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viernes, 9 de marzo de 2012

MOMENTO ASIGNACION

Han transcurrido dos semanas desde el día de la asignación. Lo cual se traduce en dos semanas menos para tener a nuestra pequeña con nosotros. Yo lo veo así. Desde el principio del proceso fui optimista y ahora no voy a dejar de ver las cosas desde esa perspectiva.

En estos días he dado muuuuchas vueltas de un lado a otro preparando la documentación y ya está casi, casi todo. Pero ese tema lo dejo para otra entrada. Voy a describir ahora el "momento asignación", pues la semana pasada ni tuve tiempo ni lo había digerido. ¡Fue un hecho tan sorpresivo!

Supongo que muchas personas que ya han recibido asignación se verán reflejadas. Otras, sin embargo, lo vivirían de manera muy distinta. Así debe ser. Porque, afortunadamente, cada cual tiene un carácter, reacciona de forma diferente ante los mismos acontecimientos, siente de un modo. Aunque, eso sí, estoy segura de que hay un maravilloso factor común.

Eran, aproximadamente, las doce y media de la mañana. Casualmente, mi marido estaba en casa porque la noche anterior había tenido guardia. Yo también estaba allí, pues los días anteriores pasé muchas horas trabajando y decidí darme un respiro y atender algunos asuntos domésticos que tenía pendientes, amén de reponerme.

De repente, sonó su móvil. "Es de la ECAI", dijo después de mirar el número que aparecía en pantalla. Me obligué a pensar que, tal vez, había caducado algún documento. Pero, en el fondo, me puse nerviosa pues, aunque habían llamado en alguna otra ocasión, sentí que esa vez no era como las demás. Algo sublime e indescriptible con palabras.

Lo oigo hablar, muy tranquilo, decir "De acuerdo, te paso con Estefanía, coméntaselo a ella". Por un lado, no me extrañó, porque es él el que se encarga de los números, de las cuentas, etc. y yo de los documentos en general. Aunque tenía ese... ¿cómo diría yo?, ese "pálpito".

Al otro lado de la línea telefónica oigo: "Buenos días, Estefanía. Soy Antonio, de PIAO. Tengo una buena noticia. Tenéis asignación". ¡Dios mío!, todavía me emociono al recordarlo, al contarlo. Y ahí quedó mi conversación con Antonio. Apenas podía articular palabra. A duras penas, reprimiendo el llanto, le respondí: "Yo no puedo, no puedo...; le devuelvo el teléfono a mi marido. Cuéntaselo a él".

Y así lo hice. Y empezaron los minutos más largos de mi vida. Nerviosa pero atenta intenté coger algo pero... ni modo. "Sí. De acuerdo. Muchas gracias. ¿Que si podemos hoy?". Eso fue todo lo que oí. Y sólo pude apresurarme a gritar: "Sí, sí, hoy. Si quiere, nos vamos a Sevilla ahora mismo". Y en eso quedamos, en que aquella misma tarde iríamos a Sevilla, a por el expediente y, si estábamos de acuerdo, a firmar la aceptación. Pero, ¿cómo no íbamos a estar de acuerdo...? ¡Ay...!

Cuando mi marido colgó, empezó el interrogatorio. "¿Qué te ha dicho?, ¿cómo es?, ¿qué edad tiene?, ¿está bien?, ¿dónde está?, ¿qué es...?". Y él, fiel a sus maneras reposadas y tranquilas, con una templanza y un aplomo impresionantes, vamos, con una "sangre muy gorda", como decimos en mi tierra (él no es gaditano como yo sino madrileño y no tan temperamental sino mucho más visceral) se hizo de rogar lo suyo...

Poco a poco, a pesar de mis insistentes e impacientes preguntas, me fue diciendo... "Bueno, tienen los exámenes médicos y está perfectamente". Y yo, "vale, sí, ¿qué más?". Y él, "tiene cinco meses...". Primer vuelco al corazón. ¡Cinco meses! No me había imaginado que tendría otro bebé. Sobre todo porque, según tengo entendido, la ley etíope dice que no podrá haber más de 40 años de diferencia entre el menor y el más joven de los padres adoptivos. Y nosotros tenemos ambos 42 años. Nerviosa como un flan, continué con mis preguntas. "Sigue. Cuéntame más". Nuevas respuestas... "el nombre es muy difícil de pronunciar, ni ellos han sabido decirme exactamente cómo se llama. No sé si es Mest o Mester o Mist o Mister... Y a mí aquello seguía sin decirme nada. "Vale, no importa, el nombre que sea. Y, ¿qué es...? Dímelo ya de una vez". Y, al fin, después del largo toma y daca descrito y de darme todos los detalles, concluyó. "Y es una niña". Y ya, en ese momento, creo que me faltó un ápice para desmayarme. ¡Dios!, habría aceptado, sin dudarlo, un niño, bebé o mayor, pero... ¡una niña! Siempre deseé tener una niña. Desde mucho antes de mi embarazo. Y ahora, no sólo habíamos sido asignados sino que se trataba de una niña... Le pregunté un millón de veces si estaba seguro, si había oído bien, si era una niña sin duda, si podía repetirme todos los pormenores de la conversación...

Y lloré, ¡ya lo creo que lloré! De nervios, de emoción, de felicidad... Y reí. Una risa incontrolada que alternaba con el llanto. Y di saltitos y... bueno, ¿qué les voy a contar? Mi amiga Gracia dice que estoy "como una moto". Y eso que me vio ayer y ya han pasado dos semanas. Si ya mi talante es así de impetuoso y de inquieto, estos días voy, como ella dice, como una moto pero de trial, por lo menos.

Tal vez me he extendido demasiado pero he querido describir ese mágico momento de la manera más fidedigna posible.

Ya les iré contando todo lo que ha acontecido durante estas dos semanas, que no ha sido poco y todo lo que vaya sucediendo.

Recemos ahora porque el juicio se celebre pronto y el resultado sea positivo. Jamás deseé tanto realizar un viaje.

Un beso.




11 comentarios:

  1. Bombón!!!!!!! Qué bonitoooooooo!!!! Gracias por describir ese momentazo con tanto detalle, porque es imposible no emocionarse!!!
    Muacks!!!

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    1. Gracias, ypai.
      Tenía ganas de compartir ese momento.
      Besitos.

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  2. Estefania pese a que ya sabia la feliz noticia¡me he vuelto a emocionar¡ tu forma de describir esos momentos ha sido preciosa y me ha llegado al corazón¡¡por favor, que ganas de que vayas a buscarla¡¡
    Bss

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    1. Gema, es que fue así, tal como lo narro. No, creo que aún me quedé corta...
      Besos.

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  3. ¡Qué buena descripción del momento!espero que ya mismo cojas el avioncito rumbo a Etiopia.Besitos

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    1. Gracias, Marina.
      Y yo espero que tú viajes muy prontito a Rusia a por tu niña también...
      Besos.

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  4. Gracias por compratirlo con tanta intensidad,...es como si estuviéramos allí.Besos para todos¡¡

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    1. Muchas gracias, Jacky. El momento lo merecía.
      Ojalá hubiéseis estado aquí.
      Besitos.

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  5. Aissss, Estefania, no te has extendido tanto, ha sido muy emocionante, pues a medida que iba leyendo la entrada he ido reviviendo esos momentos y casi me da algo. Qué ilusión tan grande!!!! Gracias por compartirlo y por emocionarnos.

    Qué ganas tengo de recibir la llamadita!!!

    Un besazo,
    María J.

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    1. María J., pues yo creí que había escrito demasiado, jejeje...
      Ojalá tú también puedas contarnos algo similar muy pronto.
      Disculpa mi despiste, pero, ¿cuál es tu fecha de registro?
      Besos.

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  6. Hola Estefanía, ni te imaginas como tus palabras tan emocionantes nos han emocionado tanto a mi como a mi marido. Somos un matrimonio de Málaga que estamos esperando una asignación desde Etiopía, nosotros también estuvimos pendientes de Mundiadopta y luego nos llamaron desde PIAO, Antonio también. Nuestro expediente entró en Etiopía a primeros de febrero del 2011, o sea, nos lleváis 6 meses de adelanto, así que tus noticias han sido muy alentadoras para nosotros, estamos muy impacientes y deseosos. Compartimos contigo todas y cada una de tus emociones, GRACIAS por hacer este blog tan maravilloso. ENHORABUENA por tu hijita, espero podamos estar en contacto, mi correo es pilaragp@hotmail.com por si tienes cosillas que contarnos.
    Mil besos y deseo de corazón pronto puedas viajar a Etiopía y contarnos con detalles.
    Pilar y Alex

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