negrita y mayúsculas todas las vacunas que se recomiendan y al lado pondré la duración que nos han dicho que tienen sus efectos, es decir, el tiempo que te cubren.

En Sanidad Exterior administran dos vacunas cuyo importe asciende a 35,94 € en total, es decir, por las dos. Estas vacunas son:

FIEBRE AMARILLA (10 años)
MENINGITIS (3 años)

(Estas dos ya las tenemos puestas, claro está, de lo contrario no sabría cuál es el protocolo, ya que es allí donde te informan de todo).

En Sanidad Exterior, además, te preguntarán tus datos personales, antecedentes médicos y datos del viaje (zona, fechas, etc.) y te darán la lista de vacunas recomendadas, te indicarán dónde y cómo puedes conseguirlas así como las recomendaciones para el viaje en lo referente al tema sanitario.

Esas vacunas son las siguientes:

HEPATITIS A (10 años)
En este caso son dos dosis. La segunda, entre los seis meses y el año después de la primera.
(No me la tengo que poner, puesto que hace años pasé la hepatitis A).

HEPATITIS B (10 AÑOS)
Tres dosis. La segunda, al mes. La tercera, a los seis meses.
(Esta misma semana me voy a acercar a comprarla).

DIFTERIA-TÉTANOS (10 años)
Dosis de recuerdo.
(Otra de las que me libro, ya que me la administraron durante el embarazo y aún está "activa").

POLIO (Te inmuniza contra la poliomielitis durante varias décadas)
(Para esta vacuna tienes que acudir al Distrito Sanitario de tu provincia y allí, tras pagar las tasas -algo más de 7 euros- te darán cita para tu Centro de Salud, donde la tendrán ese día y te la administrarán). Esta me lo pongo el jueves...

Terminamos con los pinchazos y pasamos a las orales:

FIEBRE TIFOIDEA (VIVOTIF) (3 años)
(Son tres tomas de comprimidos en días alternos, día sí, día no, según el siguiente protocolo 1-0-1-0-1)

CÓLERA ORAL (DUKORAL) (3 años frente al cólera y meses frente a la diarrea del viajero, por lo que se recomienda su ingestión poco antes de viajar).
(Se trata de una suspensión. Hay que tomar una segunda dosis a los 7 días de la primera)

Para llevar:

MALARONE. Se trata de un tratamiento de reserva del paludismo que habría que llevar en el equipaje y usar sólo en caso de que sufriéramos la picadura del mosquito que transmite la malaria, cosa poco común en la zona de Addis Abeba por la altitud, aunque es muy recomendable ser prevenidos y tenerlas a mano por lo que pudiera pasar.
En caso de que fuese necesario habría que tomar cuatro comprimidos durante tres días consecutivos.

Nota: salvo en el caso de las vacunas de la FIEBRE AMARILLA y la MENINGITIS (Sanidad Exterior) y de la de la POLIO (Distrito Sanitario), para el resto hay que acudir, en su caso, al médico de cabecera. Lo mismo que para proveerse del MALARONE. También existe la posibilidad de comprarlas directamente en la farmacia si, como es mi caso, no tienes Seguridad Social sino seguro privado.

Y por hoy vamos a terminar, pues la entrada se está haciendo demasiado larga. Dejo para otra día las recomendaciones sanitarias.
Un saludo a todos-as.

domingo, 8 de abril de 2012

EMBARAZO VERSUS ADOPCION; ADOPCION VERSUS EMBARAZO

Hace unos minutos fui a la habitación de mi pequeño, Ernesto. Dormía plácidamente junto a su prima, mi sobrina Mar, que esta noche se ha quedado en casa.
Ernesto es mi hijo biológico. Tiene ya cuatro años y medio pero, a pesar del tiempo transcurrido, he revivido los sentimientos de mi embarazo al pensar que, en unos meses, volveré a ser mamá "oficialmente" porque, aunque no haya un documento que lo certifique, yo ya siento que Lourdes Rocío, mi nenita etíope, es mi hijita.
Ernesto tiene una foto de su hermanita, enmarcada, en su dormitorio. La foto de la asignación que, a pesar de su escasa resolución, amplié y coloqué -junto a la de otros miembros de la familia- en el salón pero que él ha colocado en un estante de su habitación. Dice que para poder mirarla. Y ahí duerme, con la imagen de su hermana muy cerca. Es un niño tremendamente travieso, con muchísimo carácter, que llega a desesperarme, pero muy, muy sensible y cariñoso. Ernesto y Lourdes se querrán mucho, no me cabe ninguna duda.
Esta noche he pensado largamente en lo que sentí cuando esperaba el momento de dar a luz y lo que siento ahora, mientras espero las fechas clave que me permitan ir por mi pequeña. He intentado encontrar, como si de un juego se tratase, las diferencias entre aquella y esta situación, pero he hallado más similitudes que otra cosa. Los mismos nervios e incertidumbre, las mismas ansias.
Cierto es que no he ganado peso y que mis piernas no están hinchadas pero, en aquella ocasión, ni siquiera tenía claro cuándo vendría al mundo mi hijo. Todo apuntaba, por su tamaño, a que el parto se adelantaría por lo que, desde los siete meses de gestación, parecía que podría ser cualquier día. Sin embargo, la espera se hizo más larga de lo previsto y mi hijo nació sólo un día antes de que se cumpliesen las 36 semanas.
Esta vez tampoco sé cuándo podré abrazar a mi niña. Puede ser dentro de un mes pero también pueden transcurrir dos o tres hasta que llegue el momento.
De mi hijo sólo vi ecografías antes de que naciera pero se adivinaban sus rasgos. De mi hija he visto una minúscula foto por la que tengo una idea de su carita que no sé si, en mayor o menor medida, se ajusta a la realidad. En ambos casos, detalles absolutamente irrelevantes.
Cuando iba a dar a luz me habían hecho todo tipo de pruebas y se presuponía que el niño venía sano pero siempre queda la duda. Lo mismo ocurre con la niña. Sus análisis y su informe médico apuntan a que es una niña sin ningún tipo de problema, nada más.
Al irse acercando el momento del nacimiento de mi hijo tenía un nudo en la garganta y otro en el estómago por lo que iba a acontecer. Estos han vuelto a atarse desde que espero a mi hija. La única diferencia es que, como ya no soy primeriza, sé que estos se desatarán y me sentiré relajada y tranquila cuando mi bebita esté en su cuna, la cunita que tiene preparada en la habitación contigüa a la de su hermano, la misma cunita en la que él durmió durante sus primeros años y que se conserva impecable.
Todo es igual. Se lo puedo jurar.
La historia se repite.
No veo qué hay de distinto entre una espera y otra, entre una y otra maternidad. Yo soy la misma persona, la misma mujer, la misma mamá.
Seguramente los detractores de la adopción, todos aquellos que han criticado que optase por adoptar siendo madre biológica, los que me han condenado por tomar este camino sin tener problemas de fertilidad, basarán sus argumentos -o muchos de estos- en el tema genético pero no puedo darles la razón.
¿Acaso es más madre quién pare por el simple hecho de hacerlo?
Una madre no deja de serlo por tener que renunciar a su hijo o a su hija por carecer de medios para su sustento ni por intentar que su esperanza de vida sea mayor, que tenga más y mejores oportunidades en la vida. En ese caso, se trataría de un acto de amor, de una generosidad admirable.
Pero una madre no merece siquiera ser llamada así cuando, sin encontrarse en una situación extrema, desatiende a sus hijos, los maltrata, los humilla, los utiliza como moneda de cambio, los usa como herramienta de trabajo... Y mujeres de esas hay muchas y todos lo sabemos.
Una madre lo es porque se sacrifica, porque se desvela, porque cuida, porque antepone, porque ama.
Una madre es porque se siente realmente madre y actúa como tal, en el pleno sentido de la palabra.

domingo, 1 de abril de 2012

DOCUMENTOS TRAS LA ASIGNACION

Hoy he sabido de una nueva asignación a una familia asturiana a la que, aunque ya lo he hecho directamente, felicito otra vez desde aquí. Se trata de niñito de cinco años y medio que, además de a sus papás, tiene a un hermanito -un año mayor que él- esperándole con impaciencia.
La mamá de ese pequeño príncipe etíope me preguntaba por los documentos que anduve preparando después mi asignación y, por ese motivo, he decidido contarlo aquí también, por si pudiera servir de ayuda y/o adelanto a aquellas personas que esperan ser asignadas.

Después de todo lo que enviamos con nuestro expediente a Etiopía yo también pensaba que la "operación papeleo" había terminado. Pero no es así. El mismo día que fuimos a la ECAI para firmar la aceptación de mi pequeña la retomamos pues salimos de allí con una lista de todo lo que nos pedían, si bien esta vez ha sido mucho más rápido que la anterior y no, precisamente, porque nos lo hayan puesto más fácil sino porque el temor a que hubiese fecha de juicio y no estuviese todo listo nos hicieron ponernos las pilas...

Y ahora voy a enumerar todo lo que, en esta ocación, nos ha requerido nuestra ECAI que, como ya sabe, es PIAO-ADECOP. La mayoría de documentos ya habían sido entregados pero el país de nuestra niña nos los pide actualizados quizás porque, casi un año y medio después, las circunstancias podrían haber variado.
 
CERTIFICADO DE PENALES. Legalizado.
COMPROBANTES DE SOLVENCIA ECONÓMICA. Legalizados. De los dos últimos años. Ya saben, los certificados de los ingresos obtenidos. También hemos adjuntado las previsiones económicas para el presente año 2012.
CARTAS DE RECOMENDACIÓN. Legalizadas. En su momento, tuvimos que entregar dos. Ahora piden tres. Sirven las enviadas en un primer momento con, tan sólo, cambiar las fechas y legalizar de nuevo ante notario.
CERTIFICADOS MÉDICOS. Pasados por el Colegio de Médicos de la provincia en cuestión. 
Todo eso debe estar en el país antes de la celebración del primero juicio pero, además, solicitan otra serie de documentos que tienen que estar listos antes del viaje, por lo que, en previsión de lo que pueda suceder, conviene disponer de ellos cuanto antes. Nosotros los gestionamos al mismo tiempo que los citados antes. Continúo con estos.
 
PARTIDAS DE NACIMIENTO. Literales. Parece paradójico porque, aunque haya transcurrido un período de tiempo más o menos largo, uno/a no ha cambiado de lugar y/o fecha de nacimiento. Pero los vuelven a pedir...
PARTIDA DE MATRIMONIO. Literal.
CERTIFICADOS DE EMPADRONAMIENTO.
CUATRO FOTOCOPIAS DE LOS PASAPORTES.
SEIS FOTOS CARNET (de cada uno, no en total).
TRANSFERENCIAS DE GASTOS DE LEGALIZACIÓN, GESTORÍA Y TRADUCCIÓN.
COPIA DE LOS JUSTIFICANTES DE LAS TRANSFERENCIAS.
DOCUMENTO EMITIDO POR LA SUBDELEGACIÓN DE GOBIERNO PROVINCIAL.
Este último documento merece especial mención. Se trata de un informe favorable de la oficina de Extranjería de la Subdelegación de Gobierno de tu provincia. Para solicitarlo, tienes que acudir a dicho organismo con una serie de documentos que te facilita la ECAI (solicitud redactada y firmada, copia del certificado de idoneidad, copia de la carta de asignación, copia del certificado de continuación del proceso emitido por la Comunidad Autónoma y copias de los DNI de los adoptantes). En Subdelegación, una vez entregado todo, te darán un impreso con el que debes acudir a una entidad colaboradora (Banco o Caja) a pagar las tasas (ascienden a poco más de 7 €) y, una vez abonadas, volver y entregar el justificante en Extranjería, es decir, donde has presentado tu solicitud. En un período de tiempo que oscila entre los 3 y los 15 días podrás recoger el informe favorable que necesitas. Se trata de un documento importante porque con él, en el Consulado Español en Etiopía, emitirán el visado para que tu hijo-a pueda viajar a España.
 
Y ya, una vez entregado todo, estamos con las vacunas. Para ello tienes que dirigirte a Sanidad Exterior donde te administrarán algunas de ellas y te indicarán cómo y dónde puedes conseguir y ponerte las restantes. Pero ese capítulo lo dejo para otra entrada.
¡Ah!, tengan en cuenta que no en todas las provincias hay Sanidad Exterior. En la provincia de Cádiz tenemos dos opciones, Cádiz capital y Algeciras. Sin embargo, las familias de otras provincias -como, por ejemplo, Córdoba- tienen que desplazarse a Sevilla, Málaga o alguna otra provincia donde puedan atenderles.
 
Como decía antes, si no hay nada más inmediato, el próximo día hablaré sobre vacunas y recomendaciones sanitarias para el viaje.