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domingo, 30 de diciembre de 2012

UN BRINDIS MUY ESPECIAL

Ya estamos a 30 de diciembre. Dos días restan al 2012. Y comenzará un nuevo año que, sin duda, no va a transcurrir sin pena ni gloria. Tengamos fe en ello...
A lo largo del año que está a punto de concluir, un@s han comenzado el proceso de adopción, el que les conducirá a su hijo o hija, otr@s han conseguido el certificado de idoneidad, hay quienes han firmado con una ECAI o los que han elegido el país de origen de sus hij@s, se han producido asignaciones, algunas personas hemos tenido la dicha de aumentar la familia, para otro sector de la "población adoptante", "familia bloguera" o como queráis llamarle ha sido un año de espera (que no es poco) y algun@s han celebrado un año más con sus pequeñ@s.
De cualquier modo y en todo caso, independientemente del punto del camino en el que nos encontremos, nos conozcamos o no personalmente, hay un importante nexo de unión entre tod@s nosotr@s, "caminamos por la misma senda hacia un mismo destino".
Ya que no es posible que nos reunamos físicamente en esa noche mágica (aunque sería ideal que nos transmitiésemos todo nuestro cariño mirándonos a los ojos y nos fundiésemos en un fraternal abrazo), os propongo que, cuando suenen las doce campanadas, pensemos un momento en nuestr@s compañer@s de viaje, levantemos nuestras copas y brindemos por un mágico año 2013 lleno de dicha, de felicidad , de salud y buenas noticias. ¡¡¡Va por vosotr@s!!!

jueves, 27 de diciembre de 2012

UN MENSAJE DE LUZ

Muchos de vosotros, seguramente, habéis vivido experiencias a lo largo de vuestras existencias que os han resultado complicadas, duras, traumáticas y hayáis tocado fondo. Pero, aunque estas hayan dejado cicatrices en el cuerpo o en el alma, puede que ahora las sintáis como algo lejano y que os preguntéis si aquello os sucedió realmente, que las rememoréis como si fuéseis observadores externos, espectadores de una película y que, incluso, pasen días y hasta semanas sin que siquiera los mitigados recuerdos os asalten.
Caminamos por sendas, hallamos puertas, las abrimos y entramos en una estancia llena de dolor, salimos, con mayor o menor dificultad, seguimos andando, damos con otra puerta, pasamos a otra sala de placer. Luego visitaremos otra repleta de incertidumbre y una más en la que habita la rabia y a otra de la que es dueña la alegría y nos adentraremos en la morada del amor y en la de la rabia y en la del desasosiego y en la de la esperanza...
Cuando, hace años, recibí tratamiento de quimioterapia hubo momentos en los que el dolor físico llegó al límite haciéndose insoportable. Fue una gran experiencia que me curtió y me hizo fuerte, de la que aprendí que tras el sufrimiento extremo no hay más que, necesariamente, el obligado alivio. Y así fue como cambió mi umbral del dolor tanto a nivel físico como psicológico.
Te cuento esto porque tal vez la llegada de esa "dicha infinita" se esté demorando más de lo que jamás pensaste y haya veces que pienses que has perdido la partida.
Te hago partícipe de mis vivencias y sentimientos -basados en mi historia personal- porque deseo transmitirte un mensaje de luz.
Si ahora estás en la cámara del desasosiego o en la de la incertidumbre o en la de la desconfianza o en la de la tristeza, pon todo tu empeño en salir de la misma lo antes posible y sigue abriendo puertas. Tras una de ellas, antes o después, encontrarás lo que buscas. Ten fe y ármate de paciencia.
Un día, volverás la vista atrás y tu felicidad será tal que dudarás de la veracidad de tanto tormento.
Verás como llueven estrellas sobre tu pequeño mundo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

DESDE ESPAÑA, REMEMORANDO (El encuentro con mi hija)

En primer lugar, tengo que pedir disculpas por tan larga demora. 
Pensé que estar en Addis, sin obligaciones, sin ansias por la espera, me permitiría estar más tiempo delante del ordenador, pero no fue así. No puedo explicar por qué pero el caso es que esas dos semanas solos en el hotel, ya con mi hija, la llegada de las nuevas familias, las conexiones lentas, la lentitud de la conexión, el netbook -al que no me acabo de acostumbrar-, la diferencia horaria, el cambio de ritmo e incluso la altitud, hicieron mella en mí. Sin menoscabo de informar a quien lo desee de cada aspecto de manera detallada, dejo esos pormenores para un libro que he empezado a escribir y que espero concluir. 
Siempre he sido aficionada a escribir. De hecho, tiempo atrás, he conseguido algún premio o mención por mis poemas y relatos pero esa vocación se ha visto relegada a un segundo plano por las obligaciones y he comenzado a escribir varias novelas que han quedado inconclusas y guardadas en un cajón -cuando utilizaba la máquina de escribir- o en un archivo de word -cuando, a regañadientes, me subí al carro de las nuevas tecnologías-, aunque no descarto la posibilidad de retomarlas en un futuro no muy lejano. Pero esta vez tengo que conseguir mi reto. No sé si alguna vez verá la luz algún día pero, en el avión de vuelta, el que me condujo de Addis a Frankfurt, empezó a materializarse esa obra rica en sentimientos, emociones, datos, detalles y que constituye el homenaje aún callado, silencioso, a muchas personas que, sin saberlo, han sido decisivas en este proceso y forman parte de mi vida.
Creo que es de recibo, porque os lo debo y porque muchos lo habéis deseado y os queda la incertidumbre, contar cómo fue el encuentro con mi hija. Sí, ya puedo llamarla "mi hija". En Etiopía lo es desde que la jueza dictó sentencia a favor. En España aún no consta en mi libro de familia como un miembro más de la misma -pasado mañana espero la traducción jurada de la citada sentencia, el contrato de adopción y la partida de nacimiento, necesarios para inscribirla- pero lo hará muy pronto.
El lunes día 12 de noviembre, fecha del juicio en la Corte de Addis, desayunamos en el hotel Amanaya, donde nos hospedábamos. Mientras lo hacíamos, llegó nuestro hombre, Cachu, anunciando que, en pocos minutos, llegarían las cuidadoras de la casa de transición con la niña.
Y así fue... Eran, aproximadamente, las diez de la mañana. Estábamos en el hall del hotel charlando tranquilamente con él, que me decía que no había visto a madre más tranquila que yo, cuando, por la puerta que da al patio, vi acercarse a un hombre bien arreglado y, detrás de él, a una chica vestida de azul llevando en brazos a un bebé...
Me emociono con mucha facilidad. Soy una mujer de lágrima fácil. Pero no lloré. No sé de dónde saqué las fuerzas pero no lo hice. Seguramente los consejos de la asistenta social, de la psicóloga, repitiendo que el llanto podía asustar a la niña me hicieron prepararme psicológicamente para ese momento y reprimir el llanto. El caso es que la joven de azul, la cuidadora, depositó a la pequeña en mis brazos y yo la acogí suavemente, con mucho tacto, sin aspavientos. La acogí depositando en ella todo mi cariño y nos miramos a los ojos descubriendo el Aleph de Paulo Cohelo. No éramos dos extrañas. No acabábamos de conocernos. Nos reencontramos. El tiempo dejó de tener el significado que le damos habitualmente y el espacio que nos separaba hasta ese momento había dejado de existir. No se alteró. No lloró. Tanto es así que, a los pocos minutos, se durmió plácidamente y permaneció sumida en su sueño, con su cabeza sobre mi pecho, hasta que volvieron a recogerla hora y media después. Yo me limité a sentirla y a mirarla.
Cuando se la llevaron me mantuve tranquila. Sabía que nuestra nueva separación sólo duraría unas horas. Eran las once y media de la mañana. Descansé un rato, comimos temprano y sobre la una nos dirigimos a la Corte para el juicio.
Quiero aprovechar este espacio para decir a todos los padres y madres que aún deben pasar por ese trance que no deben temer nada. Evidentemente, por mi profesión, he visitado muchos juzgados. Es posible que muchos de vosotros no os hayáis visto en una Sala, en un juicio, jamás. Pero no debe imponeros. Sólo es un trámite. La jueza, una mujer joven que me pareció muy agradable y cercana, nada más que os hará unas breves y sencillas preguntas, concluyendo que la adopción es irrevocable y que el niño o la niña ya es vuestro hijo o hija. Nada más.
Tras el juicio -aproximadamente a las 14.45 h.- volvimos al hotel donde nos esperaba nuevamente la cuidadora, sentada en el sofá que hay frente al mostrador de recepción para entregarme a la que ya era mi hija, definitivamente y para siempre. 
Tampoco esta vez hubieron lágrimas y no puedo decir que fuese un el fin de un proceso ni el comienzo de algo porque no lo sentí así sino, como dije antes, un feliz reencuentro.

martes, 20 de noviembre de 2012

DESDE ADDIS, CON AMOR (2ª parte)

Pensaba que no tener obligaciones laborales y/o familiares ni estrictos horarios me facilitaría la tarea de continuar mi relato. Nada más lejos de la realidad. El tiempo pasa muy deprisa y me veo envuelta en un torbellino de sensaciones que me hacen llegar extenuada a la noche. Además, la diferencia horaria juega un factor importante en este tema. Me gusta escribir de noche pero mi reloj está disparatado. Hay momentos en los que me rijo por el horario español y otras por el etíope y, al final, no sé a qué hora vivo. 
Con mayor retraso del que preví continúo.

Tenía un terrible dolor de oídos a causa de la presión -que me duró prácticamente hasta el siguiente vuelo- cuando llegamos a Roma. Eran poco más de las cuatro de la tarde y nuestro vuelo en dirección a Addis saldría sobre las once de la noche. Casi siete horas de espera que en nada se parecieron a lo que había imaginado. Me gustan las tiendas de los aeropuertos, visitar las duty free, comprar algún recuerdo, snacks para el camino... Pero el aeropuerto de Roma no ha permanecido indiferente a la crisis económica que también se cierne sobre Italia. Muchas tiendas están cerradas, por lo que hay menos donde distraerse y echar el rato. Por otro lado, en general, los precios en las que se encuentran en funcionamiento son muy elevados. Además, el ambiente me resultó melancólico, como si el aire se hiciese denso y pesase. Nada que ver con el bullicio y la algarabía de los aeropuertos españoles.
Poco antes de embarcar, cenamos. Una gigantesca porción de pizza sació mi apetito y apenas dejó sitio al resto del menú en mi estómago.
Fue fácil y rápido hallar la puerta de embarque pero muy lento. Una ingente cantidad de personas guardaba su turno en la larga cola.
Cuando nos tocó, avanzamos por el pasillo del avión a duras penas. Las azafatas se esmeraban en agilizar el acomodamiento de los pasajeros en sus asientos pero la tarea se complicaba debido a la confusión y al elevado número de bultos, bolsos de mano, maletas de cabina, etc. que portaban todos.
Cuando llegamos a nuestros asientos, uno de ellos estaba ocupado por  una persona a la que no le correspondía. Una azafata le pidió que cambiase de sitio y se fuese al que figuraba en su billete pero la señora mal colocada, que en ese momento hablaba por el móvil, hizo un ademán a la joven pidiéndole que esperase y continuó su conversación como si no fuese con ella mientras quienes iban detrás de nosotros aguardaban parados con santa paciencia. Pasados unos minutos, ante la pasividad de la mujer, el señor que estaba en el otro asiento, se ofreció a cambiarse en su lugar, ya que viajaba solo y le era indiferente. Cuando intentamos colocar las maletas de cabina en su lugar, este estaba atestado y era imposible. La azafata se las llevó y vino al rato con unos resguardos para recogerlas al aterrizar. Nos sentamos y, con un poco de retraso provocado por aquella marabunta, el avión despegó atestado de viajeros.
Durante los primeros minutos de vuelo, a duras penas, intercambié unas palabras con la famosa señora del móvil situada en un asiento que no era el suyo. Una mujer de unos cincuenta y tantos años que pensé que iba a Etiopía, dado el destino de la nave y que era negra. ¡Qué ignorancia la mía! Desconocía el hecho de que el aeropuerto de Bole (Addis A.) es el lugar en el que hacen escala centenares de personas a diario para dirigirse a otros países africanos. La mujer iba a Ghana y sólo hablaba francés e italiano mientras yo hablo, como es lógico, español y me defiendo bien en inglés, desconociendo totalmente otras lengüas, así que la comunicación cesó pronto, porque aquello parecía la Torre de Babel.
Nos repartieron unas mantas que no fue necesario utilizar porque hacía calor en el aparato y ya no sé cuánto tiempo transcurrió porque me dormí casi de inmediato. Siempre intento dormir en mis viajes en avión porque he utilizado ya ese medio de transporte en innumerables ocasiones pero no puedo evitar que se me corte la respiración cada vez que despegamos o aterrizamos ni que se me acelere el corazón cuando siento alguna sacudida por mínima que sea. De pronto, me despertó el olor a comida. No sabía que servirían la cena y, aunque sin hambre por lo que había tomado en el bar del aeropuerto, me dispuse a picar algo para pasar el tiempo. Nuevo sueñecito y... aterrizaje perfecto. Les aseguro que en mi tierra habrían aplaudido al piloto (que lo han hecho más de una vez). Estábamos en Addis.
Nos retrasamos un poco porque no sabíamos qué habían hecho con nuestras maletas de cabina y fuimos a preguntar a la azafata. Las habían facturado por falta de espacio y saldrían en la cinta, al igual que los otros bultos.
Autobús y a hacer cola para el visado. Avanzaba muy lentamente. Más de una hora estuvimos allí hasta que llegó nuestro turno. Suerte que durante ese tiempo habíamos rellenado todos los documentos y preparado el precio exacto que debíamos pagar, 17 euros por persona. Pero la lentitud, hay que dejarlo claro, no se al factor humano. Los funcionarios tienen que rellenar a mano, uno a uno, cada visado, sin errar en los datos. Y no siempre la letra del viajero es clara ni su idioma conocido por el trabajador que se esfuerza en llevar a cabo su tarea de la manera más rápida que le es posible.
A la cinta. Por las maletas. Todas estaban allí. Las cuatro primeramente facturadas en Málaga. Las de cabina que facturaron en Roma y la sillita de bebé. Y todo el equipaje se encontraba en perfecto estado. Pero... ¡horror! no quedaban carritos para transportarlas... Las fuimos arrastrando a duras penas. Nos vimos envueltos de nuevo en el tumulto. Salida. Consigo un carrito. Cansancio. Confusión y... nos encontramos con que no habíamos visto al representante de nuestra ECAI en Etiopía, que -pensamos- debía estar buscándonos por algún lado, lo cual era más que fácil por el trasiego.
Casi sin darnos cuenta -y no recuerdo ya si dos horas o tres después de tomar tierra- habíamos salido del aeropuerto y llegado a la zona de taxis. Cuando pretendimos volver para ver si hallábamos a nuestro enlace, varios militares nos cerraron el paso y nos prohibieron volver. Sí, atrapados en la parada de taxis como Tom Hanks en "La terminal".
Se me ocurrió que podíamos tomar un taxi (pues de alguna forma habría que salir de allí), dirigirnos al hotel e intentar contactar con él desde el mismo. 
¡Cómo disfruté con esa "aventura"! Y más aún cuando los taxistas empezaron a ofrecer sus servicios y comencé a practicar con ellos "el arte del regateo". 
Finalmente, llegamos al hotel. Pagamos al taxista la carrera y entramos en recepción donde ya nos esperaban. Se sorprendieron al vernos llegar solos y llamaron rápidamente a nuestro guía, que aún nos buscaba el hombre desesperado por los aledaños del aeropuerto y que dijo que iba hacia allá inmediatamente.
Mientras tanto, nos enseñaron un par de habitaciones del hotel para que eligiésemos. Un dormitorio amplio que, dotado de una mesita de centro y un sofá, hacía también las veces de comedor. Una pequeña cocina con un fregadero, una nevera, un fuego, un tostador, un microondas... Un baño y una pequeñita habitación -entre el dormitorio-salón y el cuarto de baño- con un armario de cuatro puertas. Todo muy modesto pero con una pulcritud irreprochable. Nada parecido a los lujosos hoteles que encontramos en cualquiera de nuestras ciudades pero acogedor y cómodo, al menos a primera vista y como confirmaríamos posteriormente.
Enseguida llegó nuestro hombre. Nos presentamos. Se disculpó -aun sin ser culpable de nada- reiteradamente por no haber dado con nosotros y, entre otras cosas, la más importante, nos dijo que no veríamos a la niña hasta el día siguiente porque, al ser domingo, el personal en la casa de transición era escaso y no podían llevárnosla al hotel para que la conociésemos. Estaba preparada para ello. No puedo explicar por qué, como tantas otras cosas, pero lo sabía.

viernes, 16 de noviembre de 2012

DESDE ADDIS, CON AMOR (1ª parte)

Mis queridos/as amigos/as, como la mayoría sabéis, os escribo desde Addis Abeba (Etiopía).
Hasta hoy -si es que al final queda publicada- no he podido colgar una entrada y en una sola es imposible resumir todo lo que en estos seis días he vivido, pero se irá haciendo poquito a poco.
Voy por orden cronológico porque, ¡son tantas cosas! Hasta he pensado, aprovechando mi estancia en este país y mi mayor disposición de tiempo, escribir mis experiencias en forma de relato, porque hay temas -relacionados o no con la adopción- que me gustaría dejar plasmadas de manera narrativa con detalle para no olvidarlas jamás, para que mi hija las lea alguna vez y para que, si es posible, lleguen a otras personas.
Empezamos por el viaje.
Dado que nuestro primer vuelo -con Alitalia- salía desde Málaga hacia Roma a las 14.00 h. del sábado 10 de noviembre y dicha ciudad queda a más de 200 kilómetros de donde vivo, decidimos llevarnos un coche y dejarlo estacionado en un parking de larga estancia del aeropuerto. 
No pude acostarme temprano, recordaba muchas cosas que debía llevar y me quedaba trabajo por hacer. Y hubo que madrugar. No importaba. Cargamos en el coche los siete bultos que llevábamos y ¡a la carretera!
Aprovecho para contar que nos permitían llevar -facturadas- dos maletas por persona, cada una de  ellas con un peso máximo de 23 kilos. También llevábamos, debidamente embalada, una sillita de bebé, una maleta de cabina cada uno y mi bolso de mano.
Cuando salimos de casa llovía a mares y estaba aún muy oscuro. Menos mal que las conexiones por carretera Cádiz-Málaga son actualmente muy buenas y, al poco de salir, la lluvia fue amainando.
Llegamos al aeropuerto de Málaga con bastante antelación, yo creo que demasiada, pero bueno... Por cierto, con manifestación de los trabajadores de AENA incluida. 
Y comenzo la espera. Una espera que se hizo mucho más amena con la llegada de Diana y su familia.
Muchos de vosotros conoceréis a Diana por sus comentarios en el grupo "ADOPCION ETIOPIA" de facebook. Yo la conocí también vía Internet. Con el tiempo, intercambiamos nuestros números de teléfono, comenzamos a enviarnos algún mensaje a través del wathsapp y mantuvimos unas cuantas conversaciones telefónicas.
A nosotros nos asignaron en febrero y a ella en julio pero, claro, nuestro caso, como ya sabéis, sufrió retraso y nos encontramos, a pesar haber sido asignados cinco meses antes, esperando fechas de juicios en la misma época. Además, ambas tramitamos con PIAO-Sevilla.
Llegó nuestra fecha -no te enfades, Diana (ya sé que no), pero nos tocaba antes, ¿eh?- y, posteriormente, la suya.
Habíamos hablado de la posibilidad de coincidir en Etiopía, cosa que ya me ha ocurrido con anterioridad con otras compañeras de camino como Toñi, Fuen, Elena o Patricia, entre otras, sin suerte, pero hemos viajado antes, aunque aún existe la posibilidad de que compartamos en esta generosa tierra siquiera unas jornadas...
Cuando supo que partiríamos de Málaga (ya que ella vive en Nerja, una población de la provincia malagueña), Diana me comunicó que iría al aeropuerto a despedirnos junto con su marido. Me causó una gran ilusión y muchísima alegría.
Llevábamos un ratito en el aeropuerto cuando nos encontramos. La reconocí desde lejos y ambas salimos corriendo y nos fundimos en un cálido y sincero abrazo. Creo que las dos hicimos esfuerzos por reprimir el llanto porque fue un momento muy, muy emotivo. Y pienso que con ese abrazo sellamos una gran amistad que espero que perdure en el tiempo.
Estuvimos, mi marido y yo, con Diana, su marido y su guapo y encantador hijo (ella, al igual que yo, tiene un hijo biológico con sólo seis meses de edad menos que el mío). Una familia entrañable, a la que ya quiero mucho, y que, si Dios quiere, en unos días se verá aumentada con la llegada de su etiopita.
Llegó la hora de facturar y nos despedimos. Ese momento me dejó un sabor agridulce. Estaba pletórica porque se acercaba el momento de emprender el viaje hacia nuestra niñita pero un poco decepcionada porque me hubiese gustado que volásemos juntos los cuatro.
Nos acercamos al mostrador y lo primero que oímos fue al joven del mostrador decir que no podían facturar el equipaje hasta Addis sino que en Roma tendríamos que recoger ¡¡¡todas las maletas!!! y volver a facturarlas... porque teníamos billetes separados para el primer y segundo destino. No daba crédito a lo que oía. Sólo de pensar que había que cargar con todo aquello de nuevo y facturarlo. Le comentamos que en la agencia nos habían dicho que sólo facturaríamos en Málaga. Además, tengo que decir, que el señor de la agencia que nos atendió fue extremadamente amable, se preocupó incluso por solucionarnos asuntos que no le concernían e hizo las gestiones de una manera ágil y certera. Al final, después de hacer una llamada telefónica, reconoció que se había equivocado y que estábamos en lo cierto, las maletas iban directamente a Addis sin necesidad de facturar nuevamente. En la agencia nos habían dicho lo correcto... ¡Menudo susto!
Una, dos, tres, cuatro maletas... peso correcto... todo en orden... Y... ¡la sillita de bebé! Nuevo contratiempo. No podíamos incluirla en el equipaje facturado porque ya llevábamos dos bultos cada uno. Sólo se permitía si llevásemos bebé. Pero, dado que no era así, tendríamos que facturar como extra y pagar su transporte. Pensé que igual me salía más barato comprar una en Addis...
Entonces, se me ocurrió explicarle que aún no llevábamos bebé pero que viajábamos para concluir el proceso de adopción de una niña pequeñita y necesitábamos esa silla, lo cual podía demostrarle porque llevaba encima el billete de vuelta de la menor.
El hombre accedió a mirarlo y, dadas las circunstancias, se ofreció a acudir al mostrador de Alitalita para pedir autorización. Sólo tardó unos minutos y volvió diciendo que habían autorizado el transporte de la silla y que sólo teníamos que acercarnos a una cinta específica para bultos más frágiles. Así lo hicimos. No hubo problema alguno y... partimos hacia Roma, adonde llegamos sobre las 16.20 h. y tendríamos que esperar hasta las 23.00 h. el vuelo que se dirigía a Addis Ababa, la tierra que vio nacer a nuestra hija.
Me he extendido tanto porque había detalles que no podía omitir, algunos de los cuales, como el de la facturación y peso de las maletas y demás, creo que pueden servir a futuros viajeros para ir prevenidos basándose en mi experiencia, al igual que yo he aprendido muchas cosas de otros que me han servido y me están sirviendo enormemente.
Como la entrada se está haciendo muy larga y ya esta tarde, 23.30 h. en Etiopía, y estoy algo cansada, seguiré mi relato mañana casi con total seguridad.
Con su permiso, les dejo una foto que Diana y yo nos tomamos en el aeropuerto, minutos después de conocernos. 
Desde aquí, un beso muy fuerte para ella y otro para el resto de vosotros.
No os olvido.

domingo, 4 de noviembre de 2012

¡¡¡NOS VAMOS POR NUESTRA HIJA!!!

A ver, en la entrada que escribí ayer dice "3 de noviembre" y la escribí el viernes pero, claro, ya habían pasado las doce de la noche...
Hoy es sábado pero aparecerá sobre el título "4 de noviembre" porque ya es más de la una de la madrugada.
Hecha esta aclaración, para despejar cualquier duda y no dar lugar a errores, el título de la entrada se lo debo a Anabel que, desde hace días, me lo sugirió pero lo dejé reservado para este momento, cuando ya supiese que, efectivamente, el segundo juicio -en el que los padres adoptantes acuden a la Corte de Addis- se celebraría el lunes día 12 de noviembre. 
Así va a ser. Hoy nos lo han confirmado. El documento del MOWA ya está y el día 12 tenemos que estar en Etiopía porque se llevará a cabo en la fecha prevista inicialmente. Así que, si bien este lunes se llevarán a cabo las gestiones de los billetes, calculo que partiremos el viernes o el sábado y ya sabéis que, aunque la niña no podrá quedarse con nosotros hasta después del juicio, es posible visitarla en la que llaman Casa Verde o casa de transición desde el día que pisas suelo etíope. Por lo tanto, quizás en menos de una semana la tenga en mis brazos. ¡No me lo puedo creer!
¿Cómo describir de manera fidedigna lo que siento...? 
¿Os acordáis de Heidi cuando saltaba de nube en nube? Pues algo así.

sábado, 3 de noviembre de 2012

¡¡¡POSITIVOOOOOOOO..!!!

¡Sí!. Yo creo que el título de la entrada lo dice todo, ¿verdad? Pero bueno... me extenderé un poquito más.
Anteayer, cuando me dieron las fechas, me dijeron que los juicios se estaban celebrando por la tarde y las comunicaciones con Etiopía fallaban a menudo, por lo que, casi con total probabilidad, no podrían decirme nada hasta el lunes, que intentarían, si les era posible, informarme durante la tarde del viernes y, si no era así, el lunes ya me contaban.
Desde mi punto de vista, hicieron bien. Aunque no iban a desaparecer los nervios ni la incertidumbre, hacerme a la idea de que la información se demoraría y autoconvencerme de que hasta el lunes no sabría nada, redujo en gran medida la ansiedad.
Hoy, como mi peque no tenía cole (han hecho puente y yo también), decidí ir por la mañana, con mi madre y con él -mi marido estaba trabajando-, a un centro comercial que hay en la localidad vecina para comprar algunas cosas.
Eran las dos y media de la tarde. Me encontraba en la sección de juguetes de Carrefour con mi hijo buscándole un regalo para su santo, que será el próximo miércoles, cuando me pareció oír sonar el teléfono en el bolso... Ya sabéis, mi tono, el himno de Andalucía.
Ni por asomo imaginé de quién se trataba. Podía ser cualquiera. Pero, cuando a duras penas, para no variar, di con el móvil en uno de los múltiples bolsillos de mi sobrecargado bolso, vi en la pantalla la palabra "ECAI". Y mentiría si dijera otra cosa, pero, por un momento dudé si contestar o no. Pensé que era demasiado pronto, teniendo en cuenta las expectativas creadas, y después de la suspensión anterior... Sin embargo, en el último momento decidí descolgar y ¡ay!, ¡niños...! Jajaja. Sólo pude oír el saludo de mi interlocutor. Mi hijo no paraba de hablar y no entendí lo que me decían al otro lado. Tuve que disculparme y pedir que me lo repitieran de nuevo. El representante de la ECAI sonrió y, por fin, pude escuchar claramente las palabras mágicas: -"El juicio ya se ha celebrado y ha sido POSITIVO. Enhorabuena".
Llegó el momento tan esperado. Ya ha pasado lo peor. Ya hemos cruzado la línea. Dejamos atrás los sufrimientos, los áridos días, la sequía de noticias, la desesperación... Exactamente ocho meses y diez días desde la asignación, desde que vi por primera vez, en una fotocopia a color de una fotografía tamaño carnet, la carita de mi adorada nenita.
Ahora sólo falta que el MOWA emita el preceptivo informe, cuestión de días, y viajaremos a Addis para reunirnos con nuestra hijita, nuestra pequeña Mestir o Lourdes Rocío, como vamos a llamarla.
Si todo va bien, el lunes día 12 de noviembre se celebrará el segundo juicio en la Corte y la jueza dictará la sentencia definitiva.
Cuando oí lo que tantas veces he deseado y colgué el teléfono brotaron unas lagrimillas. Me contuve, a duras penas, por hallarme plantada allí enmedio, rodeada de desconocidos, pero tenía unas ganas enormes de romper a llorar de la felicidad tan grande que sentí.
Y me acordé de vosotros, de los que ya tenéis a vuestros pequeños en casa, de los que esperáis asignación, de quienes están al comienzo del camino, de algunos que esperan las decisivas fechas... Y tuve ganas de gritar a los cuatro vientos y de compartir mi dicha.
Estaba impaciente por escribir esta entrada. No veía el momento de volver a casa y disponer de un ratito para sentarme delante del ordenador y cumplir lo prometido. Porque nunca os agradeceré lo suficiente lo que habéis hecho por mí durante estos duros meses. 
Seguiré con vosotros como antes, durante y después y, si me lo permitís, viviré vuestros "momentos", los buenos y los menos buenos. Y vuestros finales felices, que a todos -si no lo han hecho ya- os llegarán.
Ni que decir tiene que mi portátil viajará conmigo a Addis y, si las conexiones lo permiten, os mantendré al tanto. Quiero que me acompañéis en el viaje de mi vida.
Un abrazo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

¡¡¡FECHASSSSS DE JUICIOSSSSS!!! NI YO ME LO CREO...

Tenía que hacerlo. Sí, tenía que hacerlo. Si antes me retiro, antes vuelvo.
Ya os echaba mucho de menos, no voy a negarlo, pero...
¡¡¡Tengo fechas!!!
Habían pasado poco más de dos horas desde que publiqué la entrada y sonó el teléfono.
Himno de Andalucía. En la pantallita: ECAI.
A estas horas suelo estar sola en mi despacho pero mi marido trabaja esta tarde y se había acercado.
Justo esta mañana le había dicho que no volvía a coger el teléfono el día que llamasen de la ECAI, que lo hiciera él, que no me apetecía. -"¿Y si yo no estoy?". -"Pues que llamen al tuyo. Y si no te localizan, que lo intenten más tarde".
Así lo hice. Mi teléfono sonando y yo diciéndole que no lo cogía, que si quería lo hiciese él.
No le quedó otra.
Los minutos que estuvo hablando se mi hicieron eternos y me eché a llorar.
No me había enterado de nada porque mi señor esposo es tan parco en palabras que cuesta deducir qué le están diciendo al otro lado o en qué sentido se está desarrollando la conversación.
No me ando yo tampoco con más rodeos.
Pensé no decir nada hasta que se hubiese celebrado el primer juicio y volver con, si Dios quiere, la noticia del positivo pero, como he dicho en el grupo, no quiero ni puedo mantenerlo en secreto tanto tiempo ni os lo merecéis. Ya que habéis vivido todo este largo proceso conmigo, ¿por qué no haceros partícipes de mi felicidad? Aunque, la verdad, me he quedado en estado shock. Me siento rara, como en una nube. Es una sensación muy extraña, como si no hubiese acabado de asimilar lo que ha ocurrido...
En Etiopía no es fiesta mañana y, por tanto, no hacen puente. El primer juicio será el viernes día 2 de noviembre. Y, si todo sale bien, confiemos en que así sea porque ya no sé si soportaré más contratiempos, tenemos señalada la segunda vista para el lunes día 12. Claro que hay que tener en cuenta el famoso papel del MOWA, que tiene que estar antes de ese segundo juicio. En caso contrario, este se retrasaría. Pero... ahí está el planteamiento. Si las cosas salen como, de una vez por todas, tienen que salir, a finales de la próxima semana estaré volando a Etiopía y ¡¡¡con mi nenita!!! No me lo puedo creer.
En el momento en que reaccione habrá inundaciones. Y ya sabéis la causa. Ahora estoy bloqueada.

RETIRADA TEMPORAL

Tal como dice el título de esta entrada, me retiro. Aunque sólo de manera temporal.
Me encanta escribir aquí y, más aún, leer vuestros comentarios. No sabéis cuánto me han ayudado durante este tiempo. Sin ellos, a buen seguro, no hubiese aguantado tanto con tamaña entereza. Y dicen, con lo que estoy de acuerdo, que "de bien nacidos es ser agradecido". Así que no voy a desaparecer, ni muchísimo menos. Quiero seguir formando parte de, como habéis tenido la magnífica idea de llamarla, "la familia bloguera". 
Pero este vaivén me está haciendo daño.
Un día, de pronto y después de un tortuoso camino en el que no sabes lo que está pasando pero sí que las cosas no están saliendo como esperabas, ves la luz al final del túnel. De pronto, se apaga. Vuelven a encenderla otra vez pero es sólo una ilusión. Y así reiteradamente...
No puedo revolcarme en el fango.
He estado pensando mucho y recordando historias parecidas. La mayoría, por no decir todas, con final feliz.  Y ahora mismo estoy pensando en una compañera que casi llegó al límite y que optó por no hablar más del tema. Suerte que su barco llegó, tras muchas zozobras, a buen puerto.
Deseo volver pronto. Será señal de que las cosas se han solucionado. Pero, mientras tanto, necesito intentar relajarme y prepararme debidamente para el momento que desde hace ya casi nueve meses ansío.
Os doy las gracias y os dejo con un "hasta luego" y un proverbio árabe que cuelga en una de las paredes de mi casa y que encierra muchas verdades.
Espero reincorporarme y teclear muy pronto atropellada por la emoción con la intención de contagiaros esa enorme dicha que está por llegar. Un abrazo enorme.

lunes, 29 de octubre de 2012

TIC-TAC, TIC-TAC...

Se me va a salir el corazón del pecho. Os lo juro.
Es posible que esta tarde o mañana me den noticias...
No he podido esperar más. He vuelto a llamar a la ECAI hace unos minutos.
El registro dice que hay contracciones. Estoy casi de parto.
Sólo he dicho: -"Buenos días. Soy Estefanía. Imagino que no podrás decirme nada...".
El tono de mi interlocutor dejada adivinar entusiasmo. La respuesta al otro lado: -"Sí, puedo decirte... Lo que pasa es que ya sabes cómo funcionan las comunicaciones y... se ha cortado la llamada. Me lo tienen que comunicar oficialmente. En cuanto lo tenga, te llamo. Esta tarde o mañana te aviso con lo que sea".
Yo: -"O sea, que me voy a poder tomar un ron con cola para brindar...".
Él se reía: -"Eso espero. Yo te llamo hoy mismo o mañana, en el mismo momento en que la comunicación sea oficial".

Eso mismo os digo yo a vosotros. En cuanto sepa algo, os lo cuelgo. Voy a mil. No sé si reírme o llorar. 
¡Con lo poco que me cuesta escribir y... no me surgen más ideas! Pero creo que es suficiente con esto. Me llevan al paritorio, creo. O a lo mejor no y es el efecto de la anestesia... Ya os contaré.
Gracias a todos. 

domingo, 28 de octubre de 2012

ENFADADA, INCREDULA, HASTIADA

No estoy triste ni deprimida. Tampoco he perdido la ilusión ni las esperanzas. No puedo hacerlo. Por ella, por mi pequeña. Estoy enojada, enfadada. Estoy que muerdo. ¡Y con unas ganas de descargar mi ira contra quien se lo merezca...!
Antes se trataba de aquel documento que no llegaba, el que -según me explicaron después de varios meses de espera- tenía que emitir el juzgado de Lalibela y se demoraba. 
Pues bien, si el documento ya está en la Corte, si ya se han celebrado varios juicios -información de primera mano totalmente fidedigna-, ¿cuál es ahora el problema? 
Dicen que es cuestión de días, que sólo se trata de que la jueza organice su agenda y señalen la vista. Pero, si ha encontrado hueco para otros juicios, ¿por qué no para el nuestro, teniendo en cuenta el largo tiempo transcurrido y todas las dificultades que, al parecer, se han vencido?
Yo no sé ya qué ni a quién/quiénes creer. Sinceramente. Me encuentro en un estado de total y absoluta incredulidad y nada habrá que logre cambiar mi actitud en tanto en cuanto no se resuelva esta situación surrealista.
Llegados a este punto, me da igual que me llamen pesada, que piensen que he perdido la razón (que a lo mejor, porque esto es de locos) pero debo estar convirtiéndome en la pesadilla de la ECAI. No tengo el teléfono del juzgado de Addis ni la dirección de correo electrónico de la jueza, así que no me queda más alternativa que recurrir a ellos que son el puente que nos une, ¿no? Sin embargo, sus respuestas me parecen ambigüas y poco objetivas. Y que conste que he dicho que "me parecen", no que lo sean. Pero, en el punto en que nos encontramos, necesito más y mañana es tarde.
Tengo ganas de gritar a los cuatro vientos lo que pienso y lo que deduzco de todo esto pero me voy a reprimir -aunque no es mi estilo- por temor a precipitarme, a excederme y a que mis conclusiones sean infundadas.
Ya falta menos para estar con mi niña y puede que la alegría al avanzar el proceso, más aún al abrazarla, me hagan olvidar todo esto, no lo sé, pero no voy a negar que, en este instante, cogería una maleta, cuatro cosas, y me plantaría en la puerta de la Corte con una pancarta y -con frío, con calor, lloviese o tronase- no me movería de allí mientras no celebrasen mi juicio y me dejasen marchar con mi pequeña.

martes, 23 de octubre de 2012

8 MESES DESDE LA ASIGNACION

Hoy se cumplen ocho meses desde la asignación de mi pequeña. Fue el pasado 23 de febrero.

Aún no sé cuándo viajaremos por ella pero confío en que será muy pronto.

Ayer, al menos, tuvimos una buena noticia. Aquel documento por el cual se suspendió el primer juicio, del que la jueza solicitaba el original, está ya en la Corte, en Addis Abeba. Así que ya no hay excusas que valgan. Todo depende de un calendario, de una agenda. Si Su Señoría lo tiene a bien -o los funcionarios que se encarguen de ello- pueden señalar la vista en cualquier momento.
Mi teléfono es un apéndice de mí, o yo de él. No nos separamos ni un instante. Pero aún no ha sonado. Estoy deseando oír el Himno de Andalucía, que es el sonido que le tengo puesto, y ver en la pantalla la palabra ECAI. Y escuchar al otro lado a uno de los miembros de la entidad comunicarme los días de juicio.

La demora no puede durar mucho ya.

Hoy hace un día precioso de otoño. Luce el sol y ya el termómetro marca casi 22 grados. Es un momento idóneo para recibir esas buenas noticias que deseamos. El contexto es perfecto. Se dan todas las circunstancias, las mejores, y estoy feliz porque hemos dado un paso de gigante en este proceso. Que suene ya, que me cuadro y canto el Himno como que me llamo Estefanía...

lunes, 22 de octubre de 2012

NUEVA SEMANA, NUEVAS ESPERANZAS

Creo que es una de las palabras que más he utilizado a lo largo del medio centenar de entradas que he publicado en este blog. A fin de cuentas, ¿qué sería de este mundo sin esperanza, sin fe... Y no me malinterpreten. No estoy hablando únicamente de la fe tal cual se entiende en términos religiosos. Cada cual es muy libre de ser ateo, agnóstico o creyente en una u otra religión.

En mi caso, y no tengo inconveniente en confesarlo, soy creyente, católica. Pero respeto cualquier otra postura al respecto. Al igual que, hace unos años, estuve inmersa en política y siempre -antes, durante y después- profesé el máximo respeto a los militantes y simpatizantes del resto de ideologías, por muy diferentes que fuesen a la mía. Porque, por encima de todo, creo en la libertad y en los derechos individuales.

Pero hoy hablo de otro tipo de fe, de la fe en el mañana, en que los ríos desembocan en otro río, en un lago o en el mar. 

Tengo mis esperanzas puestas en el momento en que llegue el anuncio del viaje a Etiopía, en mi llegada a la tierra que vio nacer a mi hijita, en el tacto de su piel y en el instante en que pueda perderme en el brillante río de sus ojos.


En estos momentos me siento como el funambulista que camina sobre la cuerda floja pero con equilibrio, seguridad y destreza. La atravesaré y llegaré al otro lado.

He empezado la semana con una gran dosis de ilusión y con los cinco sentidos puestos en la noticia que espero que se produzca de un momento a otro. La mañana de hoy casi, casi ha pasado sin que sepa nada. Pero no debe faltar mucho. 

Un empujoncito más y llegará...

jueves, 18 de octubre de 2012

UN POQUITO MAS DE ESPERA...

Menos mal que, como comentaba ayer, tengo paciencia para dar y regalar. Vamos, si alguien necesita, le puedo hacer llegar una porción de la que me sobra...

Alrededor de las once de la mañana de hoy, mientras hablaba desde el teléfono fijo con mi amiga T., natural de una localidad de la provincia de Cádiz y vecina de otra, madre de dos preciosas niñas (una de ellas china y otra etíope que lleva en casa sólo unos meses), sonó mi móvil y apareció en la pantalla la palabra ECAI. Colgué precipitadamente y ambas pensamos que podía haberse dado una bendita coincidencia, pues justo en el momento en que a ella la llamaron para darle fechas de juicios estaba enviándome un correo electrónico...

No ha sido así. El juicio fue suspendido. Aquel famoso documento que tenían que emitir desde el juzgado de Lalibela y que ha ralentizado tantísimo el proceso ya está listo pero lo que llegó a la Corte de Addis fue la notificación de que el mismo estaba, no el documento en sí, que es lo que la jueza necesita para celebrar el juicio.

Parece que es cuestión de días. Al menos hemos avanzado un largo trecho del camino y se ha salvado un enorme obstáculo. Por los plazos de que me han hablado, calculo que la semana que viene tendremos, nuevamente, fecha/s de juicio/s, porque no sé si esta vez sólo me darán la del primero o, como en otros casos, ambas.

Sentí, primeramente, un poco de desilusión pero enseguida, al saber que, cuando menos, la principal trabaja había dejado de existir, me vine arriba y estoy tranquila. Tal vez algo me decía que no me precipitase y me lanzase a preparar las cosas para el viaje.

Ahora sí. Voy a comenzar con los preparativos para hacerlo, ya que se me da esa oportunidad por esta circunstancia, con más tiempo y, por tanto, de forma más relajada.

¡Ay!, no es casualidad que el nombre etíope de mi pequeña "Mestir" signifique en castellano "misterio, enigma".

¿A que esto es como una larga serie por capítulos? Mejor, diría yo, como un culebrón, de esos cuyo final vaticinas pero en el que, antes de llegar al desenlace, los personajes pasan por un sinfín de "aventuras y desventuras". Por algo será. 

Muy pronto, la próxima entrega...

LA PACIENCIA ES MI VIRTUD

Recuerdo que, de adolescente,-en esa época en la que casi todos consultamos los horóscopos, me regalaron un pergamino del mío (Tauro) en el que describían sus principales características. Aquel cuadro estuvo, a posteriori, tanto tiempo colgado en mi despacho, en la redacción de la emisora de radio en la que trabajé ¡¡¡17 años!!!, que me lo aprendí casi de memoria. Las tres "cualidades" que señalaba era: "Paciente, perseverante y sensual". De la última mejor no digo nada, jajaja, que sean otros, que no me corresponde. De las otras dos, si bien creo que es pura coincidencia, puedo decir que voy bien servida. A perseverante (algunos lo llaman constancia, otros terquedaz, tal vez cabezonería) no hay quien me gane. En cuanto a lo de la paciencia... sobran las explicaciones, ¿no? Creo que queda requeteconfirmado. Y no es que la haya desarrollado a raíz de este proceso, no, siempre he sido como el santo Job. Aparte de que la vida me ha puesto ya muchas y muy duras pruebas. Todas superadas, ¡eh?, así que esta ¡no iba a ser menos! Pero bueno, aquí me tienen. He tenido que esperar casi 8 meses (faltaba una semana para que se cumplieran) para tener fecha de juicio. Me dan sólo la primera y de un día para otro (ayer por la mañana para hoy). Me llevo todo el día esperando que suene el teléfono y lo hace a las tres menos cinco de la tarde, cuando me llamaron de la ECAI para decirme que no me preocupara, que no ocurría nada, sólo que no tenían noticias... Que las comunicaciones con Etiopía fallan a menudo y me ha tocado ¡otra vez!. Según me comentaron, había sido imposible contactar con los representantes en Addis para conocer el resultado del juicio. Me dijeron que si lo lograban a lo largo de la tarde, me llamarían para comunicármelo y, en caso de que no fuese así, mañana jueves (ya hoy porque pasan unos minutos de la medianoche). Y la llamada no se produjo. Finalizó el día sin saber qué ha pasado, sin saber cuándo -en caso de que haya sido positivo- se celebrará el segundo juicio y, por tanto, cuándo viajaremos.
Presumiblemente, todo será precipitado. Al parecer, los segundos juicios son inmediatos, se llevan a cabo a los pocos días del primero. Así que me veo haciendo las maletas a todo gas, ¡con lo lentita que soy...! No, no tengo aún nada preparado. Como decimos por mi tierra, me da "yuyu". Antes quiero que me confirmen que viajo y en qué fecha. Amiga Marina, te robo -bueno, te tomo prestado- tu tarro de la paciencia. Tendrá mucha capacidad, ¿no? Si no, tanta no cabría... Mañana será otro día. Probablemente, un gran día. Aquí nos encontraremos. Buenas noches y gracias por tantas muestras de cariño.

martes, 16 de octubre de 2012

FECHA DE JUICIO-FELICIDAD, LAGRIMAS, NERVIOS...

Mis queridas amigas, mis queridos amigos... ayer decía que esperaba muy pronto escribir muy pronto una nueva entrada cargada de emoción y entre lágrimas... Y... HA LLEGADO ESE DÍA. Al fin, ¡TENEMOS FECHA DE JUICIO! Estoy tan nerviosa aún que no podré cuidar mucho la redacción pero creo que, en estos momentos, es lo de menos. A ratos, las lágrimas de alegría nublan mis ojos y... ¿qué voy a contaros que no sepáis u os imaginéis...? Sé que os hacéis cargo y sabéis cómo me siento. Eran las 08 h. y 56 m. de la mañana de hoy, martes 16 de octubre, y conducía mi coche camino del colegio para llevar a mi hijo, que está en 3º de infantil. Tiene 5 añitos recién cumplidos. Ya os conté que esperaba y deseaba que octubre fuese un buen mes, que en octubre había nacido mi pequeño... Sonó el teléfono móvil, que estaba dentro de mi bolso. Por mi trabajo, siempre llevo el teléfono cerca y encendido pero, no sé por qué razón, desde hace unas semanas, el manos libres del coche no funciona, así que, como una es muy precavida, si suena mientras voy conduciendo no lo cojo. Cuando aparco, devuelvo la llamada. Pero hoy no pude resistir la tentación. Algo me dijo que tenía que atender esa llamada. Rápidamente, mientras miraba el reloj porque el colegio cierra a las nueve y diez, me eché al arcén y rebusqué dentro del bolso para mirar quién llamaba. Pensé: -"¿Y si es de la ECAI?". Y, efectivamente, mis sospechas se confirmaron. En la pantalla brillaba como una luz la palabra mágica "ECAI". Descolgué, aun a costa de que el peque perdiese el colegio... Y Antonio, uno de los empleados de la entidad, al otro lado del teléfono, me daba los buenos días y me decía que tenía noticias... No quise hacerme ilusiones. Han sido casi ocho meses de espera desde la asignación y ya, a estas alturas, pensaba que podía suceder cualquier cosa. Pero Antonio continuó: -"Tenéis ya la fecha del primer juicio. Es mañana". No lloré. No podía reaccionar. Sólo presté atención a lo que Antonio añadía. -"¿Mañana?". -"Sí, mañana. Me comunicaron la fecha ayer a última hora, por eso lo dejé para hoy. Era tarde. Y ya sabéis lo que ese significa. Ya sabéis cómo funcionan las cosas ahora...". -"Sí, que tenemos que estar preparados...". -"Efectivamente, igual mañana, si todo va bien, os puedo decir la fecha del segundo juicio y del viaje. Pero puede ser que tengáis que viajar en dos o tres días". -"¡Como si me dices que me tengo que ir a Etiopía ahora mismo con lo puesto". -"Bueno, siento haberos llamado de manera tan precipitada...".
Concluyó la llamada... Sólo me salió decir: -"Da igual. Antonio... que te voy a comer. Que te como. Que me has hecho hoy la mujer más feliz del mundo". Antonio estará riéndose aún. Lo contaría a su compañero. Le diría que esa mujer es una caníbal y que le ha dicho que se lo va a comer, que él no la recibe. Jajaja... Es que me salió así. Y yo, normalmente, no hablo con la cabeza sino con el corazón y soy de impulsos y de sentimientos, nada visceral, todo temperamento. Lo que siento, lo digo. No puedo negar que eso no me ha acarreado algún que otro problema pero me siento orgullosa de ser así. No tengo vueltas. Siempre he sido y soy yo misma, sin dobleces, tanto cuando he estado muy abajo como cuando, por circunstancias, he ocupado puestos importantes, de responsabilidad, y me he situado muy arriba. Hoy he llorado de alegría. He llorado mucho, muchísimo. Y lo que me queda... Pero ni puedo ni quiero ocultar mis sentimientos. ¡He esperado tanto este momento! Mañana será un día muy, muy importante. Y confío en que todo va a salir bien. Pero hay otra cosa que me ha hecho llorar. Muchas veces he tenido intención de decirlo y ya le dedicaré más tiempo, cuando esté más tranquila, más relajada pero es el momento de expresarlo. Muchos de vosotros, de los que me leéis, habéis sido la causa. Una de las cosas más bellas de este largo, tortuoso y a la vez maravilloso proceso de la adopción, ha sido la gente maravillosa que he encontrado en mi camino. Algunos seguís este blog. Otros ni siquiera saben de su existencia. Pero todos habéis estado conmigo. A algunas de esas personas grandes de corazón he tenido oportunidad de conocerlas personalmente, con otras sólo he mantenido conversaciones telefónicas. Hay algunas con las que he intercambiado mensajes vía mail, wathsapp, sms, facebook... De algunas conozco su rostro por fotografías, su nombre, de otras sólo su nick. Pero, sea como sea, hay ¡tanta gente a la que ya considero parte de mi vida! Sois mis amigos, mis amigas, parte de mi vida. La emoción me embarga y esto agotada pero quiero concluir con tres palabras antes de, si puedo, irme a descansar, con el deseo de poder escribir una nueva entrada mañana con una nueva buena noticia, la del positivo y la fecha de viaje. GRACIAS. OS QUIERO.

lunes, 15 de octubre de 2012

CORAZON HERIDO

Después de un largo fin de semana, debido al puente de la Hispanidad, comienza una nueva semana, estrenamos la segunda quincena de octubre y... dentro de unos días se cumplirán ocho meses desde la asignación de mi pequeña Mestir. ¿Quién nos iba a decir, aquel 23 de febrero, que pasaría la Semana Santa, mi cumpleaños, la Feria de mi pueblo, el verano, el cumpleaños de mi hijo, un mes del comienzo del otoño... y que aún no estaría mi niña en casa? Todos nuestros "compañeros de fechas", aquellos a los que asignaron en fechas cercanas -un poco antes o un poco después-, incluso los asignados meses más tarde, han viajado ya a Addis y tienen a sus retoñitos en casa. Sin embargo, nosotros seguimos aún sin saber siquiera cuándo haremos el viaje más importante de nuestras vidas. Ni que decir tiene que no pierdo la esperanza y que aguardo ese día con alegría y con ilusión, pero ¡se hace tanto de rogar! La espera se prolonga más, mucho más de lo previsto y hay momentos en los que me siento abatida. Es inevitable.
El embarazo de mi hijo fue complicado y se me hizo eterno; el parto resultó largo y doloroso y acabó en cesárea. Esta gestación ¡está durando tanto!. Y el alumbramiento, ¡está siendo tan duro...! En aquella ocasión me hicieron una herida en la tripita que tardó en curar. Esta vez tengo una profunda herida en el corazón que tendré que cuidar mucho para que sane. Sin duda, ambas me dejarán cicatrices, aunque habrá merecido la pena.

jueves, 11 de octubre de 2012

¡¡¡ABRIÓ LA CORTE!!!

Esperaba la noticia con ilusión y hoy, al fin, poco después de las ocho y media de la mañana he recibido correo de la ECAI con la noticia de que, efectivamente, se les había comunicado oficialmente la apertura de la Corte de Addis Abeba el pasado lunes 8 de octubre. Ante la falta de respuesta a mi mensaje del viernes, aun a costa de resultar insistente, ayer les escribí de nuevo comentándoles lo que se hablaba por ahí con respecto al tema y pidiéndoles que me tuviesen al tanto. Hoy me han respondido tempranito y el contenido de ese mail es más que alentador. Si bien no hay más noticias que la apertura de la Corte, ha sido suficiente para alegrarme la jornada. Añadían en su comunicado que, además de la Corte de Addis Abeba, han abierto los tribunales provinciales. Algo importantísimo para aquellos casos, como el nuestro, en el que las fechas dependan de algún documento que tenga que ser emitido por dichos juzgados (en el mío por el de Lalibela). Aún no se ha recibido ninguna fecha de juicio pero ya están trabajando. Eso es lo que deseaba y necesitaba saber.
Comenzará de nuevo a acelerarse el corazón cada vez que suene un teléfono, ¿verdad? Los sentimientos están a flor de piel. Hoy no voy a redactar una larga entrada ni a adornarla con florituras. Lo importante, en esta ocasión, está dicho. Y de eso era de lo que se trataba. ¿No sentís como mariposillas en el estómago y que se os acelera el pulso? Yo sí.

martes, 9 de octubre de 2012

LA MEDIACION, UNA VIA ALTERNATIVA

Estoy pensando abrir un nuevo blog sobre Mediación Familiar, por supuesto, sin abandonar este sino de forma paralela. Y, ¿qué tiene que ver eso con lo que se habla por aquí? Mucho. Como algunos saben, mi profesión es la de abogada pero, posteriormente, hice Experto en Mediación Familiar. Ambas cosas son compatibles entre sí y decidí acceder a la profesión de mediadora por ser una actividad que, si bien en muchas ocasiones resulta dura, proporciona un trato mucho más cercano e interactivo con las personas y no pocas satisfacciones cuando la mediación llega a buen fin. Sobre Derecho ya hay mucha literatura y estupendos profesionales que ofrecen asesoramiento a través de Internet. Y, en lo relativo a adopciones, no hay mucho de que hablar y las cuestiones están relacionadas con otros temas como incumplimientos contractuales, custodia de menores o similares. Sin embargo, creo que el de la Mediación es un mundo aún desconocido para muchos, del que no se tienen demasiadas referencias y una opción interesante cuando se producen desacuerdos. En Mediación Familiar, en contra de la creencia más extendida, no sólo se abordan casos de separaciones o divorcios, custodia o régimen de visita de los menores, reparto de bienes, fijación de pensiones... La Mediación también se puede llevar a cabo cuando surgen desequilibrios entre los intereses de miembros de una familia unidos por otros vínculos. Por citar algunos ejemplos, caso de hermanos que comparten un mismo negocio, responsabilidades a la hora de hacerse cargo de un mayor, etc. O también entre compañeros de trabajo, escolares, vecinos. En la cuestión de padres e hijos, que es quizás la que más nos preocupa en este rinconcito, la Mediación ha logrado -cuando ha sido fructífera, claro está- resolver conflictos intergeneracionales tan comunes como los desacuerdos en las normas que, generalmente, son consideradas demasiado rígidas por los hijos o jóvenes que no encuentran su rumbo. Esto, lógicamente, es aplicable a las relaciones paternofiliales en general, independientemente de que se trate de padres adoptantes/hijos adoptivos o de padres/hijos biológicos. Pero centrándonos específicamente en la cuestión de la adopción, es posible someterse a la mediación antes, durante y después del proceso. Si bien todos somos conscientes de que debemos llevar las riendas de nuestras propias vidas, es normal que en muchos casos aparezcan figuras de terceros a los que, por razones obvias y aunque sus opiniones no vayan a cambiar nuestras decisiones, no queramos excluir para siempre de nuestras existencias. Y no se trata de doblegar a nadie sino de acercar posturas mediante la comprensión y el razonamiento. En ese sentido, les puedo asegurar que posiciones que parecían separadas por barreras infranqueables han encontrado un punto de acercamiento satisfactorio para todos, algo que, originariamente, parecía imposible.
Es el caso de padres o hermanos -futuros abuelos y tíos- que no lograban comprender y/o aceptar la decisión de sus hijos/hermanos de adoptar. Y ya por no extenderme demasiado, citar brevemente la intervención post adoptiva, uno de cuyos momentos más solicitados es aquel en el que el hijo adoptivo se interesa por sus orígenes y desea emprender el camino de la búsqueda. En ese punto, hay muchos padres adoptivos que no reciben de buen grado la noticia, casi siempre por el temor a "perder" a sus hijos, a que estos dejen de verles como sus padres, a que ya no les quieran como antes. Y muchas personas adoptadas tienen miedo de comunicar su decisión a sus padres ante la idea de ofenderles y hacerles daño. Por ambas partes, en más de una ocasión, se ha propuesto una mediación que condujera a un camino aceptado por todos. También hay personas adoptadas que, una vez que han dado con su familia biológica, requieren la mediación como vía de acercamiento -o incluso de previo tanteo- de esta. De cualquier modo y en cualquiera de las situaciones, la Mediación supone una vía alternativa que, en general, suele resultar menos traumática ante los diferentes conflictos que pueden aparecer en el seno de las familias en particular, ya sean biológicas o adoptivas, y en las relaciones interpersonales en general.

jueves, 4 de octubre de 2012

UNA PRECIOSA CANCIÓN

Una "compañera de viaje" en este proceso me ha hecho este precioso regalo y quiero, con su permiso, compartirlo con vosotros. Gracias, Esther.




lunes, 1 de octubre de 2012

OCTUBRE, COLOR ESPERANZA

Hoy empieza un nuevo mes, octubre. En mi ciudad, sube la temperatura (casi 25ºC cuando son poco más de las once de la mañana), luce el sol y se reaviva la esperanza. Sé que aún no hay fecha de apertura de la Corte, que todo está parado (asignaciones, juicios, viajes...), pero nos movemos en el tiempo y, sin duda alguna, nos acercamos hacia el punto de encuentro. Todos, todas, indiscutiblemente. Hoy, para estrenar el mes, he llamado a la ECAI. Me han dicho que en el tablón de la Corte no hay anunciada aún fecha de apertura de la misma, que lo que circula por ahí son sólo rumores. Que si el día 5, que si el día 11... pero que no hay nada oficial. Y añaden que no sólo es la Corte de Addis la que se encuentra fuera de servicio sino también los diferentes juzgados provinciales, por lo que todos los trámites están en punto muerto. En esas circunstancias, no hay movimiento de documentos, no hay fecha de juicios y tampoco hay asignaciones. Dicen, cuentan, que hay bastantes preasignaciones "preparadas" pero las familias no tendrán noticias de ellas mientras la maquinaria no comience a funcionar nuevamente en Etiopía. Antes de comunicarlas, lo cual me parece lógico, son necesarios una serie de documentos que deben emitir las autoridades correspondientes y, una vez todo esté listo, podrán llegar a sus destinatarios. No deben faltar muchos días. Estoy segura de ello. Y, en breve, antes de que queramos darnos cuentas, volveremos a hablar de asignaciones. ¡Me alegro tanto por algunas personas a las que, sin conocer personalmente, tengo en gran estima y sé cuánto ansían ese momento! Algunas de ellas, sin que nos hayamos visto, son ya mis amigas y disfrutaré de ese momento inolvidable casi tanto como ellas. Vosotras/os sabéis en quiénes estoy pensando.
Y, muy pronto también, empezarán a sonar los teléfonos y nuestros-as compañeros-as de viaje nos darán noticia de sus fechas de juicio. Y empezarán los nervios ante la espera del "positivo" del primero de ellos y luego del famoso documento del MOWA y, casi inmediatamente, con los preparativos del viaje. Y, lo más importante de todo, el corazón se acelerará cuando se acerque el momento del encuentro. Vamos a coger fuerzas, ¿de acuerdo? La dinámica está a punto de reanudarse. Vamos a unir todos mentalmente nuestras manos y vamos a cargarnos de energía positiva y buenas vibraciones.

martes, 18 de septiembre de 2012

MOMENTOS

Esta mañana me ha embargado la emoción y he sucumbido al llanto. Entré en la que será la habitación de mi pequeña. No la he preparado totalmente, sólo a medias. No la he decorado del todo, sólo he hecho algunos cambios. Cuando esperaba el nacimiento de mi hijo fue exactamente igual. Mientras no llegó no completé la decoración y preparación de su dormitorio. Una señal, una muestra más de que, aunque ni siquiera ha sido premeditado sino que he actuado así de forma inconsciente, en ambos casos mis sentimientos, mi actitud y mi predisposición han sido los mismos. La primera vez esperaba un hijo biológico. Esta vez espero una hija adoptiva. Decididamente, esos términos no tienen ninguna repercusión en la manera de asumir y de llegar a la maternidad, salvo los factores externos que todos conocemos. Pero lo realmente importante, lo que se siente, no difiere en absoluto en uno y otro caso. Esta mañana, como decía, abrí el armario de mi nena porque aún guardo allí algunas cosas mías, entre ellas varios bolsos -uno de los cuales fui a buscar-. Entonces, vi colgando de las perchas la ropita que le compré la pasada primavera cuando, según nos dijeron, el viaje era "inminente". Estuve pensando que ya no toda le serviría. Se le habrá quedado pequeña, supongo, de aquí al próximo verano. ¡Cuánto habrá cambiado en todo este tiempo! A estas alturas, con un año cumplido, aquella bebita de casi seis meses cuya única foto guardo en mi cartera, está en la habitación de su hermano, tengo en una mesita de mi despacho, quizás haya comenzado a dar sus primeros pasos, tendrá sus primeros dientecitos, le habrá crecido el pelo, tal vez balbucee algunas palabras... Cogí entre mis manos una camiseta coral con unas aplicaciones de purpurina y un pequeño lazo. Es finita pero de manga larga -ideal para el tiempo que entra- y de una talla un poco mayor. Aún podría ponérsela. La imaginé con ella. Se me erizó el vello y brotaron las lágrimas. Lágrimas que dieron paso a un llanto desconsolado. Durante algunos minutos no pude reaccionar. Luego me repuse. ¿Qué otro remedio me queda? La obligación me esperaba. Al llegar a mi despacho he decidido hacerme una autofoto (de ahí el mal enfoque) con el retrato de mi niña y, aunque no he salido muy favorecida -eso es lo de menos-, con ella he querido guardar para la posteridad este recuerdo, escribir sobre ello, compartirlo con vosotros, desahogarme y expresar lo que siento.
Es posible que, como me ha ocurrido a mí muchas veces, haya alguien que se sienta identificado, arropado con estas vivencias que cuento. Ojalá. A mí, sin duda, me ha servido de terapia. Ya estoy mucho mejor, sonriente, esperanzada, sabiendo que este es un camino tortuoso pero obligado. Ella, quizás, algún día leerá estas líneas y, si las tiene, se despejarán sus dudas y conocerá aún más y mejor, de primera mano y escrito en el momento de lo que se asemeja a una larga gestación, lo que la añoró su mamá. Ha pasado un día más desde la asignación pero falta uno menos para que la conexión espiritual llegue también al plano físico.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

ACLARACION IMPORTANTE

Pocos minutos después de publicar la anterior entrada he podido saber que la fecha en que, según la ECAI Balbalika, se producirá la reapertura de la Corte en Addis Abeba será el día 11 de octubre. (Muchas gracias, Fina). No voy a borrar lo que he escrito porque quedan de manifiesto mis dudas y mis sentimientos de ese momento y ya esas líneas forman parte de ese pequeño Universo que es este blog. Sin embargo, quería dejar constancia de la aclaración que se me ha hecho para no dar lugar a equívocos ni a falsas esperanzas en las personas que lean estas páginas. Me recoloco. Retomo la dieta y me centro en otras cuestiones (laborales, familiares, personales, etc.) mientras llega el momento. Once de octubre. Puede ser un buen mes, ¿por qué no? Mi hijo vino al mundo -y, por tanto, celebrará su quinto cumpleaños, el día 5 de ese mismo mes. El nació en octubre y en esas fechas renacerá nuevamente la esperanza para mí y para muchas otras personas. Antes de concluir por hoy, quiero pedir disculpas por si con mi anterior comentario he podido confundir a alguien. Lo siento.

UN RESPINGO EN EL CORAZON

Eso es lo que he sentido esta tarde-noche, un respingo en el corazón... A ver, ya sabéis que no he dejado de pensar cada día en mi pequeña, de ansiar el momento en que -de una vez por todas- suene el teléfono y me den la taquicárdica noticia de que ya hay fechas de juicios, que sigo impaciente y que mi ansiedad endógena -aunque no es evidente ni siquiera para mí misma en estos momentos- se manifiesta con unos incontrolables deseos de comer pero estas últimas semanas he estado bastante más tranquila que durante los meses anteriores, quizás por el considerable volumen de trabajo que estoy teniendo (sorprendente, teniendo en cuenta el escaso tiempo que lleva mi despacho abierto al público y los tiempos que corren). Sin embargo, hoy he sentido cómo el pulso se me aceleraba y el corazón me latía más deprisa tras leer el comentario de Samiauai en este blog -anterior entrada-, en facebook, e incluso de una mamá asturiana, que volvió recientemente de Etiopía con su pequeño,en un foro. Hablaban de que la ECAI Balbalika había anunciado la apertura de la Corte para el día once. Sólo que, como no han especificado en ningún caso el mes, me surge una duda. ¿Se están refiriendo al día once del presente mes de septiembre o al próximo once de octubre? Quisiera pensar que ya está abierta. Sería lo deseable. Pero el once de septiembre, si mi información es correcta, era festivo en Etiopía (celebración del año nuevo). Entonces, ¿habrán querido decir que se abrirá el once de octubre? Y, si es así, ¿se ha sabido con tanta antelación? Muchas preguntas para las que, de momento, no tengo respuesta. Se dispara la ansiedad de nuevo, más si cabe. Han caído tres barritas de cereales. A este paso la marca me contrata para la próxima promoción de su producto o tengo que acudir a un centro para desintoxicarme de la adicción a las susodichas barritas en sus múltiples variantes... Lo que sí es seguro es que tendré que someterme urgentemente a una estricta dieta porque los efectos del descontrol alimenticio se van notando. Y, por si fuera poco, si mi trabajo ya me obliga, habitualmente, a estar pendiente del teléfono casi todo el día, ahora volveré a convertirme en una mujer pegada a un móvil.

lunes, 10 de septiembre de 2012

SEPTIEMBRE, AÑO NUEVO ETIOPE

Septiembre suele ser considerado, tradicionalmente y por muchos, época de cambios. Seguramente, propiciado por hechos tales como el comienzo del curso escolar, el final del verano y de las vacaciones de la mayoría, etc. Yo no hablaría de "vuelta a la rutina o a la normalidad", en absoluto. Creo que, si nos lo proponemos, todos tenemos la capacidad de evitar que las jornadas sean monótonas y que los días pueden ser normales o no según se miren. El enfoque que les demos y nuestra predisposición juega un papel fundamental. Si bien, por supuesto, intervienen muchos otros factores. En Septiembre también se celebra el año nuevo etíope. Según tengo entendido, suele ser el día 11 de septiembre (el 12 los años bisiestos). Así que la próximas semana están de fiesta en la tierra de nuestros hijos. Cuando cerró la Corte por vacaciones, el 15 de Agosto, nos dijeron que no se había anunciado fecha de reapertura pero que, basándose en la experiencia de otros años, podría ser a primeros de octubre. Entiendo perfectamente que no se nos quieran dar falsas esperanzas. Es mejor "tirar por largo" y si abren antes tanto mejor, que aventurarse a suponer una fecha más cercana, que luego no se cumpla y dar pie a quejas y a malentendidos y malestares. Lo comprendo y me hago cargo. Pero como "de ilusiones también se vive", saco mis propias conclusiones. Si llegado el próximo fin de semana se cumple un mes del cierre de la Corte y, además, para esa fecha ya pasaron las fiestas de año nuevo en Etiopía, igual la jueza vuelve al trabajo el lunes 17. Aunque también puede darse el caso de que a la buena mujer le deban algunos días libres y prolongue un poco más sus vacaciones De todas maneras, todo esto sólo son suposiciones, hipótesis, una reflexión subjetiva que se basa en el deseo de que la maquinaria vuelva a funcionar lo antes posible y lleguen las buenas noticias que tanto ansiamos. Hoy se cumplen seis meses y dieciocho días desde la asignación de mi pequeña. Tengo derecho a soñar..

sábado, 18 de agosto de 2012

EL UNIVERSO CONSPIRA

"El tiempo no se mueve ni tampoco está parado. (...) El tiempo cambia."
Estoy abusando de ideas extraídas del último libro que he leído, "Aleph" de Paulo Coelho. Eso sí, siempre citando la fuente. No quiero hacer mía la gloria que corresponde a otros pero sí, ya que creo que eso les honra, extraer de sus obras las enseñanzas que deseo, que necesito. Aplicarlas me hace bien. Y las comparto.
Sólo hace falta que el tiempo "cambie" para que llegue el momento que espero con tantas ansias. Ese punto en que el tiempo permitirá que una familia feliz se vea ampliada con la llegada de un miembro más, nuestra pequeña etíope.
Y todo lo que haya ocurrido hasta entonces habrá sido necesario para que las cosas sean como tienen que ser.

Mi deseo siempre fue adoptar y me planteé seriamente no tener hijos biológicos.
Cuando me diagnosticaron un cáncer de los ganglios linfáticos, los médicos me advirtieron que podría quedar estéril por los tratamientos que tenían que aplicarme para tratar la enfermedad. Incluso me aconsejaron congelar unos óvulos para, en tal caso, poder tener hijos en el futuro. Aunque en aquella época ni me pasaba por la cabeza la idea de la maternidad, tenía claro que ser madre no estaba en absoluto relacionado con el hecho de que mi cuerpo fuera fértil o estéril.
Pero no fue así. El tratamiento no tuvo esos efectos.

Cuando decidimos ser padres, intentamos comenzar el proceso de adopción pero fueron tantas las trabas que decidimos tener antes un hijo biológico.
Tuvo que ser así para que mi adorado niño viniera al mundo.
Afortunadamente y gracias a esos impedimentos, a la poca delicadeza de la persona que nos atendió aquel día, nació mi hijo. No recuerdo ni el nombre ni la cara de esa mujer pero se lo debo.

Cuando volvimos a las andadas ya pensaba en Etiopía. Sentía una atracción especial por África en general y por dicho país en particular. Sin embargo, la única ECAI acreditada en Andalucía no admitía nuevos expedientes.

Fue una ardua tarea encontrar un país cuyos requisitos cumpliésemos. A unos no podíamos acceder porque exigían certificado de esterilidad, a otros por tener un hijo biológico, a alguno por la enfermedad que padecí (a pesar de estar completamente curada desde hacía muchos años y no padecer ninguna secuela)...
Finalmente, optamos por Filipinas.
Nuestro expediente llegó a la ECAI pero nunca se movió de un cajón.
A los pocos días de recibirlo, nos dijeron que habían parado la recepción de nuevas solicitudes en el país porque estaban modificando los requisitos. Pasados unos meses, nos llamaron para aconsejarnos que cambiásemos de país, ya que la enfermedad que tuve haría muy probable que rechazasen nuestro expediente.
Apenas había opciones para nosotros pero Filipinas no podía ser. Porque no tenía que ser. Simplemente.

En pocas semanas aprendí casi de memoria los distintos países, las condiciones para adoptar en cada uno de ellos, donde estaban radicadas las distintas ECAIs...
En Internet me topé con Mundiadopta, una ECAI ubicada en Madrid que trabajaba en Etiopía y aceptaba adoptantes de otras Comunidades. Me puse en contacto con ellos y me citaron para una charla informativa y obligatoria -por supuesto, en Madrid- el 30 de diciembre de 2009 por la tarde.
Viajé ese mismo día desde Cádiz hasta Madrid y acudí a la cita, volviendo a casa el 31 de diciembre por la tarde (para, a continuación, preparar la cena de nochevieja ya que, esa noche, toda mi familia cenaba en casa y me tocaba cocinar para no sé cuántas personas).
En todo momento, antes, durante y después, quienes me atendieron en Mundiadopta fueron amables e intentaron facilitarnos las cosas pero la Comunidad Madrileña decidió que no se aceptaran expedientes de padres de otras Comunidades.

Sin embargo, pocos meses más tarde, recibí una llamada de la Junta de Andalucía comunicándome que habían acreditado una nueva ECAI en esta Comunidad y que, si seguía interesada, enviase un fax y, si nuestra solicitud estaba entre las 20 primeras, harían llegar nuestro expediente a esa ECAI.
Redacté el fax con la petición y esa misma tarde lo mandé a la Junta.
El lunes siguiente llamaban desde la ECAI, habíamos sido aceptados.

Podíamos comenzar a recopilar toda la documentación necesaria e ir a Sevilla a firmar el contrato.

Tenía que ser Etiopía.
Todo tuvo que desarrollarse de esa manera.
En mi camino, yo también he aprendido que las señales te conducen a tus sueños pero hay que estar atentos y verlas.

Todos los acontecimientos que se produjeron en mi vida tenían un fin, desde el nacimiento de mi hijo Ernesto a que mi hija fuese etíope y se tratase de la pequeña Mestir y no de otro niño o niña. Mi ya también adorada hija.

Seguramente este retraso en nuestro viaje para traerla a casa también tiene su razón de ser.

Quizás algún día le encuentre una explicación. O tal vez no. Pero seguro que hay un motivo por el que tiene que ser en un momento futuro y no en los meses que ya han quedado atrás.
Terminaré con otra muy célebre frase de Paulo Coelho, el escritor que, tantas veces, despierta mi inspiración. "Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla".